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Energía renovable: Ä„Vamos que se puede!

por 22 septiembre, 2007

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En semanas recientes, expertos mundiales debatieron en Viena sobre medidas para enfrentar el cambio climático, para fijar metas posteriores al Protocolo de Kyoto. Todo esto, en la antesala la reunión de las partes del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU, a realizarse a fin de año en Bali.



Ha comenzado a abrirse un espacio para la idea de fijar un límite per cápita (ya no por países) de emisiones de gases de efecto invernadero (causados por el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles), a objeto de sincerar las cifras, pues, por ejemplo, se ha dicho que China ha llegado al primer lugar mundial en emisión de dióxido de carbono (CO2), pero sin atender a que posee una población cuatro veces mayor a la de EE.UU, que ahora lo secunda en esa lista negra. O sea, el estilo de vida de los estadounidenses implica contaminar más.



A su vez, nuestro país ocupa ahora el segundo lugar en el mundo en cuanto al crecimiento de las emisiones de CO2. Las de China aumentaron 110% entre 1990 y 2004, y las de Chile en 97% en el mismo lapso. Esto, contrario a la explicación que abunda, no se debe al crecimiento económico, sino a la oferta excesiva de generación eléctrica, sin gestión de la demanda. O sea, sin criterios de eficiencia energética y ahorro, sino privilegiando la política de vender energía como quien vende calcetines, con un estrecho criterio mercantil.



A pesar de esta mala noticia, una pequeño destello iluminó la escena hace unos días, cuando la comisión de Energía y Minería de la Cámara de Diputados aprobó (con nueve votos y una abstención) una reforma a la ley de Servicios Eléctricos, a objeto de promover el ingreso de las energías renovables a la matriz energética de Chile, para limpiar, diversificar e independizar el sistema eléctrico del país.



Sin ser una reforma espectacular, el proyecto legal parece tener buen futuro. Se plantea un requisito para que al menos 5% de la energía generada e inyectada al sistema, mediante contratos, deba provenir de energías renovables y limpias, como eólica, pequeña hidráulica, solar, geotérmica, biomasa, etcétera, que son abundantes en el territorio y tienen menos impactos socio-ambientales.



Consecuencia del raciocinio de los diputados, el proyecto sugiere que el 5% mencionado debe acrecentarse anualmente en 0,3% adicional a partir de 2015, para llegar a 8% de energía renovable en los contratos de 2024, tanto para clientes libres como para clientes regulados. A fin de velar el cumplimiento de la futura ley, el proyecto incluye una multa de 0,4 unidades tributarias mensuales (UTM) por megavatio para aquellas empresas que no cumplan con esta regulación. Lo que para el caso de los reincidentes, sube a 0,6 UTM por megavatio.



Claro está, la discusión ha sido difícil para llegar a esta etapa. Al comienzo, debió convocarse la voluntad política del gobierno a través de dos mociones parlamentarias provenientes del Senado y la Cámara, con apoyo de los ambientalistas. Luego, bajo el liderazgo de la ministra Karen Poniachik, y del ex secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE) Juan Pablo Serra se formuló la primera propuesta, la cual fue reformaba por su sucesor Rodrigo Iglesias, a la luz de las críticas y propuestas tanto de las empresas como de los ecologistas. Con posterioridad fue enviada al Congreso por el ministro Tokman y finalmente mejorada por los parlamentarios.



Es evidente que se ha salvado sólo una etapa de la tramitación parlamentaria, y que el proyecto siempre es vulnerable a la presión de interesados, que prefieren el criterio de mercado en la política eléctrica. Ese mismo que hoy nos tienen sometidos a contaminación atmosférica, concentración empresarial y desabastecimiento.



Sin embargo, el pequeño avance significa más posibilidades de que el gobierno cumpla el compromiso de contar con 15% de energía renovable en la nueva generación al año 2010, cuando termina su mandato, y de que Chile asuma el problema internacional y actúe en consecuencia.



Habrá que ver.



*Directora ejecutiva del Programa Chile Sustentable (comunicaciones@chilesustentable.net)

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