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¿Contratos forzados, Sr. Mayne-Nicholls?

por 21 abril 2009

Si la normativa interna de la ANFP que hemos señalado no impone a los cadetes la obligación de tener contrato escrito para participar en torneos como el indicado, ¿a qué título lo hace Mayne - Nicholls? ¿Con qué facultad? ¿No es acaso él como presidente de la ANFP el primer obligado a acatar las...

Por Ricardo Manzi*

El presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, ha afirmado en medios de prensa, que los cadetes de diversos clubes de fútbol profesional que no tuviesen contratos de trabajo firmados con sus respectivas instituciones, a la fecha de su iniciación no podrían participar en el torneo de menores Sudamericano Sub 17, que se realiza actualmente en la ciudad de Iquique.

El citado presidente, hizo las siguientes afirmaciones:

  • "Quien no firme contrato y el club le manifieste a la ANFP que ese jugador no quiere firmar habiendo recibido una oferta formal, no va al torneo de menores y se quedará jugando en su club."
  • "La selección no va a servir de vitrina para gente inescrupulosa"
  • "Nosotros no trabajamos para los inescrupulosos que después se aprovechan de estas circunstancias y levantan a los jugadores. Los clubes invierten muchísimo en tener jugadores que sean un aporte para el fútbol chileno y vamos a proteger esa formación absolutamente".

Estas expresiones son tan sorprendentes que serían equivalentes a que el presidente del directorio de Achiga A.G. (con perdón de Achiga), afirmara que, el  garzón que no tenga contrato firmado con los restaurantes "El Pollo Lauchero," o "El Puerco Mal Desollado" no podrá participar en la tradicional "Maratón de los Garzones" o, que el Gerente del Puerto de San Antonio, señalase que el estibador, que no se asocie previamente al Sindicato n° 1 de dicha empresa, no será contratado por la misma, pues se trataría de contrataciones forzadas, que imponen condiciones no establecidas por el legislador ni por la propia normativa interna de la ANFP, a las que se debe acceder por necesidad, como se verá.

Estas afirmaciones son graves y suponen atribuir a los jóvenes futbolistas la calidad de inescrupulosos por el solo hecho de no suscribir unos contratos que -presumiendo la buena fe -, creemos Mayne - Nicholls no conoce, ya que si los conociera, probablemente no habría proferido tales aseveraciones o habría guardado silencio, dado que esos contratos contendrían condiciones nada convenientes para esos futuros futbolistas profesionales, e incluso cláusulas abiertamente ilegales.

En días recientes se ha sabido que, al menos un club de fútbol profesional, ha presionado a sus cadetes para que suscriban contratos que adolecerían de vicios de legalidad o impondrían a estos jóvenes exigencias desorbitadas como la suscripción forzada de los contratos por un total de cinco años, extensión máxima de los mismos, la cesión de derechos de imagen y otros aspectos cuestionables, a cambio de una exigua remuneración, siendo la moneda de cambio, la asistencia al citado torneo.

Algunos instrumentos propuestos denominados "Acuerdos de Transferencia" han ido más lejos, imponiendo obligaciones que se extenderían más allá del término de la vinculación laboral convenida en un finiquito y que hipotecaría el futuro de esos deportistas, pues quedan obligados a pagar significativas cantidades como indemnización o a compartir con ese club los ingresos provenientes de futuras transferencias, en tanto que el club queda liberado de cualquier obligación hacia esos menores. Estas exigencias exceden el legítimo derecho de los clubes a obtener una compensación por formación, establecida en el artículo 152 bis E del Código del Trabajo.

Así las cosas, las palabras del Presidente de la ANFP, presionando por la firma, constituye una fuerza compulsiva ilegítima, ya que el no asistir a un campeonato o torneo como el Sudamericano Sub 17, importa un menoscabo en el futuro profesional de estos deportistas, al punto que finalmente, coaccionados como fueron, todos firmaron unos contratos que no les convenían.

Esta situación es a tal punto gravosa e indebida, que el Sindicato de Futbolistas Profesionales se ha visto en la obligación de denunciar estos hechos a la Dirección del Trabajo, la que en virtud de sus facultades contenidas en su ley organizativa (DFL Nº 2 de 1967, Mintrab), procedió a citar a los representantes del mismo, con la documentación laboral respectiva, encontrándose a la espera de sus resultados.

Necesario es mencionar que la ANFP, es una corporación de derecho privado, que se vincula a nivel internacional con la FIFA, siendo regulada por normas de carácter corporativo que sólo son obligatorias para sus integrantes, - que son los clubes y no los futbolistas -. Esta entidad, no obstante su normativa interna,  queda igualmente sujeta a la legislación nacional, especialmente a aquellas normas de obligado cumplimiento como son las de orden público que establece el Código del Trabajo. Lo anterior significa, que en ninguna circunstancia y aún cuando medie total acuerdo de todas las partes, pueden derogarse esas normas y toda estipulación que así lo haga, es nula.

La ANFP, para la realización de sus finalidades propias, se ha dado una serie de instrumentos, como estatutos, reglamentos y bases de campeonatos, entre los que se encuentran, los de Primera A y Primera B, así como las del Fútbol Joven.

Entre los reglamentos, existe el de "Selecciones" y el del "Fútbol Joven" y ninguno de ellos le exige a los jugadores juveniles y más precisamente a los de selección Sub 17, que para participar en ellos o en competencias internacionales deban tener un contrato de trabajo con sus respectivos clubes, como lo ha exigido el Presidente de la ANFP, so pena de no participar en el Sudamericano Sub 17.

Si la normativa interna de la ANFP que hemos señalado no impone a los cadetes la obligación de tener contrato escrito para participar en torneos como el indicado, ¿a qué título lo hace Mayne - Nicholls? ¿Con qué facultad? ¿No es acaso él como presidente de la ANFP el primer obligado a acatar las normas que rigen su corporación?

La respuesta la da el mismo en sus declaraciones, cuando señala que hay inescrupulosos que podrían levantar a estos jóvenes de los clubes nacionales para llevárselos al extranjero. Para precaver esta posibilidad, Mayne - Nicholls, estuvo dispuesto a establecer un requisito inexistente  que se expresa en una contratación forzosa. El señor Mayne - Nicholls, ha actuado sobrepasando sus facultades y deberes, con la finalidad de evitar que estos futbolistas jóvenes en proceso de profesionalización, en el evento de recibir ofertas del extranjero, puedan negociar en mejor forma sus contratos, sea con sus clubes de origen sea con cualquier otro que se interese en sus servicios.

Esta conducta no sólo infringe las normas internas que la propia ANFP se ha dado, (ver sitio web de la ANFP), sino que normas legales y aún constitucionales, como la igualdad ante la ley, la prohibición de toda discriminación arbitraria, la libertad de trabajo y la libre contratación.

*Ricardo Manzi Jones es abogado.

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