La gran oportunidad de Morales y Bolivia - El Mostrador

Domingo, 21 de enero de 2018 Actualizado a las 13:28

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La gran oportunidad de Morales y Bolivia

por 22 septiembre, 2008

Por Juan Emilio Cheyre*





Hay momentos para los países y los hombres de Estado en que los grandes problemas se pueden transformar en oportunidades. El caso de la crisis boliviana puede ser uno de ellos.



Conocemos los hechos que alcanzaron un tono mayor la semana pasada con expresiones que, lejos de acercar posiciones, las radicalizaron. La desafortunada intromisión del Presidente de Venezuela en los asuntos internos de Bolivia y su amenaza del uso de la fuerza en defensa de "la Patria Grande", hizo adquirir al tema dimensiones graves, no solamente para Bolivia, sino para América Latina.



Siempre he sostenido que el pueblo venezolano tiene el derecho a darse el gobierno que estime y nosotros debemos aceptarlo sin interferir. Asimismo que la militarización de ese país no conlleva el peligro de desestabilizar el equilibrio de las FF.AA. de la región. Más de una vez he advertido que el peligro radica en utilizar el poder militar del Presidente Chávez con fines ideológicos más allá de sus fronteras. Esa, ni ninguna intromisión extranjera en asuntos internos de otros países -venga de quien venga-, puede ser aceptada en la América Latina de hoy.



Dejemos los elementos detonantes y vamos a la oportunidad. Se trata que Bolivia encuentre por sí misma la fórmula que le permita alcanzar la dignidad que merecen sus habitantes. Tiene todo para hacerlo explotando su condición de ser el corazón geopolítico de América del Sur y las inconmensurables reservas de energía que posee. Lamentablemente no las aprovecha. La razón es una crónica inestabilidad política unida a la incapacidad de lograr acuerdos internos que al Estado, al gobierno y a los sectores público y privado lo pongan a trabajar para lograr aprovechar esos recursos en bien de Bolivia y los bolivianos.



El Presidente Morales es quien tiene en sus manos la capacidad para hacerlo. Cuenta con un mandato avalado por una amplia mayoría. Es un interlocutor válido para todo tipo de iniciativas. La oposición, mas que a su gobierno, rechaza el proceso refundacional de carácter unilateral que busca imponer. Algunas regiones proponen acuerdos que les brinden autonomía. A diferencia de otras demandas autonómicas en el mundo, no pretenden dejar de ser bolivianos, tampoco buscan conducir la política exterior y menos apuntan hacia FF.AA. propias o separatistas. Es decir unos y otros sueñan con una nación boliviana.



¿Dónde ha estado el problema que lleva a este juego de suma cero en que nadie gana y todos pierden? A mi juicio en una sola razón: la incapacidad de unos y otros (donde quienes ostenta el poder tienen por tal hecho mayor responsabilidad) para negociar y llegar a acuerdos. Lograrlo supone que ambas partes, con tranquilidad y respeto, busquen consensos. Adicionalmente ninguno puede pretender la victoria total de su ideario y menos imponerla por medios que impliquen métodos de fuerza directa o indirecta.



Un proceso de ese tipo es imposible conviva en un clima de violencia física, verbal o de cualquier tipo. Se logra dialogando, donde todas las partes cedan en aras de un gran objetivo compartido.



Hace unos meses en Chile nos reunimos un conjunto de académicos e intelectuales de ambos países para hablar de percepciones recíprocas. Fue un encuentro fraterno y riquísimo en experiencias. Recuerdo, además de lo mucho que aprendí, que les transmitimos una sola idea de nuestra parte. Se trató de contarles nuestra experiencia, sin pretender consejos o exhibir ejemplos, ya que ello es impropio. Se sintetizaba en hacerlos partícipes de que nuestro país logró sortear su crisis política mas profunda, con los resultados que todos conocemos, con la sencilla pero a la vez compleja fórmula: diálogo, entendimiento, confianza, respeto a la ley y sobretodo no anular a quien piensa diferente, buscando siempre espacios de entendimiento y no de enfrentamiento.



Es la hora que el Presidente Evo Morales demuestre al mundo que la adhesión de su pueblo se origina en su carácter de hombre de Estado. Es el momento que la oposición logre articular un proyecto donde sus anhelos se cumplan en el marco de un respeto a la autoridad. En fin, es el momento de transformar la crisis en oportunidad venciendo "el empate catastrófico".





*Juan Emilio Cheyre es director del Centro de Estudios Internacionales PUC y ex Comandante en Jefe del Ejército.

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