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De eso no se habla

por 2 febrero 2009

Algunos lectores piensan que es "obsesión enferma" escribir aquí sobre lo que ocurre en Cuba. Pero ¿era una obsesión enferma denunciar cada día, cada mes, año tras año, durante las dictaduras de derecha en Chile, Argentina o Uruguay, escribiendo artículos, poemas, novelas, haciendo música, pintando

Por Javier Campos*

En Cuba todos los medios masivos están censurados y sólo se publica lo que el gobierno o el aparato ideológico del régimen ordena. Nadie en Cuba por tanto, a través  de esos medios, escuchó íntegro el discurso de Obama el martes 20 de enero.  Como el sistema de TV por cable es prohibido, excepto para los que clandestinamente tienen antena parabólica y pueden a escondidas captar canales extranjeros, o leer ilegalmente en un internet rigurosamente vigilado, algunos escucharon de esa manera o leyeron a escondidas el discurso íntegro de Obama.

Claro, la presidenta de Argentina -Cristina Fernández de Kirchner-  que estaba ese día de visita oficial en Cuba, en una residencia especial, con TV-cable, sí se enteró del discurso total y declaró algunas cosas muy generales luego. Los máximos dirigentes cubanos, entre ellos los hermanos Castro, también lo escucharon integro por cable. Pero los 11 millones, el pueblo en general, no se enteró sino a través de noticias dadas por cuentagotas. O por los que clandestinamente escucharon el discurso. O por la información seleccionada por el  aparato ideológico del gobierno y que desde las sombras le dan al pueblo qué leer, qué escuchar y qué pensar.

Así que nadie escuchó en Cuba en directo, como en muchas partes del planeta,  lo que dijo Obama. Para Cuba era por cierto importante el discurso por las conflictivas relaciones que ambos países tienen. Sin embargo en la isla, y también en China, censuraron el discurso, principalmente la siguiente parte de la que no querían se enterará "el pueblo": "Recuerden que las generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con tanques y misiles, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas... A aquellos que se aferran al poder a través de la corrupción y el engaño, y acallando la disidencia, sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero que les tenderemos una mano si están dispuestos a abrir el puño".  La palabra  "comunismo" y el párrafo sobre  "los disidentes" fueron eliminados de raíz en China y en Cuba.

La presidenta de Argentina, quien ha defendido los derechos humanos en su país, aplastados por la dictadura en el pasado, pasó por Cuba simplemente para establecer ciertas relaciones comerciales y sin importar qué ocurre allí con la dictadura de los Castro. El caso internacionalmente conocido de la doctora argentina, Hilda Molina, neuróloga de 65 años, a quien el régimen no deja salir de Cuba para ver a sus nietos e hijos en Argentina, es muy parecido a lo que siempre ocurrió en los países socialistas. "De eso no se habla", parece ser que fue la orden de Fidel Castro, quien aún sigue dirigiendo al país como el propio Raúl lo dice públicamente. Y nada se habló de Hilda Molina, ni menos de que a la presidenta se le ocurriera mencionar la palabra "disidencia" o "abuso de derechos  fundamentales" en la isla.

Y ese será el mismo camino y actitud que tendrá la presidenta chilena Michelle Bachelet en su viaje de la próxima semana a Cuba. En la Feria del Libro dedicada a Chile nada se dirá de algunos escritores, ni menos mencionar a Hilda Molina, quien  también le escribió una carta a la presidenta chilena: "Nada de eso se hablará ni se permitirá que se hable".

Las presidentas viajan hacia Cuba llevando una curiosa contradicción. Ellas piden en Foros Internacionales, y  con toda razón, que se termine con el genocidio en Palestina; que termine EE.UU. el embargo a Cuba; y que cierren Guantánamo (¡y en su segundo día de presidente, Obama ya firmó el cierre de Guantánamo que debe ocurrir dentro de un año, y el término desde este momento de las interrogaciones y de cualquier tipo de torturas!).

Y he aquí preguntas para ellas sobre su paradojal viaje a la Habana: ¿Por qué las presidentas no piden derechos civiles en Cuba, libertad para los presos políticos, libertad de prensa, parar el oscurantismo de no poder accesar libremente otra información, libertad de usar internet, libertad de viajar a cualquier parte del mundo, e incluso libertad de moverse en su propio país, terminar con una doble moneda que es un apartheid indignante, poder alojarse y pagar en pesos cubanos en un hotel que es exclusividad de los turistas que pagan hasta 150 dólares por noche, cuando el salario del cubano es 17 dólares al mes y un médico gana 20 dólares al mes?

No creo que ellas hayan olvidado lo que ocurrió en nuestras dictaduras militares,  pero aquí hay otra paradoja respecto a Cuba. Ellas recuerdan muy  bien de la inmensa solidaridad internacional que se formó por el mundo para terminar con la misma represión que hoy sufren millones de cubanos. Pero no sabemos si les interesa saber a las presidentas de Argentina y de Chile que en Cuba también hay otras "madres o abuelas de Mayo", o parecidas a nuestras mujeres chilenas que "bailaban solas",  pero que en Cuba se llaman las "damas de blanco", quienes piden que liberen a sus esposos encarcelados sólo porque ellos escribían y pensaban distinto. Y esos esposos, hermanos, padres, jamás han sido mercenarios de EE.UU. como el régimen, a única voz, declara oficialmente y donde no existe ningún medio alternativo en la isla para contradecir aquella mentira.

A fines de diciembre de 2008 Bachelet dijo en la televisión chilena, y seriamente: "Yo sé que puede sonar ridículo lo que voy a decir, pero creo que yo fui la Obama en Chile (en 2006)."  Entonces nuestra presidenta debería ser consecuente y decir en Cuba lo que dijo Obama en su discurso como presidente el 20 de enero pasado.

Algunos lectores piensan que es "obsesión enferma" escribir aquí sobre lo que ocurre en Cuba. Pero ¿era una obsesión enferma denunciar cada día, cada mes, año tras año, durante las dictaduras de derecha en Chile, Argentina o Uruguay, escribiendo artículos, poemas, novelas, haciendo música, pintando cuadros, asistiendo a mítines en EE.UU. o Europa, México, etc., juntando firmas y firmas, pidiendo a religiosos, científicos, escritores, académicos, presidentes de todo el mundo, periodistas, mujeres, artistas internacionales que presionaran para terminar con la falta de libertades y represión en nuestro Cono Sur?

Las palabras finales de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 no sólo estaban dirigidas para terminar con las dictaduras de derecha sino también, si creemos en su legado, iban dirigidas a cualquier dictadura: "Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".

La caída del "Muro de Berlín" en 1989 fue también la apertura de otras alamedas por donde salieron, entre esos hoyos de aquella muralla que comenzaban a derrumbar la noche del jueves 9 de noviembre de aquel año,  los seres que también querían ser libres y no volver jamás al socialismo real. Y eso ocurrió dieciséis años después de aquellas palabras proféticas de Salvador Allende.

 

*Javier Campos es escritor y columnista.

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