Sábado, 10 de diciembre de 2016Actualizado a las 17:10

Autor Imagen

¿Sirven las cumbres internacionales?

por 7 abril 2009

Siempre han existido corrientes de diplomáticos más tradicionales o que basan las políticas sólo en términos de poder, que desconfían en general de los mecanismos multilaterales, prefiriendo lo bilateral en que la asimetría de poderes relativos resulta más evidente...

Por Raúl Allard Neumann*

Recientemente se llevó a cabo en  Viña del Mar la Cumbre Progresista, que atrajo a especialistas en políticas y relaciones externas y varios Jefes de Estado y de Gobierno y al Vicepresidente de Estados Unidos. La semana pasada, se reunieron en Londres los líderes del G-20, que agrupa a veinte países desarrollados y en desarrollo, incluyendo China, India y Rusia, que de hecho ha reemplazado al más "exclusivo" G-8, los más desarrollados, que han debido enfrentar sus responsabilidades en la gestación de la crisis económica. El 17 de abril, en Puerto España, Trinidad y Tobago, el presidente Barack Obama participará en la V Cumbre de las Américas en el ámbito interamericano.

En este contexto, algunos se han preguntado críticamente si se justifican las Cumbres, apuntando a que en Puerto España se reiterarán materias y consensos ya tratados en ocasiones anteriores. Argumento no muy definitorio dada la diversidad de actores y contexto político y económico y las nuevas urgencias.

Lo internacional ha sido omnipresente en los últimos meses. La crisis subprime de Estados Unidos devino en crisis mundial comprometiendo a bancos y sistema financiero de Europa y otras regiones y a todo el mundo por la vía de  crisis de confianza, suspensión de proyectos, restricciones crediticias y la subsiguiente contracción del  comercio internacional. Países como Chile, con un sistema financiero sano, se ven igualmente afectados por estos últimos factores, máxime si más del 60 por ciento de su PIB proviene del comercio internacional. Esto es, la interdependencia en acción, que requiere del tratamiento al más alto nivel de los temas  cruciales.

Parece conveniente estar alertas frente a  los planteamientos críticos. Siempre han existido corrientes de diplomáticos más tradicionales o que basan las políticas sólo en términos de poder, que desconfían en general de los mecanismos multilaterales, prefiriendo lo bilateral en que la asimetría de poderes relativos resulta más evidente. Las cumbres como herramienta  multilateral facilitan la acción de los países emergentes y en desarrollo -en temas como la resistencia al proteccionismo- y permiten que bien concertados grupos como los  países latinoamericanos puedan incorporar sus propios intereses en la agenda internacional.

Retomando nuestros ejemplos iniciales, la presidenta Michelle Bachelet dialogó en Viña del Mar con varios integrantes del G-20 -del que Chile no es parte- y con los gobernantes de Brasil y Argentina, que sí son miembros, y asumió un liderazgo. También tuvo como invitados oficiales al vicepresidente Joe Biden y al primer ministro inglés, pudiendo transmitir nuestros intereses y políticas.

Cabe sostener que, adecuadamente preparadas y en tanto se discutan los reales desafíos de la hora presente, las Cumbres son herramientas eficaces de política exterior, particularmente para países en desarrollo.

*Raúl Allard Neumann es Profesor de Política Internacional, Escuela de Derecho Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

 

 

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes