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Aborto terapéutico: argumentos para un debate necesario

por 19 marzo 2009

Al situarse éticamente se pone de manifiesto que la prohibición total del aborto se opone a los principios morales que los grupos autodenominados provida dicen defender. Cuando la vida de la mujer está en peligro, al prohibir el aborto se estaría priorizando por la vida de un feto que depende...

Por  Paulina Vidal Pollarolo*

Cuando se argumenta que el aborto terapéutico no se justifica, por los adelantos médicos existentes actualmente, lo primero que es necesario señalar es que en este debate deben participar los médicos y matronas que trabajan directamente en maternidad de riesgo, así como también, por supuesto, las mujeres directamente involucradas. Un médico, católico, con gran experiencia en esta materia señaló en una de las entrevistas realizadas: "Todos los días en alguna maternidad del país existen razones médicas para efectuar un aborto terapéutico. No son casos excepcionales. El embarazo tubario ha ido progresivamente en aumento, en la medida  que las mujeres han sufrido más enfermedades ginecológicas" (Dr. Patricio Gayán).

Los adelantos de la medicina tampoco permiten prevenir un huevo roto infectado o un cáncer ¿qué hacer si se descubre cáncer en una mujer embarazada? Los principios de la ética médica, según los cuales se debe priorizar por la salud y la vida de la mujer, entran en contradicción con la legalidad vigente que impide el aborto en todas sus circunstancias. Bajo esa contradicción se encuentran los Comités de Ética de los Servicios de Salud. En la práctica, se aconseja esperar 22 semanas de gestación (500 gramos) antes de intervenir, por la probabilidad de sobrevida "del que está por nacer". Lo más grave  es que a la mujer no se le entrega toda la información de la situación médica en que se encuentra ni mucho menos  alternativas para que ella, informadamente, decida frente a su salud y a su vida. Además, mientras en los servicios públicos se deben poner de acuerdo los equipos médicos respecto a cuándo intervenir, en el sector privado esta decisión queda bajo el secreto de la relación médico-paciente, quedando de manifiesto la inequidad en el acceso al derecho a la salud de las mujeres.

En los centros de alta especialización obstétrica se pueden tratar a las mujeres con enfermedades previas al embarazo y que ponen en riesgo su salud, como por ejemplo cardiopatías severas. Pero la obstetricia tiene descompensaciones bruscas y las mujeres que viven apartadas de esos centros pueden correr riesgo vital.

Por otra parte, los adelantos de la medicina permiten tener diagnósticos prenatales bastantes seguros de malformación fetal severa: acráneos, síndrome de Potter, entre otros, que impiden la vida extrauterina. Frente a todos estos casos el equipo médico no puede entregar alternativas, por lo que la salud mental de la mujer y de su familia  se puede ver gravemente afectada.

Al situarse éticamente se pone de manifiesto que la prohibición total del aborto se opone a los principios morales que los grupos autodenominados provida dicen defender.

Cuando la vida de la mujer está en peligro, al prohibir el aborto se estaría priorizando por la vida de un feto que depende para existir de la vida de la mujer. En estas condiciones negar todo tipo de aborto significaría aceptar la muerte de dos vidas.

Así como también, desde el punto de vista de defensa de la vida resulta contradictorio que, en los casos de malformación fetal severa, se priorice por la muerte segura del que va a nacer frente al riesgo de agravar la salud mental de una mujer que solicita interrumpir ese embarazo.

En otra entrevista, una psiquiatra de un Hospital Público, que trabaja en maternidad de riesgo señaló: "Uno hace un diagnóstico prenatal de malformación congénita incompatible con la vida y a eso yo llamo violencia impensable... decirle a la madre y al padre eso y no darle ninguna solución se traduce en una angustia tan grande que nosotros hemos visto casos que se han psicotizado por esa razón"

A partir de las entrevistas realizadas a médicos, matronas y mujeres directamente afectadas, se puede sostener que negarle a una mujer la libertad de decidir respecto a un embarazo que compromete su salud y su vida, es incoherente con la definición de un Estado laico como el chileno.

*Paulina Vidal Pollarolo es socióloga Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

 

 

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