Viva el cambio y el fin de la historia - El Mostrador

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Viva el cambio y el fin de la historia

por 13 octubre, 2007

La maldita primavera ha llegado en todo su esplendor. Las pildoritas de citalopram aparecen por las esquinas danzando rígidas como una columna de proletarios mustios y acomedidos, mientras los plátanos orientales saludan bellos a la rinitis alérgica. Todos los años lo mismo, tras el invierno, la primavera y luego del verano, el otoño. La historia de la madre tierra y su ciclo perfecto, como el de la mujer y la luna.



Pero, ¿qué sucede cuando el ciclo se estanca? Nadie soportaría el clima perfecto, una mujer práctica durante toda la vida, ni el mal que dura cien años. No podría ser posible vivir en un "Estado" que lo acapare todo, que no de vida a lo diverso -no digo a lo disperso- que como la pampa arrase con los pliegues, aplanando los relieves y los accidentes, uniendo los abismos, compactándose en una masa yerma y uniforme.



A todos ha impresionado que Joaquín Lavín se haya declarado bacheletista-aliancista, menos al gobierno. Quizás porque es de todos los chilenos. ¿Usted ha contado cuantos compatriotas son funcionarios públicos? ¿Se ha dado cuenta de cómo el Estado participa en absolutamente todo para bien o para mal? ¿Cómo los políticos chilenos pasan delante de las cámaras a toda hora tanto en el noticiario como el estelar? ¿Se da cuenta como la derecha con Lavín demuestra su entera simpatía por la administración del concertacionismo y Teillier lucha por un escaño en el Parlamento, habiendo las mismas reglas en el juego democrático? ¿Se percata de que la disidencia está dentro de la misma coalición oficialista?



"Las cosas -allá afuera- están color de hormiga, la privada no tiene moral", me repiten y aunque yo les diga que es el mismo Estado el que lo permite, les cuente lo del Tribunal de Libre Competencia y sus fallos a favor de las fusiones transnacionales, sus leyes de extracción de recursos naturales sin garantías de sustentabilidad y, para peor, sin impuestos proporcionales a la acumulación de riquezas de la industria de capitales -siempre- extranjeros, cuando les menciono las licitaciones truchas y la inconsistencia de un gabinete que tira para ambos lados y que como un elástico siempre vuelve al centro, cuando incluso les hablo de la Constitución del '80 y su absurda vigencia, no consigo más que me miren con lástima y me digan que estoy deprimida.



La maldita primavera, me digo y tomo un sorbito de agüita, que sin duda viene con calcio, flúor y litio.



Fukuyama lo dijo y románticos, nacionalistas, revolucionarios, humanistas, reivindicacionistas, belicistas y todo quién cree tener convicción, se le cayó el pelo. Las Torres Gemelas y el "terrorismo" dio el No a la tesis del fin de la historia y hubo cierto respiro para quienes, inspirados por la inocencia, creyeron en el debate de las ideas y la fricción entre oriente y occidente.



Pero ya lo sabemos, por lo menos en Chile, al parecer la historia ha terminado. Un reality show que habla de consumidores interesados en resolver las injusticias de un modelo económico "neoliberal", que potencia el despotismo y la violencia del dinero: explotación, acumulación y deterioro, se nos muestra el las pantallas. Pero el consumidor consume y es consumido. Devora y es devorado. Basta la cueca negada de Bachelet a Frei, la Natty, los Pinochet y su arresto que, a pesar de no durar más de un día, sacó premio, a Camiroaga vestido de combate, un "acto público" del Consejo de la Cultura, o un carnaval, para desinflar la pelota y volver al redil.



El Estado Chileno, con sus tres poderes, es la empresa con mayor prestigio. Más ministerios y más parlamentarios, más funcionarios para cada cartera, más oficinas, más candidatos, todos concertacionistas. Se ha sido inclusivo, no hay duda alguna. "Sumamos cada día más", me dicen voces que reconozco en un pasado libertario y me confundo pensando que hasta los "piratas" de Casa de Remolienda están dentro, que el único cambio posible tiene un simple razonamiento "si no puedes contra ellos úneteles". Aunque de topo, pases a rata.



Y qué tanto. Ya lo dice Evans, el Nobel de Medicina que experimenta con las células madres: "el ADN de las ratas y de los humanos es un 99% similar". Bueno, eso ya se sabe de antes, y con los monos un 99,9%.



Me ilumino y de mi aflora un estupendo lema: "homogeneidad para la libertad". El citalopram me está haciendo efecto. Qué hermosa primavera, lástima que no todas flores sean amarillas. Ä„Viva el cambio mi alma!



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Karen Hermosilla, periodista

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