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Por qué no existe el chorreo, ¿qué hacer?

por 30 abril 2009

Ya comprobamos que no existe el "chorreo" desde arriba hacia abajo, sino que es necesario un programa y estrategia de inclusión del ochenta por ciento de los agricultores chilenos, los pequeños.

Por Hugo Ortega*

 Tres tareas gubernamentales, aún cuando han existido algunos intentos durante los gobiernos de La Concertación, deben concebirse como prioridades urgentísimas para un próximo gobierno.

La inclusión decisiva, bajo una política oficial de todo un gobierno y con el conocimiento y acuerdo de la gran mayoría del país, de los pequeños empresarios campesinos al desarrollo del país. Ya comprobamos que no existe el "chorreo" desde arriba hacia abajo, sino que es necesario un programa y estrategia de inclusión del ochenta por ciento de los agricultores chilenos, los pequeños.

Sin embargo, éstos no saldrán a flote solo con eficiencia empresarial agrícola, sino que es imprescindible que este esfuerzo productivo sea acompañado paralelamente con un concepto de desarrollo territorial propio de Obras Públicas, Educación, Salud, Servicios Básicos, Comunicaciones, Recreación, etc.

Además, definitivamente, para acelerar este proceso, debería activarse un establecimiento educacional para el hombre y la mujer del campo. Debemos instalar un Centro Nacional de Formación Rural, donde el joven, hombre y mujer de nuestros campos, sean formados y preparados para transformar el sector rural en un lugar con una calidad de vida propia del siglo XXI, mejor que el urbano.

Finalmente, debemos avanzar definitivamente, hacia una agricultura respetuosa del medio ambiente y los recursos naturales. El mundo entero, en estos últimos años, parece estar visualizando un cambio climático que puede traer desastrosas consecuencias en los recursos naturales de producción. La agricultura de grandes dimensiones, con uso de ilimitados productos contaminantes, es una de las causas de este deterioro ambiental. La agricultura, como lo están experimentando los alimentos, debe girar hacia lo orgánico y/o natural y esto se adecúa más a pequeñas explotaciones que a las mega empresas.

Y aunque parezca cliché repetirlo, ciertamente la globalización y las tecnologías modernas no cierran, sino, por el contrario, abren oportunidades a la pequeña agricultura. Acá lo que falta es que el Estado realice lo necesario para que este subsector tan importante de Chile, como son los pequeños agricultores, puedan realizar tranquilos sus esfuerzos empresariales y, al mismo tiempo, experimentar una calidad de vida satisfactoria en el sector rural.

 

* Hugo Ortega es director de la Escuela de Ingeniería en Agronegociosde la Universidad Central.

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