Un dictador visita España - El Mostrador

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Un dictador visita España

por 18 noviembre, 2006

La visita del presidente y dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema a España, invitado por el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero ha demostrado el error y la hipocresía de la política exterior de Zapatero, lo que le ha valido una crisis con los partidos que apoyan al gobierno en el parlamento -entre los que pueden contarse los votos de Izquierda Unida (IU), Ezquerra Republicana (ERC), entre otros- además de poner en entredicho al Rey don Juan Carlos, por tener que recibir a tan impresentable huésped, que hoy por hoy, es uno de los gobernantes más cuestionados, tanto por las constantes y atroces violaciones a los derechos humanos -entre la que se denuncia la antropofagia de enemigos políticos, amén de los exilios, torturas y desapariciones- como asimismo de la corrupción que sitúa a Guinea Ecuatorial entre los países más ricos del mundo -debido a sus yacimientos petrolíferos que lo han hecho tener un ingreso per cápita de 50.000 dólares.



Es por lo anterior que el aterrizaje de esta versión "reloaded" de los peores dictadores africanos como Idi Amin Dada de Uganda, Mobutu Sese Seko de la ex República del Zaire -actual República Democrática del Congo-, en España no dejó indiferente a nadie y evidenció la torpeza del gobierno español en la conducción de su política exterior.



Obiang Nguema llegó al poder en 1979 tras un golpe de Estado denominado "el golpe por la libertad", ello pese a que las consecuencias del terror no se dejaron esperar con las detenciones, torturas y exilio, que si bien en algún momento fueron condenadas por Europa poco a poco, y mientras se empezaba a explotar el petróleo guineano callaron para dar paso a la inversión energética. Pero lo anterior, ha traído importantes ganancias a Obiang, y a quienes verdaderamente están detrás de la visita del dictador esta semana a Madrid, esto es los capitales de Repsol-España que han invertido miles de millones de dólares en contratos de explotación de crudo en las costas guineanas, contratos que han sido directamente firmados por Obiang, quien ha invertido en propiedades en los Estados Unidos, Francia e Italia, y en una corte de agentes de seguridad israelíes que protegen la paranoia del dictador, además de efectuar depósitos por más de U$ 700 millones de dólares en cuentas del ex Banco Riggs de Washigton D.C.



Pese a que la agenda original del dictador contemplaba reuniones del más alto nivel con el Rey y el Presidente del Gobierno Español, una de las visitas más importantes constituía la visita que éste tendría al Congreso de los Diputados, visita que la noche de la llegada de Obiang a Madrid fue cancelada según la versión "por problemas de agenda", enfureciendo al dictador Obiang frente a las cámaras de la televisión española. Pero los problemas de la agenda, no eran tales, el verdadero motivo de la negativa de recibir al oscuro personaje, se debió a la presión que ejercieron diputados no sólo del Partido Popular, sino también de sectores aliados y minoritarios del Congreso, tales como Izquierda Unida, o los vascos de PNV o Esquerra Republicana de Cataluña, quienes apoyados por organizaciones internacionales, entre las que nos contamos con carta de rechazo a los diputados españoles, repudiamos la visita de tan abyecto personaje.



Lo que es cierto, es la falta de una política coherente con África en general, y con Guinea Ecuatorial en particular. El caso guineano demuestra quizás con una nitidez absoluta la incapacidad de las grandes potencias de sostener políticas de apoyo reales, y de permitir la existencia de dictadores como Obiang. Mientras con una mano se pregona a los cuatro vientos el respeto y compromiso con la democracia, los derechos humanos y la libertad, con la otra se mantiene y se alienta a dictadores corruptos y sanguinarios, quienes mientras mantengan precios razonables de explotación del crudo -un elemento que ha vuelto a los mercados muy inestables frente al panorama de Oriente Medio, Venezuela e Irak- tienen carta blanca para seguir en sus fechorías. El cuento es conocido, el ex dictador panameño Noriega puede contarlo desde una cárcel en Miami donde fue condenado luego de casi diez años al servicio de EE.UU, o el mismo Fidel Castro, quien enfermo, sólo se mantiene en el poder debido a la crisis humanitaria que generaría su fin en las costas norteamericanas.



Con todo, los diarios españoles en sus editoriales no han cesado en la crítica a la invitación de Rodríguez Zapatero y los tropiezos de una recepción que recordó la frustrada aventura aeroportuaria, en Manila, del viaje de Pinochet a las Filipinas de su colega Ferdinand Marcos. La crisis generada por el propio gobierno de Zapatero ha dejado en evidencia el poco interés de España de denunciar y exigir una salida democrática en Guinea Ecuatorial, y han terminado poniendo en entredicho la propia autoridad del Rey don Juan Carlos, quien pese a la negativa y la repulsa de la visita tiene el deber de recibir a una visita extranjera invitada por el gobierno de turno.



Pero sin dudas, que lo que más violenta, del viaje de Obiang a España esta semana, es que bajo la excusa de "comprometer a cambios democráticos en Guinea" se esconda el verdadero propósito de un violador sistemático de los derechos humanos como Teodoro Obiang de firmar millonarios contratos que no llegaran a un pueblo como el guineano que en un 80% vive con menos de cuatro dólares al día.



A estas alturas, cabe preguntarse, ¿Dónde quedaron los argumentos esgrimidos por el Juez Baltasar Garzón para pedir la aplicación extraterritorial de la ley penal en materias de genocidio y crímenes de lesa humanidad en contra del ex dictador chileno Augusto Pinochet? ¿Dónde quedó tanta pro actividad por una suerte de "superioridad moral" para juzgar antes que Chile los crímenes cometidos por Pinochet? ¿No se parecen a lo menos Obiang y Pinochet, más allá de ser ambos cuentacorrentistas del mismo Banco, y con la diferencia de los gustos culinarios de ambos, antropofagia aparte? Sin duda, en España muchos se preguntan lo mismo, y no entienden como puede no solo invitarse a Obiang a Madrid para "relanzar las relaciones entre Guinea y España", sino también como se le puede mantener en el poder, validándolo, como ya lo hizo Bush en Abril de 2006.



Es hora que los chilenos comencemos a poner los ojos en el continente africano, y que el Gobierno fije líneas y exija a la comunidad internacional un cambio urgente por la democracia en un país que ha vivido toda su historia republicana, bajo dos dictaduras.



Sin duda la oportunidad para hacerlo será entre los días 27 y 30 de noviembre en Abuja, Nigería, donde la Presidenta compartirá y se encontrará con Obiang en la histórica Cumbre de Presidentes de África y América del Sur. Ha llegado la hora de que Chile exija medidas concretas, y el término de la hipocresía como una forma de conducir las relaciones internacionales, la Presidenta Bachelet, más que nadie conoce la importancia de la solidaridad internacional en esta materia.



Es el tiempo de terminar con el doble discurso de las grandes potencias con África, y Chile tiene algo que decir al respecto, en ello las palabras de Moličre suenan con más fuerza que nunca: "La hipocresía es la peor de las maldades".



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José Gabriel Alemparte Mery, Egresado de Derecho, UDP, Ex Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de dicha Universidad entre 2002-2003. Militante JDC.

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