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Aborto: mucho más que sí o no

por 4 abril 2009

En su momento habrá que definirse, pero en el intertanto, saquémonos ese rasgo de oscurantismo que unos imponen y muchos aceptan, e informémonos y debatamos sin estigmatizaciones. Me parece sano lo que hace el candidato E. Frei Ruiz-Tagle, habla de su voluntad de contactarse con un mundo tan diverso

Por Lorena Fries*

A propósito de la reposición en el debate de un tema tan complejo como el aborto, me atrevo a señalar que se trata de una oportunidad para darle densidad a nuestra a veces acéptica democracia.

El aborto está penalizado en todas sus formas en Chile, uno de los pocos países en América del Sur en que es así. No obstante, y lamentablemente, las mujeres abortan en Chile en cifras que aún no podemos determinar, puesto que se trata de un ilícito subregistrado. Mas aún, en un número de casos cuya manifestación puntual se ve  en los medios de prensa, mujeres violadas, mujeres con riesgo de muerte o mujeres cuyo feto es inviable, se enfrentan a verdaderos via crucis personales y familiares para acatar la ley chilena.

No tocar el tema, no debatirlo, sólo contribuye a invisibilizar la situación de muchas mujeres, parejas y/o familias, lo que habla mal de nuestra democracia, que en este caso vulneraría la deliberación plural e informada. Este y otros temas de la llamada ‘agenda valórica' requieren una reflexión seria y profunda, para que la sociedad brinde una respuesta que, por cierto, va mas allá de decir sí o no al aborto.

Quizás el primer punto sea definir qué tipo de sociedad queremos. Una en la que hay autonomía de decisión de los individuos (incluidas las mujeres) y por tanto de respeto a las convicciones morales sobre las que de manera diversa cada uno construye sus planes de vida.  O una sociedad en que no se acepta más que un orden moral del cual el Estado es su brazo armado.

Un segundo elemento que me parece pertinente al debate, y previo a cualquier pronunciamiento, emana de la pregunta ¿hasta dónde debe respetarse el derecho de las minorías a favor o en contra de algún tipo de regulación del aborto? Y en este caso, ¿cómo saber si estamos ante una minoría? De acuerdo a las encuestas este es un tema que impacta directamente a las personas, en particular a las mujeres. ¿Sabemos qué piensan ellas? ¿Y qué pasa con los estudios científicos y las distintas corrientes que en torno a este tema hay en la comunidad científica? ¿Alguien ha hecho un estudio sobre cómo abortan las mujeres (acompañadas de sus parejas o no) de clase alta y cuánto les cuesta? ¿Sabemos acaso el tipo de prácticas abortivas clandestinas a las que se someten las mujeres de escasos recursos por un embarazo no deseado? ¿Facilita la práctica médica el que no existan protocolos de atención para estos casos?

La maternidad es un derecho que se basa en la autonomía de las personas. Es más, la normativa internacional da cuenta de ello al establecer como margen de elecciòn el número de hijos, su intervalo y por cierto, en un mundo de vertiginosos avances científicos, la forma en que queremos tenerlos. La imposición de la maternidad, sea producto de una violación o incesto, o a costa de la propia vida o salud, es un atentado a los derechos humanos. Asimismo, es una violación a los derechos humanos el que se las obligue a no tener más de un hijo/a, como sucede en China.

En su momento habrá que definirse, pero en el intertanto, saquémonos ese rasgo de oscurantismo que unos imponen y muchos aceptan, e informémonos y debatamos sin estigmatizaciones. Me parece sano lo que hace el candidato E. Frei Ruiz-Tagle, habla de su voluntad de contactarse con un mundo tan diverso como es el de los y las ciudadanos/as.

 

*Lorena Fries es directora Corporación Humanas.

 

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