Las mentiras de Codelco - El Mostrador

Domingo, 19 de noviembre de 2017 Actualizado a las 08:43

Autor Imagen

Las mentiras de Codelco

por 15 diciembre, 2007

En carta dirigida al señor José Pablo Arellano, el día 7 del presente, la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), le instaba a "desechar el peligroso camino que tiene para la convivencia nacional de oponerse a los resultados de la fiscalización efectuada en Codelco", en el marco del cumplimiento de la ley 20.123.



Lejos de oír este llamado, la estatal dio el primer paso en su intento por judicializar lo obrado por la Dirección del Trabajo, presentando recursos de protección con el objeto de "dirimir las diferencias de criterio y facultades sobre la aplicación de la ley de Subcontratación en la gran minería".



Como se puede observar, Codelco salta al ruedo no sólo por sí misma, sino también por "la gran minería". Se erige, de este modo, en el defensor y protector de las grandes transnacionales que se han apropiado de nuestra principal riqueza. Juzgue el país cuáles son los intereses a que obedecen las altas autoridades de Codelco.



La argumentación esgrimida en el recurso de protección es claramente falaz e intenta legitimar la inmoralidad que ha caracterizado el trato de Codelco hacia los trabajadores contratistas, que durante más de dos décadas han sufrido la precariedad y discriminación.



El gigante estatal considera que la totalidad de sus labores "se ajustan claramente a la normativa vigente". La historia de ayer y de hoy, la realidad diaria verificada por la Dirección del Trabajo y conocida por todos, es que en Codelco el suministro es una realidad tan evidente como las montañas que cavan los trabajadores.



Sus ejecutivos saben que el resquicio de establecer coordinadores de contratos no elimina la subordinación ni la dependencia de los trabajadores contratistas respecto de las jefaturas de Codelco. A lo más, este imaginativo engendro para adecuarse a la nueva legislación, luego de "un completo estudio, incluso con apoyo de empresas externas", sólo burocratiza y hace aún más ineficiente la gestión de una empresa "de clase mundial", como suelen ufanarse sus ejecutivos.



La realidad es una e inequívoca: las características propias de la actividad minera, en muchas de sus labores, hacen imposible que no exista subordinación y dependencia, aspectos que la ley señala claramente como práctica de suministro.



Argumenta también Codelco el daño económico que la aplicación de la ley genera a decenas de terceras empresas, al obligarse a contratar trabajadores de ellas con las cuales tiene nexos vigentes. Como puede verse, la defensa ahora va más allá de las transnacionales. Codelco sale en defensa del empresariado nacional. En tiempos de tanta crítica a Ovalle, nuestro flamante presidente ejecutivo podría ser un digno sucesor a la cabeza de la CPC. Creemos que ese es su lugar, no en vano ha declarado con entusiasmo ser partidario de la privatización. Mejor sería para Chile que el señor José Pablo Arellano y su directorio cautelaran responsablemente los intereses de miles de trabajadores que hacen un aporte fundamental a la generación de los excedentes que ella entrega al estado, en vez de defender "caballos cojos".



En todo caso, la preocupación por las acciones legales que pudieran iniciar las empresas contratistas está debidamente resguardada en las bases administrativas que originan los contratos, bajo la cláusula de fuerza mayor. ¿Por qué se soslaya esto?



El último argumento de Codelco nos habla de su derecho a seleccionar al personal de acuerdo a sus capacidades y conocimientos e invalidar con ello lo resuelto por la Dirección del Trabajo. Esta última no ha hecho otra cosa que aplicar la ley que es clara respecto de que se internaliza a aquellos que están sujetos a la figura de suministro.



Con todo, es necesario señalar que han sido innumerables los reconocimientos de Codelco sobre la capacidad y aporte de las empresas contratistas al logro de sus objetivos. Este reconocimiento sólo es posible porque existe en los trabajadores contratistas un conocimiento y experticia inobjetable en las labores que desempeñan diariamente. Por esto, afirmamos que la firma implícitamente reconoce las competencias que poseen los trabajadores contratistas, e incluso lo hace explícito al determinar en las bases administrativas generales las condiciones respecto del personal contratista. Luego, es claro que quién selecciona finalmente a los trabajadores contratistas es la propia Codelco.



Su arrogancia, pretendiendo estar más allá de la ley, se banaliza recurriendo a argumentos sobre su obligación de cuidar los intereses de todos los chilenos, especialmente de los más pobres. Ä„Qué ataque de humanidad! Los pobres de Chile no necesitan de burócratas que los cuiden, sino de capacidad de gestión de quienes tienen en sus manos tan importante empresa, cuestión que hasta ahora no ha sido probada por la actual administración y, por el contrario, muestra una larga lista de errores en su quehacer. Baste solo mencionar la incapacidad de llevar adelante en tiempo, costo y calidad la mayoría de sus proyectos de inversión, y la disminución de la producción en 130 mil toneladas, lo que significa un menor ingreso que supera los US$ 1.200 millones, que tanto servirían a esos pobres a que se alude.



Se equivoca Codelco al creer que los liderazgos se construyen y cuidan con el ejercicio de la prepotencia que da el poder económico. El liderazgo se basa en la capacidad de empatizar con los anhelos y derechos de las mayorías. En el caso particular que hoy enfrentamos, con el respeto a las leyes laborales, emanadas de un poder del estado y cuya aplicación debe ser resguardada por otro poder del estado a quién se quiere desconocer, para seguir despojando a miles de trabajadores de la posibilidad de una vida digna, como otrora lo hicieran La Anaconda, Kennecott, y demás empresas nacionalizadas.



Al parecer, sólo nacionalizamos la propiedad, porque a ojos vistas la cultura autoritaria y depredadora de estos singulares chilenitos sigue siendo "gringa", pero afortunadamente los trabajadores han empezado a andar y su marcha de gigantes no se detendrá hasta alcanzar la justicia verdadera.



Hernán Lagos es ingeniero comercial y asesor de la Confederación de Trabajadores Contratistas del Cobre (CTC)

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)