El Acuerdo contra Chávez - El Mostrador

Domingo, 19 de noviembre de 2017 Actualizado a las 14:42

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El Acuerdo contra Chávez

por 29 noviembre, 2007

Detrás del Acuerdo impulsado por la derecha en contra del Presidente Chávez (que contó con los votos de un sector de diputados de los partidos de la Concertación y el rechazo y la abstención de otros), se proyecta una concepción ideológica de profundo carácter conservador sobre los procesos de transformación progresista que se desarrollan hoy en América del Sur y en Centroamérica, su relación con Chile y la posición geopolítica que debe tener y jugar nuestro país en relación a ellos.



Pretextando rechazar las opiniones del Presidente Hugo Chávez Frías, en el marco de la XVII Cumbre Iberoamericana, en los considerandos del Acuerdo 497, sus autores explicitan sus verdaderas intenciones políticas y su concepción ideológica sobre el tema. Por un lado, señalan que los presidentes Hugo Chávez, Daniel Ortega y el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, "confirman la estructuración de un eje político que trata de obstaculizar el diálogo y el debate de altura, por la vía de la reiteración de actitudes anitisistémicas y aún de mala educación, evidenciando la existencia de dos proyectos de desarrollo, definitivamente contrapuestos en la región".



Por otra parte, sostienen que Chile ha intentado, por medio de la Agenda de la Cumbre, "compartir y discutir la experiencia de su modelo económico y político, alabado como una cualidad país en todo el mundo", para terminar señalando, con toda claridad ideológica neoliberal, que se trataría de un modelo "por oposición a un eje populista o demagogo, rupturista y radical, que países como Venezuela y Cuba sostienen y con los que burdamente pretenden interrumpir en cuanto foro internacional existe".



Para sus autores, hay un modelo de desarrollo chileno sobre el cual existiría consenso en la sociedad chilena. Un supuesto modelo exitoso, sin matices ni diferencias, basado en un Estado subsidiario cada vez más pequeño, con un alto nivel de concentración financiera y económica desigual, sostenido sobre un supuesto libre comercio sin distorsiones ni regulación ninguna, todo aquello contrapuesto a un supuesto eje antisistémico y populista. Incurriendo en una grotesca caricatura conservadora y en reducción analítica sobre los modelos de desarrollo e integración en debate en nuestra región, los autores y adherentes del proyecto se concentran finalmente en el objetivo político coyuntural que perseguía el acuerdo: atacar al Presidente Hugo Chávez, intentando arrastrar a un conflicto bilateral a nuestros dos países.



Se ataca también al presidente Chávez por sus críticas al concepto de "cohesión social" que formaba parte de la convocatoria, sin embargo, omiten señalar el discurso del Presidente del Uruguay, Tabaré Vázquez, quien en su intervención en el acto inaugural de la Cumbre, planteó una necesaria discusión del concepto mismo de la reunión al señalar que "cohesión social con 200 millones de pobres y 79 millones de indigentes y con las diferencias abismales en la distribución del ingreso existentes en América Latina, no es muy cohesión que digamos. Y hablar de cohesión social, con gente cuya su principal preocupación, por no decir obsesión, es la precariedad laboral o que tiene una percepción positiva, pero endeble de la institucionalidad democrática y de sus propios derechos y deberes como ciudadano es diagnosticar otra vez una realidad que hay que cambiar".



La falta a la verdad y la distorsión es llevada al límite cuando señalan que los presidentes Hugo Chávez, Daniel Ortega, Evo Morales y al vicepresidente cubano, Carlos Lage intentaron "ensombrecer" la cita principal mediante la organización de una Cumbre "paralela" o "de los pueblos". Es decir, desconocen campantemente, que los convocantes de la Cumbre, que se desarrolló en la Universidad ARCIS y que finalizó en el Velódromo del Estadio Nacional, (recinto que fue facilitado por el propio Ministerio del Interior) fueron, entre otros, la Central Unitaria de Trabajadores, la FECH, la Conupia, junto a otras organizaciones sociales y movimientos y fuerzas políticas de izquierda como el PC, la IC y el PH, así como personalidades y parlamentarios del PS, del PRSD y PPD, intelectuales y artistas.



Ignoran los diputados que apoyaron el acuerdo, que la Presidenta Michelle Bachelet, en su calidad de Presidenta de la Cumbre Iberoamericana, junto al Presidente de El Salvador y el secretario ejecutivo de Cooperación Iberoamericana, Enrique Iglesias, recibió en el espacio Riesco a una delegación representativa de la que ellos llaman la "Cumbre paralela", quienes le entregaron a la Presidenta el resultado de las reflexiones y propuestas de la Cumbre para ser entregadas a todos los Jefes de Estado y de Gobierno participantes de la XVII Cumbre Iberoamericana. Aquello fue un claro reconocimiento de la legitimidad del espacio de dialogo e intercambio creado por la Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos Iberoamericanos.

Por lo mismo, resulta penoso y lamentable que algunos diputados de la Concertación y en particular los diputados socialistas Marcelo Díaz y Fulvio Rossi, suscribieran el Acuerdo de la derecha, haciéndose parte de una concepción reaccionaria y de un gratuito ataque en contra de organizaciones sociales y políticas chilenas representativas, el que incluía un amplio y plural grupo de socialistas (que incluye a colegas de su propia bancada) que participamos en la llamada Cumbre de los Pueblos.



En la Cumbre por la Integración y la Amistad de los Pueblos Iberoamericanos, confluyeron cientos de organizaciones sociales chilenas y Latinoamericanas, junto a ellos adherimos y participamos en su desarrollo y organización un grupo amplio de socialistas, entre otros, el senador Alejandro Navarro, los diputados Marco Enríquez-Ominami y Sergio Aguiló, el Subsecretario General del PS, Francisco Bucat, los miembros del Comité Central, Paddy Ahumada y Roberto Avila, el rector de ILAES y ex Vicepresidente del PS, Carlos Moya, el ex intendente de Santiago Julio Estuardo, ex Presidente del PS, Jorge Arrate junto a la directiva de la Juventud Socialista.



Penoso papel jugado por algunos diputados de la Concertación, al convertirse con este Acuerdo en buenos alumnos de la derecha en contra del oresidente Hugo Chávez y de los presidentes de Nicaragua, Bolivia y Vicepresidente de Cuba. Pero más triste es que se hicieran parte del ataque en contra de las organizaciones participantes de la Cumbre por la Amistad y la Integración de los pueblos Iberoamericanos.



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Esteban Silva Cuadra. Analista Internacional. Miembro del comité Organizador de la Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos. Presidente Regional América del PS

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