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Reconstruyamos el tejido social para una nueva agenda

por 29 septiembre, 2007

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El principal problema en nuestro país en materia de políticas sociales tiene que ver con las dificultad del Estado para producir bienes sociales como la educación , la vivienda, la salud o el trabajo, y la incapacidad de los ciudadanos para organizarse y reclamarlos.



La ausencia de canales reales para la tramitación de las reclamaciones sociales de cambio y la incapacidad de los partidos políticos , los gobiernos y los parlamentos para representarlas ha convertido el conflicto en la forma de reclamación por antonomasia de los excluidos.



Uno de los sectores que se ha sentido excluído en el último tiempo, han sido nuestros jóvenes que se han venido manifestando durante este periodo. Ellos no son hijos de la dictadura, sino de la democracia; un producto no tradicional de nuestra transición y de nuestro modelo de desarrollo, y del cual más vale que empecemos a hacernos cargo.



Todos los procesos sociales deben ir acompañados con esquemas de organización que permitan distinguir claramente entre los factores "normales" de exclusión como la pobreza , la segregación geográfica y la discriminación étnica ,y las circunstancias propias de una exclusión violenta, como el crimen , la inseguridad urbana o el enriquecimiento ilícito.



En los últimos años el modelo neoliberal desestimuló e incluso proscribió la organización social, por lo cual se debilitaron los sindicatos, desaparecieron las cooperativas y, por ejemplo, las asociaciones de campesinos y de indígenas satanizadas. El resentimiento y la anomia son en realidad los componentes sustantivos de lo que se ha construido en estos años, exponentes de un país atomizado por la obsesión del éxito fácil, por el rictus consumista y su carga de soledad.



La experiencia de estos veinte años ha demostrado, sin embargo que estos grupos sociales se han ido quedando sin los frutos del progreso que esperaban y sin los espacios comunitarios a través de los cuales lucharon. Reconstruir el tejido social para aumentar el capital social es una de las tareas inaplazables de la nueva agenda social.



Mientras el panorama que se les presenta a los nuevos ciudadanos sea el superar su condición de desigualdad individual ganando unos cuantos pesos más por su trabajo o acceder a una beca o una casa , sin tener en cuenta el contexto de desigualdad relativa que los vincula y a la vez los excluye ,la gobernabilidad democrática seguirá reducida a una operación de rescate de naúfragos.



* Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas, administrador público Instituto Jorge Ahumada, editora general Revista Impacto

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