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El control del delito es la protección social (¡idiota!)

por 28 mayo 2009

La disminución de la pobreza, sobre todo de la indigencia su expresión más brutal, es el dato más duro del éxito de la protección social y ésta es la única explicación posible de la disminución de la delincuencia que informa la ENUSC. Entonces, parafraseando a aquel asesor político...

Por Ibán de Rementería*

El último mensaje a la nación de la Presidenta Bachelet en general fue comentado positivamente, sólo hubo comentarios negativos de la oposición por no haber dicho nada,  en realidad muy poco, sobre seguridad ciudadana y por haber orientado la pauta política inmediata en esta época electoral en lo que ella considera el núcleo central de su acción como gobernante, de su éxito y de su popularidad: la protección social.

En seguridad ciudadana el hecho más importante es la disminución de la victimización por hogares en 17,9% desde 43,0% a 35,3% entre 2003 y 2007, según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana del INE y el Ministerio del Interior (ENUSC), no obstante el 80% de la población opina que el delito está aumentando según la misma encuesta. Ahora bien para contextualizar nuestra situación de seguridad pública, aquí la tasa de victimización personal fue de 11,6 casos por cada 100 habitantes en el mismo período, lo que se puede comparar con la misma información provista por Naciones Unidas para los países desarrollados, nuestra victimización estaría algo por encima de la que tienen España (9,1%), Japón (9,9%), Hungría (10,0%) y Portugal (10,4%), igual a la de Austria  y por debajo, es decir  mejor que, las de Francia (12,0%), Italia (12,6%), Alemania (13,1%), Suecia (16.1%), Estados Unidos de América (17,5%), Suiza (18,1%) y Reino Unido (21,0%).

Bien se podría atribuir este poco conocido y casi nunca comentado éxito de la lucha contra el delito a la eficacia represiva y penal del Estado - Reforma Procesal Penal, Estrategia Nacional de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, agenda corta acordada con la oposición, ley de drogas, etc.-, eficacia que se  manifestaría con un crecimiento del 150% de la población penal, que se expresa claramente en el hacinamiento y el horror de  los internos muertos en incendios y riñas, para llegar a una tasa de 313 personas privadas de libertad por cada cien mil habitantes, la más alta de América Latina y una de las más altas del mundo.

Sin embargo, la capacidad disuasiva y de control del delito por el sistema penal del Estado -la prevención general y especial del derecho penal- es más que dudosa ya que sólo el 5% de los hechos delictivos denunciados tienen algún inculpado sancionado, además únicamente el 36% de los hechos delictivos reales son denunciados por sus víctimas.  Similar cosa acontece en los Estados Unidos de América, allí sólo el 4,4% de los hechos delictivos denunciados tiene algún sancionado, donde además hay 715 personas privadas de libertad por cada cien mil habitantes.

En los Estados Unidos de América entre 1995 y 2004 los delitos contra la propiedad disminuyeron en 14% y contra las personas en 24%, lo cual por lo antes dicho no puede ser atribuido a  la eficacia penal, ni al control de drogas cuyo consumo que creció en más del 37% en igual período, ni al aumento de los abortos los cuales disminuyeron en un 40% desde  1981.

Si bien, los Estados Unidos tiene una pésima distribución del ingreso (coeficiente Gini 0,46), pero aquí es peor (coeficiente Gini 0,54), no obstante allí entre 1996 y 2005 el 57,6% de quienes pertenecían el quintil más bajo ascendió a alguno de los quintiles superiores durante el decenio, de aquellos del segundo quintil en 1996 un 33.3% permaneció allí en el 2005, casi el 50% ascendió y sólo un 7.1% descendió. Entre los del quintil medio en 1996 la tercera parte permaneció allí, más del 40% ascendió y el 24,6% descendió en 2005. Entre quienes pertenecían al cuarto quintil en 1996 el 70.5% logró mantenerse o ascendió en 2005. Para el quintil superior casi el 70% se mantuvo allí y sólo el 5.8% cayó a alguno de los dos primeros quintiles. Esta mejora constante de los ingresos absolutos de los sectores más pobres de la población estadounidense aparece como la mejor explicación para la disminución de las conductas delictivas

Aquí en Chile no tenemos esos éxitos en mejorar los ingresos de los sectores más empobrecidos, pero es verificable una consistente disminución de la pobreza durante los gobiernos de la Concertación, así tenemos que entre 1990 y 2006 la pobreza ha disminuido en 56% y la indigencia en 69%, entre los años 2003 y 2006 más comparable al período de aplicación de la ENUSC, en 27% cayó la pobreza y la indigencia en 32%.

La disminución de la pobreza, sobre todo de la indigencia su expresión más brutal,  es el dato más duro del éxito de la protección social y ésta es la única explicación posible de la disminución de la delincuencia que informa la ENUSC. Entonces, parafraseando a aquel asesor político estadounidense se puede decir que: el control del delito es la protección social ¡idiota ! 

*Ibán de  Rementería, Corporación Ciudadanía y Justicia.

 

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