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La Contraloría y el binominal extra sistema

por 24 noviembre, 2006

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El rechazo de parte de los senadores de derecha y, lamentablemente, de tres senadores de la Concertación al candidato del gobierno a dirigir la Contraloría General de la República, Señor Pablo Ruiz-Tagle, tiene algunas implicancias sustantivas. Me referiré sólo a dos de ellas.



La primera, es la pérdida de credibilidad que sufre el discurso de los actores que al mismo tiempo que rasgan vestiduras por una mayor profesionalización del aparato público, en un contexto donde se reinstaló el debate sobre la modernización del Estado, no dudaron en vetar la opción a una persona que ellos mismos le reconocieron todos los méritos éticos y técnicos como profesional del derecho. En que quedamos, estamos o no por la excelencia.



La segunda se refiere a una anomalía de nuestro sistema político institucional y que con el transcurso del tiempo se ha convertido para algunos en una normalidad y para otros en un derecho adquirido.



Se trata de la persistencia de la minoría significativa de la derecha, pero minoría al fin, de imponer el sistema binominal en las instituciones de la República. Es decir, de intentar tener la mitad del poder sin haber obtenido la votación popular para ello. Debemos recordar que la democracia, entre otras cosas, supone el derecho de la mayoría a gobernar con respeto a los derechos de las minorías y que a éstas le asiste el deber y el derecho de someterse a la soberanía popular, sin renunciar al legítimo ejercicio de una oposición constructiva para reconcursar en el juego democrático y cambiar en éste el designio popular.



Pero, desgraciadamente, esto no ha ocurrido en Chile. En el Banco Central y en Televisión Nacional, por citar sólo dos ejemplos, hemos aplicado el binominal.



Claro está que en un contexto histórico distinto. Hubo un acuerdo que le dio viabilidad política a un diseño conceptual e institucional que buscaba garantizar la autonomía de estas instituciones. Si bien se puede discutir la pertinencia de estos acuerdos, lo cierto es que se dieron en circunstancias donde toda la clase política chilena apostó a una transición pactada que le diera estabilidad al proceso de recuperación democrática, en un escenario de alta incertidumbre.



Lo grave es que esta vez, se esté intentando lo mismo en la Contraloría, olvidando que es un poder autónomo y que precisamente por ello la Presidenta propuso un hombre independiente y no acepta el intento de la derecha de poner a un hombre o mujer de sus filas. Vulnerándose con ello la potestad de la Presidenta de la República, consagrada en el Artículo 98 de la Constitución que establece: (El contralor) "Será designado por el Presidente de la República con acuerdo del Senado adoptado por los tres quintos de sus miembros en ejercicio". Esta situación tiene la agravante de haber contado con el apoyo de tres senadores concertacionistas.



Pareciera ser que la derecha no se ha enterado que perdieron las elecciones presidenciales y parlamentarias pasadas y que hasta marzo del 2010, le corresponde gobernar a la Presidenta Bachelet.



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Mauricio Jelvez. Director Ejecutivo. Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).


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