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¿Hacia dónde va la crisis?

por 15 abril 2009

George Soros afirma que "el sistema financiero de EE.UU. como un todo es básicamente insolvente" y dice que en la actual etapa, los grandes bancos están traspasándose entre ellos activos tóxicos, adulterando los riesgos de los paquetes para mejorar sus balances...

Por Ernesto Benado*

Hay que reconocer que por lo menos los expertos chilenos y extranjeros ya aceptan que hay una crisis económica, y que esta es la más seria después de la de los años 30, la llamada Gran Depresión. En Chile hasta los más ultraliberales admiten que la teoría del blindaje de nuestra economía, fue un error mayúsculo.

En cambio no hay acuerdo para fijar en qué parte del ciclo económico, si es que hay un ciclo, está la crisis  Hay opiniones muy divergentes sobre el tema.

Por ejemplo, Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal  entre 1987 y 2006,  a quien muchos responsabilizan  de la burbuja inmobiliaria, dice que mientras los precios de las propiedades no topen fondo (hacia abajo)  los mercados no se estabilizarán. Pero no se pronuncia sobre cual es ese fondo y que pasará si hay una masiva suspensión de pagos, cuando las propiedades valgan menos que las deudas. Los dueños de bienes raíces en EE.UU. han perdido 12 millones de millones de dólares de valor hasta el presente y su capacidad de consumo y recuperación está muy dañada.

Internacionalmente  la mayoría de los expertos se inclina por afirmar que la velocidad de la caída económica está disminuyendo. Chile ahora resulta ser la excepción, pues en los primeros meses del 2009 la caída del producto se ha acelerado.

Por su parte, George Soros afirma  que "el sistema financiero de EE.UU. como un todo es básicamente insolvente" y dice que en la actual etapa, los grandes bancos están traspasándose  entre ellos activos tóxicos, adulterando los riesgos de los paquetes  para mejorar sus balances. Y algo de eso debe ser cierto, porque el 2 de abril el Consejo para Normas Estándar de Contabilidad, a pedido de la Asociación Norteamericana de Bancos, permitió a los bancos aumentar sus utilidades y mejorar sus balances fijando a discreción el valor de sus bienes tóxicos. ¡Tal vez eso explique el reciente aumento del valor de las acciones de los bancos norteamericanos!

Hay una tercera corriente de economistas que se preguntan  hasta qué punto el actual y extraordinario intervencionismo estatal va a socavar la futura recuperación económica. Se refieren a los problemas políticos que enfrentará el capitalismo cuando en algunos años más se tenga que hacer desaparecer la enorme liquidez monetaria; en cómo además se venderán en el mercado esos bienes tóxicos que se adquirieron  porque no se podían liquidar en el mercado y cómo,  finalmente, se empiezan a achicar los déficit fiscales sin tener que emitir  dinero y  provocar una nueva ola inflacionaria generalizada.

Esos comentaristas se alegran de que el movimiento sindical esté relativamente tranquilo y pasivo por el temor de la gente de perder sus empleos, pero plantean  que finalmente las cosas van a empeorar políticamente. ¿Significará eso un viraje hacia la izquierda de los partidos políticos gobernantes en los países más ricos y desarrollados?

La visión  del socialismo chileno

Los economistas socialistas a través de su Comisión Económica (CEPS), que agrupa a varios centenares de militantes, concentra su análisis y recomendaciones en los problemas  internos de la economía chilena haciendo abstracción  de lo que ocurre a nivel global y que tan seriamente repercute en Chile. Dice su declaración de fines de Marzo: "El Producto Interno Bruto del año 2009 será negativo, con una caída de la actividad más acentuada en el primer semestre, y la desocupación se situará en los dos dígitos en los meses de invierno. Desde la perspectiva de la demanda agregada, no se encuentran espacios que permitan sustentar una leve expansión, sólo un optimismo moderado y la capacidad competitiva de las exportaciones, las cuales en ningún caso podrán compensar la restricción de la demanda... de no mediar acciones decididas y oportunas podríamos llegar a tasas de desocupación en torno al 12%, es decir alrededor de 900.000 personas sin empleo".

"En consecuencia, la CEPS, manifiesta la necesidad de seguir avanzando en políticas de apoyo a los más débiles en la economía, las familias más pobres del país y las micro y pequeñas empresas, que generan la mayor parte del empleo nacional. Sin embargo, ya debemos tener presente la dura situación que se está configurando, y que llegará a su peak en junio-julio de este año, y por ende un nuevo impulso fiscal es prioritario de anunciar en este mes de marzo, para que pueda estar en pleno funcionamiento cuando la ciudadanía lo requiera."

Sorprende que el órgano técnico especializado de los socialistas no recalque el nexo entre la crisis externa global y la economía nacional basada  fuertemente en la exportación de recursos no renovables. Las dos más grandes recesiones que han afectado la economía chilena, en las pasadas décadas, la de 1981-82 provocada por la política monetaria en EE.UU. que hizo quebrar al sistema financiero nacional y la de 1999, llamada  de la "Crisis Asiática"  golpearon con  gran fuerza y extensión a la economía chilena. Eso demuestra lo vulnerable que es el modelo exportador a los remezones  internacionales.

Nadie critica  que en los años de alto precio del cobre, no se hayan gastado los saldos favorables y se  prefiriera ahorrarlos  en el exterior. Pero ¿no habría sido posible diseñar un plan alternativo de inversiones que permitiera impulsar infraestructura, industrias, agroindustrias, que evitaran no depender tan absolutamente de las exportaciones?  Se echa de menos en los argumentos socialistas el que no exija un Plan Nacional de Desarrollo  en  el cual se impulse con capital público y privado la formación de nuevas industrias en las áreas claves para  el desarrollo  en la próxima década, especialmente en el sector de energía, de la mejora del medio ambiente  y de una digitalización  de la economía a través de las regiones.

El retraso de Chile en desarrollo tecnológico y el dogmatismo  neoliberal ni siquiera está permitiendo invertir los fondos acumulados a partir del royalty del cobre.

Es tal la obsesión por dejar toda  iniciativa  al sector privado, que se acumulan recursos sin invertir en momentos que  la economía  decrece. Está por verse si estos planteamientos se mantendrán durante la campaña presidencial, o si una corriente renovadora de ideas y planes se abre paso a las candidaturas, para darle una nueva visión a la política económica chilena.

*Ernesto Benado es director de Conadecus.

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