Radio digital, ¿es posible en Chile? - El Mostrador

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Radio digital, ¿es posible en Chile?

por 26 febrero, 2007

Llevamos varios meses como país y como sociedad preocupados de la incorporación de la televisión digital y sus efectos, y no hemos abordado, en absoluto, la problemática de la radio digital y sus efectos, lo que demuestra que, probablemente, las motivaciones surgen más bien de los intereses económicos involucrados, que de las consideraciones globales de política pública en medios de comunicación social.



Esta situación no deja de ser preocupante si consideramos que la radiodifusión sonora, en sus distintas modalidades de prestación, probablemente es el medio más importante a la hora de resolver los problemas de conectividad en los sectores más postergados de nuestra sociedad y en los sectores desprotegidos y aislados de nuestro país.



La radiodifusión sonora, en el marco normativo chileno, es un servicio de telecomunicaciones que se sirve del espectro radioeléctrico para transmitir la información al terminal receptor y de libre recepción, por cuanto corresponde a uno de aquellos servicios de telecomunicaciones cuyas emisiones están destinadas a ser recibidas libre y directamente por el público en general, que disponga de un receptor, y sonora, por cuanto sus emisiones son sonoras.



Nuestra normativa contempla la radiodifusión sonora en frecuencia modulada, en amplitud modulada, onda corta y mínima cobertura.



La radiodifusión sonora comercial es un servicio cuyo modelo de negocio funciona sobre la base de la venta de publicidad. Así, se trata de un negocio estructurado en base a la recepción de ingresos por una vía distinta a la provisión de servicio de telecomunicaciones. De esta manera, las radios comerciales compiten por repartirse la torta publicitaria. La emisión de contenidos de valor y la cantidad de radioescuchas asociados a una emisora, determina el mayor éxito en la venta de publicidad. Similar situación se presenta en el servicio de radiodifusión sonora televisiva o televisión abierta.



En esta línea, en Chile, la radiodifusión sonora en frecuencia modulada ha probado tener un modelo de negocio más exitoso que la radiodifusión sonora en amplitud modulada, toda vez que han logrado potenciar este servicio a niveles insospechados a sus inicios y prácticamente acaparan a todos los radioescuchas. Esto trae consigo que, actualmente, exista una gran cantidad de radioemisoras en amplitud modulada que prácticamente no transmiten o le han dado usos alternativos a sus emisoras.



La situación descrita ha traído consigo también una gran demanda por frecuencias en la banda asignada para servicios de radiodifusión sonora en frecuencia modulada, existiendo gran escasez de espectro para ese tipo de servicios, sobre todo en localidades y zonas densamente pobladas, que son, por cierto, de mayor atractivo (Santiago, Valparaíso, Concepción).



Ahora bien, qué es la radio digital, es la pregunta que surge.



La radio digital surge a partir de la digitalización de los medios de transmisión y de los medios de producción.



Según la FCC: "La radio digital es la transmisión y la recepción de sonido que ha sido procesado utilizando una tecnología comparable a la que se usa en los reproductores de discos compactos (CD, por su siglas en inglés.) En síntesis, un transmisor de radio digital convierte sonidos en series de números o "dígitos" -de ahí el término "radio digital". En cambio, las radios analógicas tradicionales convierten los sonidos en series de señales eléctricas que se asemejan a ondas de sonido".



Los estándares existentes para la radio digital a nivel mundial son muchos. Baste señalar que para la radio digital satelital existe el Sirius y el XM Satellite, y para la radio digital terrestre, el IBOC, DAB o Eureka-147, Digital Radio Mondiale e ISDB, lo que, por supuesto, afecta la interoperatividad y la posibilidad de generar grandes economías de escala en equipamiento y receptores.



Las discusiones y debate respecto de las ventajas y desventajas de cada uno de los sistemas no han dado tregua en el último tiempo, y no existe consenso a nivel mundial respecto de cuál es el formato vencedor. Ello, sobre todo, por tratarse de discusiones técnicas, cuyos elementos centrales son tan diversos que no ha sido fácil encontrar una solución que logre aunar criterios.



Un escenario como éste es complejo para una economía pequeña como la chilena, atendido que una decisión equivocada en esta materia podría, por una parte, tornar inviable el servicio en Chile y, por otra, condenar a los radioescuchas chilenos a un sistema más caro o más ineficiente que los que se vayan desarrollando.



Desde el punto de vista del mercado chileno, se advierte que no existe gran demanda por este tipo de servicios, fundamentalmente por el hecho que no se advierten grandes diferencias de los sistemas digitales con los beneficios suministrados con sistemas como el iPOD, por ejemplo. Los usuarios realmente no son capaces de percibir las diferencias existentes entre la radio digital y el iPOD, incluso, algunos pueden llegar a preferir el iPOD.



También se advierte que existe escasez de estudios serios sobre implantación en Chile de radio digital.



En los medios de comunicación, probablemente los intereses involucrados son muchos y muy disímiles. Sin embargo, es necesario estudiar el escenario chileno y todos los efectos posibles, incluyendo, por cierto, una reflexión seria respecto del tratamiento de la transición.



Desde el punto de vista reglamentario, podemos señalar que el decreto supremo NÅŸ 127, de 2006, del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones asignó la banda de 1452-1492 MHz para radio digital.



De esta manera, en el actual contexto en Chile es viable, al menos, reglamentariamente, la implementación tanto del sistema americano como el europeo de radio digital terrestre.



Sólo se encuentra pendiente la dictación de la norma técnica específica que atribuya el espectro a un servicio dado.



Ahora bien, la tarea de definir el estándar que aplicará un país no es nada fácil y no está exenta de dificultades.



Es innegable que dentro de las consideraciones que debe tener el Estado, se encuentran, al menos, las siguientes:



• Impulsar la modernización tecnológica (definir las políticas)
• Definir el estándar técnico de transmisión.
• Definir el modelo de transición de la radiodifusión sonora analógica a la digital
• Promover y tutela el acceso universal, previniendo el acceso libre y gratuito a las señales de libre recepción.
• Controlar y administrar el espectro radioeléctrico
- Implementar políticas de uso efectivo y eficiente del espectro
• Resolver los problemas de radios comunitarias, que son muchos y cada vez más complejos.
• En relación con aspectos de contenido, no es una consideración menor la necesidad de fomentar y/o preservar los valores culturales y sociales, la pluralidad, la diversidad, etc.
• Permitir aprovechamiento-país de las economías de escala que deriven de la mayor cantidad de economías nacionales que elijan o que opten por un estándar determinado



Esto hace necesario, para la toma de decisiones, tener respuestas claras y coherentes respecto de quiénes y cómo (gobierno, empresas privadas, ambos, demanda del mercado, etc.) definen la velocidad de la conversión de analógico a híbrido y, finalmente, a servicio de radio digital; si debe o no haber normas separadas para emisoras de AM y de FM; qué haremos con la onda corta y la mínima cobertura; cómo se garantiza que no se genere interferencia ni se degrade la calidad del audio; qué tipo de servicios de difusión de datos pueden prestar las emisoras; si podrán prestar servicios que contemplen imágenes o no; cómo aplicar obligaciones de interés público; qué tipo de codificación se requiere para cuidar la propiedad intelectual, entre otros tantos.



En consecuencia, como país, nos corresponde estudiar las opciones existentes, estudiar el escenario chileno, propiciar un escenario favorable y neutral a la introducción de tecnología y esperar que decanten las opciones mundiales existentes, para poder optar por aquella que represente los mayores beneficios para el país y, por cierto, para todos sus habitantes. Ese es nuestro desafío.



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Ximena Rojas Prosser, abogado especialista en mercados regulados. Fundación Mujeres de Palabra

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