Responsabilidad Social: ¿mucho ruido? - El Mostrador

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Responsabilidad Social: ¿mucho ruido?

por 28 enero, 2009

La seriedad del trabajo que hemos realizado desde 2004 para contribuir a la definición de la ISO 26000, y que ha involucrado la participación de trabajadores, empresarios, gobiernos, académicos, consumidores y ONGs, tanto de países desarrollados como de aquellos en vías de serlo, demuestra...

Por Álvaro Elizalde Soto*

La falta de estándares claros para medir y verificar la Responsabilidad Social (RS) en Chile, ha dificultado la comprensión de este tema para la mayor parte de la ciudadanía. La ausencia de una definición común, es sin duda uno de los elementos centrales que contribuye a esta confusión y que se manifiesta, por ejemplo, en la enorme cantidad de “premios a la responsabilidad social” que actualmente proliferan en el país.

Esta situación, lejos de validar las prácticas de RS como eficientes herramientas de autorregulación ética, las ha posicionado, en algunos casos,  como una frecuente y vacía acción de marketing. Aproximadamente tan sólo 60 empresas en Chile hoy realizan reportes de sus prácticas en esta área, mientras que los  galardones superan largamente este número ¿Qué estamos distinguiendo entonces?

De igual forma, la multiplicidad de rankings sobre RS que actualmente realizan diversas instituciones y organizaciones, contribuyen a este desconcierto. Una misma empresa puede figurar tanto entre “las mejores” como en “las peores” empresas para trabajar. Estos disímiles resultados se entienden por los diferentes atributos y ponderaciones que se consideran para entregar los distintos premios.

Es claro que debemos superar la etapa de autocomplacencia y de “reconocimiento entre los pares” para comenzar a preguntarle directamente a los trabajadores o a la comunidad en su conjunto, por el impacto que nuestra actividad genera en sus vidas y en el entorno.

En este punto es indispensable abordar esta materia desde lo propositivo, para así alejar las visiones alarmistas sobre las consecuencias que una normativa como ISO 26000 podría generar. Para esto es preciso reiterar que ésta sólo será una Guía de Responsabilidad Social, en ningún caso una norma certificable como sí lo son otras. Este dato nunca será accesorio.

Esta norma mundial, que podría estar operativa el 2010, nos plantea enormes desafíos culturales. Entre ellos, la urgencia de lograr un acuerdo sobre el verdadero significado de la responsabilidad social. 

La seriedad del trabajo que hemos realizado desde 2004 para contribuir a la definición de la ISO 26000, y que ha involucrado la participación de trabajadores, empresarios, gobiernos, académicos, consumidores y ONGs, tanto de países desarrollados como de aquellos en vías de serlo, demuestra el alto grado de legitimidad y de consenso internacional alcanzado sobre los principios y prácticas de la Responsabilidad Social.

Sobre la implementación práctica de estos principios, debemos ser realistas. No podemos pretender que de la noche a la mañana una organización ponga en práctica, simultáneamente, los siete temas principales que plantea el documento: rendición de cuentas, transparencia, comportamiento ético, respeto por las partes interesadas, irrestricto cumplimiento de las normas legales, y reconocimiento de la importancia universal de los Derechos Humanos.

Ciertamente un esfuerzo de estas dimensiones debe adecuarse a la realidad y al contexto-país en el que las organizaciones están insertas. También, al ser una norma de orientación, debe abarcar los ámbitos prioritarios y pertinentes para la organización de manera gradual. Pero lo anterior no obsta a que se debe realizar un esfuerzo real para su cumplimiento. 

En el fondo, la ISO 26000 busca sincerar y establecer estándares compartidos  de buenas prácticas que demandan los ciudadanos alrededor del mundo, y que ya están ocurriendo a través de significativos ejemplos en la sociedad, transformándose en una herramienta universal para fortalecer la autorregulación ética en un mundo cada vez más globalizado y cada vez más consciente de los derechos de las personas, las comunidades y el cuidado del medioambiente.

*Superintendente de Seguridad Social

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