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Y...la CPI ¿cuándo?

por 2 abril 2009

Hasta el Ejecutivo, que siempre ha manifestado su apoyo, ha olvidado lo prometido, primero por el Presidente Frei Ruiz-Tagle que en el "Mensaje" del 21 de mayo de 1999 ya anunciaba el envío del proyecto que permitiría la ratificación y, luego, por el Presidente Lagos y por la Presidenta en...

Por Leonardo Aravena Arredondo*

La Corte Penal Internacional (CPI) inició sus labores hace más de 6 años, el 1º de julio de 2002 y, hasta la fecha, el "Estatuto de Roma" que le dio vida al amparo de la ONU, ha sido ratificado por 108 Estados. El tribunal ha juzgado a destacados violadores de DD.HH. y genocidas de variadas latitudes.

El camino no ha sido fácil y los detractores han sido muchos de los que temen que algún día la justicia les alcance, por lo que se hace necesario fortalecer a la CPI, promover el mayor número de adhesiones posibles para que queden sin integrarse como "Estados Parte" solamente los países que han hecho de la violación un método habitual de trabajo, justificado con una mal entendida defensa de sus posiciones. Entre otros, China, EE.UU, Israel, Rusia, Japón, Cuba, cuyos mandatarios deberán sentirse presionados y enmendar sus procedimientos frente a una Corte de verdad representativa, poniendo fin a los abusos.

Las quejas con relación al estado actual de los DD.HH. en Chile radican en acciones menores -comparadas con las prácticas que se dieron a partir de 1973 pero no por ello menos importantes-, destacando casos de brutalidad policial, la mala calidad de las cárceles y la falta de solución del problema mapuche, a cuyos dirigentes se les ha aplicado la "Ley Antiterrorista", herencia de la dictadura.

En tales circunstancias, no se comprende por qué nuestro país no ha ratificado y no se ha integrado a la CPI. Parlamentarios de todas las tendencias han viajado a conocer el trabajo de la Corte y hasta los más renuentes han manifestado su acuerdo con ratificar. Sin embargo, no avanzamos. Hasta el Ejecutivo, que siempre ha manifestado su apoyo, ha olvidado lo prometido, primero por el Presidente Frei Ruiz-Tagle que en el "Mensaje" del 21 de mayo de 1999 ya anunciaba el envío del proyecto que permitiría la ratificación y, luego, por el Presidente Lagos y por la Presidenta en ejercicio, que en múltiples oportunidades han manifestado su opinión favorable, sin reservas, a la CPI.

No se entiende que siga manteniéndose una oposición cerrada a la ratificación, que nos ha dejado estancados en el primer trámite constitucional, de los seis o siete requeridos. Se ha olvidado también que vivimos la experiencia dura de graves violaciones a los DD. HH., tema que llegó a dejar "curco" a un Presidente de la Corte Suprema, tratado con desaprensión y desprecio en los "martes del Almirante". Todos condenan y se horrorizan por lo que sucedió y personeros que fueron pilares del gobierno de facto hoy ocupan importantes posiciones en el Parlamento, rasgando vestiduras, aparentando ser blancas palomas que niegan actos y relaciones que los identifiquen con la dictadura.

Menos comprensible aún resulta que no se "ponga urgencia" al proyecto de reforma constitucional en trámite, necesario para ratificar. Los que en 1999 tuvimos la esperanza de llegar a La Haya entre los 60 países que primero ratificarían el Estatuto de Roma posibilitando la instalación del Tribunal, hoy vemos con preocupación que es posible que debamos esperar mucho tiempo antes de poder integrarnos, no obstante que todos, casi sin excepción, se manifiestan de acuerdo con su existencia. 

 

*Leonardo Aravena Arredondo es Profesor de Derecho, Universidad Central y coordinador Justicia Internacional y CPI, Amnistía Internacional.

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