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¿Lo nuevo? lo freak y la reyerta

por 23 junio 2009

Una vez más nos encontramos ante el viejo expediente de las enemistades inveteradas que arroja a Montescos y Capuletos a resolver con sangre sus odios inmoderados y como en los empedrados de Verona, una vez más, será la política como Julieta la que ruede muerta por la pendiente.

Ricardo Manzi*

La neodeconstrucción, luego de haber sobrepasado las barreras procedimentales y los códigos de su coalición -terreno donde prácticamente la totalidad de sus iniciativas como el aborto, las uniones homosexuales entre otras, habían sido preteridas o derechamente derrotadas-, logró colocar un by pass que rodeó la plaza fuerte de la Concertación y se ha lanzado de lleno al terreno de la lucha por el poder, bajo un ropaje de moderada transgresión y novedosa lozanía.

Su titular, el único candidato joven de la somnífera carrera presidencial, venía con la promesa de renovar la política tanto por su edad cuanto por sus ideas y métodos de acción; pero, antes de que se "apagaran las farolas y se encendieran los grillos," mostró ser más bien normalito de cara a las prácticas y estilos políticos que se proponía derribar. Por de pronto, no pudo sustraerse al encanto de las cámaras y a una pulsión por declaraciones altisonantes para propio ensalzamiento, atribuyendo a la vez a sus compañeros de oficio, los peores designios, en el más tradicional esquema farandulero.

La farándula en la política nacional ha comenzado a copar todos los espacios incluyendo sus intersticios, yendo todos en alegre carnaval a ventilar en ella sus amores y desamores, sus rabias y frustraciones, sus fobias, complejos y aspiraciones, sin pudor y frecuentemente, como en el presente caso, sin elegancia.

Días atrás, Luisa Durán de la Fuente, emitió opinión sobre el único candidato joven de nuestra carrera presidencial; opinión dura y hasta ofensiva, que se puede o no compartir y que ha llevado a muchos a disentir de ella aún con molestia, pero esta cara nueva ha respondido con el más antiguo de los argumentos rabiosos: "pateando el tablero" o "envenenando el pozo", como se llama en lógica a aquel, que angustiado por una razón, argumento o simple opinión adversarial, se arroja en los brazos de la ira y cambia el discurso por las dagas envenenadas. Como parece entender el único candidato joven, Luisa Durán al tener la desgracia de ser la señora del Bienamado, no puede tener opinión y le atribuye el carácter de heraldo de Ricardo Lagos.

Desde la perspectiva de la teoría de la conspiración, viejo y manoseado argumento de recurrencia frecuente entre los políticos y en especial por los díscolos de la Concertación para justificar errores y derrotas, alguien podría y lo hizo Marco, atribuir esa opinión a una operación de descalificación promovida por Lagos y quién sabe, cohonestada por su séquito, incluyendo al abanderado de la tienda concertacionista, Eduardo Frei. Dicho de otro modo, la mentada señora, carece de opinión propia y todo ha sido una maquinación en su contra. Candorosamente, habíamos esperado una respuesta diferente, que calara en el prejuicio que la ex Primera Dama trasuntaba en su comentario.

Siendo muy crítico del tóxico clima en que se desarrolla la lucha política en la actualidad, no podría pretender que al fragor de la misma no hubiere comentarios rasposos, imputaciones dicases, insidia y, obviamente, heridos. Sin embargo, ya la cosa pasó a mayores o a menores - según se mire -, puesto que la señora del único candidato joven, recurrente animadora de la farándula, entró a tallar en el conflicto lanzando encendidas declaraciones en contra de Luisa Durán por medio de un matutino del mismo giro, donde ella, en ocasiones, ha protagonizado publicitados enfrentamientos con antiguos colegas, que trasuntan más bien despechos amorosos que rivalidades profesionales.

También se ha encargado de publicitar una supuesta singularidad  metrosexual del candidato joven, para su felicidad -comprensible por lo demás de su compañera afectiva -, aunque lejos de ser una necesidad destinada a satisfacer el derecho a información de nuestra ciudadanía. De este modo, parece ser que las conyugalmente apreciadas notas de masculinidad del candidato joven fueren un activo de su desempeño político, que necesita ser manifestado en la prensa del corazón. ¡Esto si que es novedoso y más que nada, freak!

Pero el tema no se ha limitado a esas superficiales connotaciones, sino que ya se comenta con profusión de datos en todos los medios, que este duelo verbal entre las dinastías Lagos y Ominami remite a una enemistad que se granjeó ante el fracaso del triunfo rotundo que se esperaba de Ricardo Lagos en la primera vuelta presidencial del año 1999, arrastrando a una pléyade de actores secundarios a la lid,  entre otros Eugenio Tironi, en una espiral que sólo parece escalar el conflicto.

Pues bien, las hachas afiladas por la prensa es un método nada nuevo en el conflicto político cuando no puramente añoso, que sólo contribuye a agriar los debates, cristalizar las ya polarizadas posiciones y distanciar para siempre a los antiguos camaradas. Así las cosas, una vez más nos encontramos ante el viejo expediente de las enemistades inveteradas que arroja a Montescos y Capuletos a resolver con sangre sus odios inmoderados y como en los empedrados de Verona, una vez más, será la política como Julieta la que ruede muerta por la pendiente.

¿Hay algo nuevo en todo esto?

 

*Ricardo Manzi Jones es abogado.

 

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