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Todos somos keynesianos

por 4 febrero 2009

Las asociaciones de consumidores hemos reiteradamente propuesto una rebaja del IVA para el pan, los alimentos, los libros y los medicamentos al 10%. Los técnicos de Hacienda declaran que ellos prefieren las tasas parejas y planas por lo que rechazan la reducción del IVA, aunque sea a costa del con

Por Ernesto Benado*

Las malas noticias económicas han llegado a Chile sin pausa: la gran minería del cobre calcula perder 25.000 puestos de trabajo para recuperar “productividad”, sin considerar a los miles de pequeños mineros ya paralizados. Hay varios aserraderos y plantas madereras cerradas y  Carrascal, una antigua fábrica de papel,  va a la quiebra  dejando cesantes a 500 trabajadores. La Corporación de Bienes de Capital informa que se han suspendido o aplazado 31 proyectos por 21.000 millones de dólares. La crisis y el fantasma de un desempleo superior al 10% en los meses de invierno requieren de un nuevo plan  de emergencia económica.

Sorprendentemente el ministro Andrés Velasco declaró a  El Mercurio:

“El Gobierno ha hecho la política fiscal con la misma lógica desde el primer día: contracíclica. Tiene elementos keynesianos en ambas fases del ciclo”.  (10-01-09)

Usa el término “elementos” para reconocer su nueva adhesión a las teorías de  Keynes. Parece que en su reciente viaje a EE.UU. se dio cuenta que todo el entorno económico del nuevo presidente Obama se ha convertido al keynesianismo y que la desregulación financiera iniciada en el gobierno de Clinton continuada por Bush y que culminó con el Sr. Greenspan a cargo de la  Federal Reserve  (Banco Central norteamericano) es una política en total desprestigio. La desregulación del sector financiero está acusada como la principal responsable de la catástrofe de las bolsas que recién empieza a trasladarse a la economía real y a los consumidores de todo el mundo. En un período de crisis lo fundamental del keynesianismo es impulsar la demanda agregada, el consumo y la inversión en infraestructura.

¿Cuál fue la principal “inyección a la vena”  del plan económico ya en ejecución? $40 mil por carga familiar a las familias de menos recursos.

Una familia típica de 4 personas y tres cargas familiares recibirá $120.000.-en el año.

¡Tómese en cuenta que sólo el IVA del pan que pagan principalmente los consumidores de menos recursos, significa un impuesto de US $500 millones al año! El bono extra solidario tiene un costo anual de $219 millones de dólares. El nuevo índice de costo de la vida rebaja  la proporción de los alimentos y bebidas a sólo un 18% de la canasta familiar. Situación que puede corresponder a un promedio, pero todo el mundo sabe que para el quintil más pobre ese porcentaje se acerca al 60% del gasto diario. Súmese a eso que los precios en los supermercados ubicados en barrios pobres son más elevados. El IPC de los pobres es diferente y más oneroso.

El IVA diferenciado y su rebaja al 10% para los alimentos sería la medida más urgente y reactivadora para la economía.

Las asociaciones de consumidores hemos reiteradamente propuesto una rebaja del IVA para el pan, los alimentos, los libros y los medicamentos al 10%. Los técnicos  de Hacienda declaran que  ellos prefieren las tasas parejas y planas por lo que rechazan la reducción del IVA, aunque sea a costa del consumo en los sectores de menos recursos.

Para  impulsar la demanda y mantener al sector industrial y al comercio andando es necesario y urgente reducir la usuraria tasa máxima convencional, que actualmente llega al 58% anual, y crear un mecanismo de protección a la familia del deudor sobre endeudado.

Pero además es indispensable darle un tratamiento especial al sector de la construcción otorgando crédito a bajas tasas y largo plazo a las empresas que están paralizando sus obras a medio construir y amenazando con la cesantía a medio millón de trabajadores. Reconstruir escuelas, consultorios, hospitales, plazas de juegos, caminos transversales,  ampliar el metro de Santiago  y mejorar los sistemas de transporte en regiones deben tener prioridad  en los próximos meses. La urgencia y celeridad con que se inviertan los recursos es  fundamental para evitar la caída de la economía  en el torbellino depresivo internacional.

*Ernesto Benado es director de CONADECUS.

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