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La derecha, entre el discurso y los hechos

por 22 mayo 2009

No nos llamemos a engaño: una cosa es tener tradición de trabajo político en poblaciones -rasgo que todos le reconocen a la UDI- y otra muy distinta es tener la capacidad técnica de superar la pobreza y asegurar protección social para los más débiles.

Por Paula Quintana*

La campaña presidencial ha llevado a personeros de derecha a hacer planteamientos que no se condicen con los hechos ni con las posturas históricas que han defendido en el debate público. En este contexto, resulta fundamental que la ciudadanía haga una distinción entre el marketing de campaña y las actuaciones concretas.

Partamos por el hecho más macizo: al terminar el gobierno militar, donde técnicos del gremialismo (posteriormente UDI) tuvieron un rol relevante, la tasa de pobreza era de un 38.6%. Esa fue la herencia que recibió la Concertación y ha sido esta coalición, no otra, la que ha sido capaz de reducirla a un 13.7% en menos de dos décadas, logro aplaudido unánimemente por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial y, recientemente, la OCDE.

Con cierto desparpajo, Joaquín Lavín, candidato dos veces derrotado en elecciones presidenciales, ha planteado, de manera muy curiosa, que es la derecha la que tiene mayor capacidad de asegurar protección social. Quisiera a este respecto recordar que uno de sus técnicos más reputados, Hernán Büchi, Presidente de la comisión económica del partido, fue quien enfrentó la crisis del 82-83 recortando el gasto social y, en particular, las pensiones de los jubilados. De paso, cabe señalar que el autor de esa estrategia fue posteriormente el candidato presidencial de la derecha, ampliamente derrotado en 1989, y su jefe de campaña fue Sebastián Piñera. Hechos, no discursos.

Entonces, no nos llamemos a engaño: una cosa es tener tradición de trabajo político en poblaciones -rasgo que todos le reconocen a la UDI- y otra muy distinta es tener la capacidad técnica de superar la pobreza y asegurar protección social para los más débiles.

Conviene también destacar que La Presidenta Bachelet no ha querido apropiarse de la protección social. La Presidenta ha creado la protección social allí donde no la había y la ha reforzado donde era más débil. Quienes se han apropiado de la protección social son los chilenos y chilenas que no la tenían. De allí el gran reconocimiento que la población tiene hacia la mandataria.

Por otro lado, no puede negarse que la derecha chilena siempre ha sido muy reactiva a la idea de derechos garantizados. Ese es otro concepto que ha instalado la Presidenta Bachelet con mucha fuerza durante su gobierno y lo ha ligado al proyecto de ir consolidando un moderno Estado de Bienestar para Chile.

Desde el Instituto Libertad y Desarrollo y desde distintos ámbitos de la derecha, históricamente se ha cuestionado con vehemencia ambos conceptos. Para no ir más lejos, en el reciente aniversario de ese instituto, su Presidente, el ex ministro de Pinochet Carlos Cáceres, lamentó que la crisis financiera llevara a la gente a volcarse hacia la protección del Estado y criticó "la formulación de una nueva utopía reflejada en la aspiración hacia una sociedad de derechos garantizados".

No en vano Niall Ferguson, uno de los historiadores contemporáneos más reputados del mundo, ha dicho taxativamente que "el golpe contra el Estado de Bienestar comenzó en Chile" de la mano de la dupla Pinochet - Chicago Boys, y extendió después al resto del mundo su deriva de desregulación y recorte de beneficios sociales. Justamente el pensamiento que hoy aparece más desacreditado a nivel global.

En síntesis, contra la amnesia y la demagogia, nada mejor que la revisión objetiva de los hechos.

 

*Paula Quintana es Ministra de Planificación.

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