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Los chilenos en la guerrilla del Che

por 11 octubre, 2006

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El 9 de octubre se cumplieron 39 años desde la muerte de Ernesto Che Guevara, en el poblado de La Higuera, en la provincia de Cochabamba en Bolivia. Se recordó entonces que el Che ingresó de manera clandestina, los meses que estuvo en las montañas, sus contactos con los campesinos de la zona, sus escaramuzas con el ejército boliviano y su combate final en la Quebrada del Yuro, donde Guevara resultó herido y fue hecho prisionero por los rangers.



Mucho se habló también acerca de las características de su muerte, cuando tras ser asesinado en la sala de la escuela donde estaba herido y prisionero, fue trasladado en la parte exterior de un helicóptero, y fue llevado a la lavandería de un pequeño hospital, donde fue exhibido al mundo. También se recordó que luego su cuerpo fue enterrado secretamente y creció con fuerza la historia -finalmente cierta- de que sus manos habían sido amputadas y conservadas, tal como se comprobó cuando su cuerpo fue encontrado en el aeródromo de Vallegrande.



Sin embargo, son pocos en nuestro país quienes recuerdan que tanto en la red de apoyo a la guerrilla de Ñancahuazú, como posteriormente en la guerrilla de Teoponte, que liderado por un sobreviviente Inti Peredo continuó con la lucha de la sierra boliviana, hubo participación activa de muchos chilenos, la mayoría de ellos militantes del PS. Al decir esto, el primer nombre que se viene a la mente es el de Elmo Catalán, quien junto a Tati Allende y Arnoldo Camú lideraron la rama nacional del ELN.



Catalán murió en Bolivia y sus restos quedaron para siempre en Cochabamba, tal como él lo pidió en la última carta a sus familiares. Sin embargo, poco se sabe aún acerca del destino final de los restos de otros compatriotas como Tirso Montiel, Julio Zambrano, Hilario Ampuero, Carlos Brain y Julio Olivares, sólo por nombrar a algunos de ellos. Por ello, nos hemos comprometido con los familiares, para con apoyo de nuevos antecedentes, y la colaboración del gobierno de Bolivia, buscar sus restos y traerlos a Chile.



Hemos asumido esta tarea, a partir de la petición de sobrevivientes del ELN que hoy viven en distintos lugares del mundo, así como por el testimonio de sus hermanos, hijos y esposas, que nos han hablado de los maravillosos seres humanos que fueron estos seguidores de la huella del Ché. Tenemos la convicción de encontrarlos, pese al tiempo transcurrido. Es un esfuerzo necesario. Con mayor fuerza, creemos que su ejemplo debe ser conocido, valorado y respetado. Ellos tienen derecho a una justa reivindicación.



Estos compatriotas, cayeron en tierras bolivianas, defendiendo su compromiso con la construcción de una América Latina liberada de explotación y dependencia. Más allá del juicio político o histórico acerca de la viabilidad de aquella opción por la lucha armada como forma de resolución de los conflictos sociales, económicos y culturales, sentimos orgullo y respeto hacia su valor, su generosidad y su entrega.







Alejandro Navarro Brain. Senador.




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