Nuestras convicciones, nuestras torpezas y el conflicto mapuche - El Mostrador

Sábado, 18 de noviembre de 2017 Actualizado a las 22:32

Autor Imagen

Nuestras convicciones, nuestras torpezas y el conflicto mapuche

por 26 enero, 2008

Cuando el conflicto arrecia y cuando la crisis empieza a imponerse, dicen los teóricos de la política, los actores empiezan a comportarse sin racionalidad. Cuando eso pasa, cuando los protagonistas del llamado conflicto mapuche empiezan a actuar en un contexto en que los modos rutinarios de proceder se ven afectados en su funcionamiento, se corre el riesgo de actuar sin racionalidad frente a la perplejidad que provocan los hechos. Eso aumenta el lío y se desata una crisis en forma.



En el conflicto indígena, permitir que eso pase, puede generar situaciones muy costosas para el país, para la democracia y para los propios pueblos: la crisis es una especie de concurso sobre quién es más audaz y quien altera de modo más altisonante la rutina. Ya conocemos los discursos de nuestros actores audaces e irracionales, ellos hablan de terrorismo, de mano dura, ellos hablan de guerrear duramente y por todos los medios contra el estado asesino, ellos hablan en una clave muy simple: "o ellos, o nosotros". Esa no es la clave, ni son los códigos de la democracia, ni de la gobernabilidad democrática.



Entonces ¿Qué hacer cuando el clima se enrarece? ¿Qué hacer cuando empezamos a pagar los primeros costos de algunas torpezas cometidas en el pasado reciente? ¿Cuándo todo parece darle tribuna a los actores más irracionales?



Las minorías "audaces" adquieren protagonismo cuando las instituciones democráticas, cuando las reglas institucionales del juego, se debilitan. Cuando eso pasa, ya no son las leyes ni los rituales del juego democrático los que miden la legitimidad de los actores y bastan los discursos encendidos y las acciones violentas y grandilocuentes de unos pocos, para producir conflictos que se las instituciones no pueden procesar.



Ahí está la explicación de la violencia de grupos minoritarios de mapuche; ahí se encuentra la explicación de la torpeza de la aplicación de la ley antiterrorista y del mantenimiento de esa ley, inaceptable a estas alturas de la historia, en nuestro sistema legal; ahí esta la razón de los discursos fascistas de agricultores de la zona; ahí están los motivos de la paralización de mecanismos de conquista de auténtico poder político para los Pueblos Indígenas en Chile. En la falta de confianza de nosotros mismos como sociedad y de las propias autoridades en las instituciones democráticas.



La ley indígena chilena es una norma muy progresista en muchos aspectos que tienen que ver con el gran déficit de nuestras políticas en la materia: la conquista de poder político para los pueblos. La agencia encargada de aplicar esa ley, así como las políticas indígenas, la CONADI, está dirigida por un directorio compuesto por un componente gubernamental y por otro indígena elegido directamente por los indígenas de Chile. Es el único servicio público en Chile que prevé ese nivel de participación política a nivel de decisiones de política.



¿Sabía usted que la mayoría de los mecanismos de participación política previstos en la ley indígena se encuentran sin reglamentación? ¿Supo usted de la última elección de los miembros del capítulo indígena del directorio superior de la agencia encargada de las políticas públicas en la materia, recién en noviembre del año pasado? ¿Sabía usted que en los últimos dos años ha cambiado tres veces la administración de dicha agencia pública? ¿Sabía usted que los propios designados por la Presidenta de la República para desarrollar las políticas indígenas en el último tiempo, se ocuparon muchas veces en debilitar la participación indígena institucionalizada y promover la desinstitucionalización de la misma? Todo ello no solo traiciona la instrucción presidencial de aumentar la cantidad y la calidad de la participación democrática y frustra el proyecto indígena de conquista de poder político, sino que ha generado y promovido un conflicto fuera de las reglas democráticas.



Las consecuencias de estas torpezas funcionarias están a la vista y son indignantes: Matías Catrileo está muerto, Patricia Troncoso está grave, el conflicto mapuche arrecia y el avance en la conquista de derechos para los Pueblos Indígenas de Chile, deberá esperar a que se solucionen estos urgentes asuntos.



En Chile sabemos, por experiencia propia, que el apego irrestricto a las instituciones y al diálogo político resultan un camino mucho más eficaz para la conquista de derechos y para los cambios democráticos, que la ruptura, el enfrentamiento y la violencia, incluso en los momentos más difíciles.



El avance en materia de derechos de los Pueblos Indígenas exige que perseveremos en esas convicciones una vez más.





Alexandro Álvarez, es abogado

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)