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El artista de la generación @

por 5 abril 2009

"Los versos de Cardenal, escritos en los 60, fueron el vaticinio de la cultura nacional-transnacional (comercial e inevitablemente atractiva para bien o para mal) que nuestro continente en este fin de siglo XX está viendo como la ya inevitable invasión visual a escala universal, cambiando la...

Por Javier Campos*

¿Es posible, y válido, en estos tiempos de comunicación digital global e instantánea, eso de escribir manifiestos artísticos? ¿Y más aún que esas manifestaciones puedan producir un arte que catapulte el arte "neoliberal" mercantil actual  y sean estos manifiestos como aquellos lejanos manifiestos surrealistas que deseaban destruir de raíz las perspectivas burguesas en el arte arrasar con lo establecido?

¿Tiene verdaderamente significado la supuesta "divina locura" del artista irreverente en estos momentos bajo el dominio de la fascinante cultura de la imagen repartida por el planeta? ¿Esa que está a nuestro alcance con sólo hacer unos cuantos movimientos de dedos sobre el teclado de un computador, impensable a comienzos del siglo XX y únicamente posible a partir de marzo de 1989?

Ya sabemos que realmente la www (World Wide Web) comienza a funcionar a nivel global a partir de 1993 (pero es en marzo de 1989 cuando nace históricamente por su descubridor Tim Berners Leer).  Ese 1993 es un año importante en la historia humana. Jamás antes nos habíamos comunicado y obtenido la información global de manera instantánea. Ya no sería necesario, a partir de entonces,  esperar semanas para que pudiéramos leer un artículo  literario, científico, económico desde Madrid, Londres, Nueva York, Ciudad de México, etc.

Va quedando en la nostalgia romántica, a partir de 1993, el viaje a una biblioteca a hojear un suplemento literario que esperábamos hace un mes. Y eso ocurría no hace mucho,  en 1990, cuando yo mismo viajaba desde Connecticut a una de estas espectaculares bibliotecas de New York, como la de Columbia University, a leerme las últimas revistas de literatura de América Latina que llegaban por el correo aéreo desde otros países.

En ese año 1993 yo escribía un artículo sobre la poesía de un poeta chileno y que titulé "La cultura de la imagen y reflexiones sobre la poesía chilena de los 80" (esta por ahí en internet).  Ahora me dicen que fue el primer trabajo en la crítica chilena sobre poesía que habló sobre lo que se nos vendría encima a los artistas, esa cultura de la imagen de impacto global. Y que los poetas nacidos después de esa fecha irían a vivir, y por supuesto elaborar manifiestos desde el 2000 hasta ahora, sobre el mundo virtual que nos rodea.

 Comenzaba aquel trabajo con un epígrafe. Eran unos versos de Ernesto Cardenal del poema "Managua. 6:30 pm" escrito en los años 60. Y los versos eran los siguientes que desde ahora adquieren un significado sorprendente para mí. Quizás un "manifiesto" inconsciente pero que conllevaba una predicción del futuro. El futuro de nuestra ahora cultura de la imagen pero mucho más acelerada que aquellos años 60 y que muchos jóvenes artistas jóvenes en sus ahora 25 años en este 2009 ven como una cierta maldición alienante. Alienados por la tecnología y criticando hasta donde nos ha llevado la economía neoliberal de mercado que no puede deshacerse de esta cultura virtual-consumista. Y he aquí los versos de Cardenal escritos a mediados de esos 60: "En la tarde son dulces los neones/y las luces de mercurio pálidas y bellas/Y la estrella roja de una torre de radio en el cielo crepuscular de Managua es tan bonita como Venus/ y un anuncio "Esso" es como la luna.../Otro significado no lo conozco/Las crueldades de esas luces no las defiendo/ Y si he de dar un testimonio sobre mi época es éste: Fue bárbara y primitiva pero poética."

Releo esos poemas de Cardenal de su libro "Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965)" como si fuera  un descubrimiento arqueológico,  lleno de referencias de un lejano contexto. El impacto poético en Cardenal de esa Managua de Somoza insertada en el mundo visual de aquel otro capitalismo y consumismo. Y releo lo que escribí en aquel 1993.

"Los versos de Cardenal, escritos en los 60, fueron el vaticinio de la cultura nacional-transnacional (comercial e inevitablemente atractiva para bien o para mal) que nuestro continente en este fin de siglo XX está viendo como la ya inevitable invasión visual a escala universal, cambiando la dirección de nuestros arte y literatura. 0 la desaparición de esta última por la lectura-entrenamiento visual."

"Quizás  a algunos/as poetas que no son ya tan jóvenes les venga la idea que van (vamos) siendo cada vez más unos exóticos y olvidados pájaros de colores. Una especie cada vez más cercana a su extinción. 0 ruinas arqueológicas hundidas para siempre bajo toneladas de aparatos de televisión a color, carteles, o maravillosos cortos de publicidad comercial, discos láser que reproducen la realidad (o la inventan) con una imagen y belleza jamás antes lograda. Discos compactos (CD-Roms) que contienen sin límites de almacenamiento cualquier tipo de información (desde recetas de cocina hasta toda la pintura de cualquier siglo) combinando la imagen y el sonido."

"Pero, por otro lado, muchos de los artistas que han crecido a partir de los ochenta y los de fin de siglo no podrán obviar la cultura de la imagen ni menos lo que en estos momentos se está convirtiendo en los países del primer mundo en la nueva revolución de la información con insospechadas consecuencias en las relaciones interpersonales (y transnacionales)... los que conectados a través de la comunicación electrónica a los que cualquier particular de cualquier parte del globo, y con un computador,  tiene ya en estos momentos  acceso sin límites. El panorama de fin de siglo puede ser desencantador o maravilloso, pero influirá en el arte y la literatura del siglo XXI dentro del nuevo orden Norte-Sur del planeta."

Y respondiendo a las preguntas al comienzo de esta columna. Sí, siempre habrá manifiestos y reacción artística subversiva contra lo que creemos nos aliena y nos molesta y es necesario cambiar. Este mundo visual-consumista de que se quejan jóvenes a partir del 2000 adelante no creo eran tan diferente de lo que hicieron los vanguardistas en ese otro contexto  de comienzos del siglo XX  (excepto que no había la www). Ni tan distinto a lo que escribía Cardenal en esos poemas de 1965.  Pero son las obras imaginativas las que perdurarán y no realmente los manifiestos. Y eso lo sabemos a través de la historia de la creación artística.

Qué duda cabe que un video clip de imaginativas lecturas poéticas en  youtube hoy día, o una lectura poética en una lejana escuela olvidada del sur del planeta, son  a veces más poderosos que cien (teóricos) manifiestos artísticos. El asunto es que puede tomar años o décadas  en saberse si una reacción artística era en sí un "manifiesto". O nadie nunca se entere, especialmente en esta generación @ que consume lo virtual como si fuera Coca-Cola, pero que ha roto también las fronteras entre la "altas" o "bajas culturas" más la asimilación de una compleja hibrides de género, raza y clases. Y también ha roto la frontera entre los viejos y los jóvenes, como ví hace unos días a unos abuelitos en una biblioteca pública enviando e mails y buscando información en youtube... y quién sabe qué otras cosas más.

*Javier Campos es poeta y columnista.

 

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