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Izquierda y derecha: ¿tiene alguna importancia?

por 29 agosto 2009

La diferenciación política que nos permitía identificar claramente tres tercios en eje ideológico izquierda-derecha y que a finales de los sesenta fijó las bases de la radicalización política, ha dado paso a un escenario indiferente, donde todos los partidos dicen lo mismo, donde las diferencias...

Por Carlos F. Pressacco*

La política chilena -pero no solo ella- muestra un panorama en donde las antiguas distinciones que dividían el sistema político parecen haberse diluido. La diferenciación política que nos permitía identificar claramente tres tercios en eje ideológico izquierda-derecha y que a finales de los sesenta fijó las bases de la radicalización política, ha dado paso a un escenario indiferente, donde todos los partidos dicen lo mismo, donde las diferencias dependen menos de "visiones de mundo" que de estilos de liderazgo o aspectos asociados al marketing electoral. Es repetida la frase, atribuida a la ciudadanía, sobre que los partidos son todos iguales, dicen lo mismo y que por lo tanto, es irrelevante el ejercicio del voto. No hay ni izquierda ni derecha; todos son de centro.

Norberto Bobbio (1909-2005), destacado filósofo del derecho, politólogo e historiador italiano, fue un activo militante antifascista y un agudo testigo de los cambios sociales y políticos del siglo XX -de lo que él denomina "el siglo de la guerra civil europea"- pero, muy especialmente, de las transformaciones en el mundo de las ideas.

Con la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la antigua Unión Soviética como telón de fondo, Bobbio se pregunta acerca del significado de una de las díadas más poderosas del pensamiento y la acción política: la que se plantea entre izquierda y derecha. En un contexto en donde rápidamente se da por superada la dicotomía -apuntalada, además por el ascenso de las ideas neoliberales y neoconservadoras desde mediados de los setenta- y se acepta la rimbombante tesis de Fukuyama sobre el fin de la historia, el filósofo italiano busca elementos que le permitan justificar la vigencia de la dicotomía, más allá de los efectos pasajeros de las modas intelectuales y del fracaso de uno de los proyectos políticos que simbolizaba las ideas de la izquierda.

Bobbio analiza cinco argumentos que se esgrimen para afirmar la obsolescencia descriptiva, valórica e histórica de la dicotomía como la que definen los términos izquierda y derecha. En primer lugar, la denominada crisis de las ideologías como consecuencia de la traumática experiencia derivada de la pretensión de concretar los contenidos utópicos del socialismo que desemboca, finalmente, en el totalitarismo. En segundo lugar, en una sociedad tan compleja como la actual, el querer explicar la realidad recurriendo a un esquema tan simple, está condenado al fracaso; nuestra realidad es mucho más multicolor como para poder reducirla a este esquema binario. En tercer lugar, han surgido movimientos sociales y políticos que parecen no responder a este ordenamiento como es el caso, citado por Bobbio, de los partidos verdes o ecologistas.

Finalmente, dos argumentos: a) el derrumbe del socialismo es la derrota de las ideas de la izquierda por lo que si no hay izquierda, tampoco hay derecha y la dicotomía muere; b) la imposibilidad de encontrar diferencias en los discursos y prácticas de los partidos políticos.

Por su puesto, Bobbio no está del todo de acuerdo con estos argumentos. Admitiendo que la dicotomía izquierda derecha se ha debilitado, que comparte espacio con otras importantes dicotomías del pensamiento occidental -tales como extremista-moderado, vertical-horizontal, gobernantes-gobernados, orden-desorden, conservador-revolucionario, local-global, entre otras- y que su análisis debe ser integrado en un complejo conjunto de variables, Bobbio reivindica la distinción entre izquierda y derecha afirmando que la izquierda está asociada a las luchas sociales y políticas por la construcción de una sociedad mas igualitaria.

Claro está, no se trata de confundir ideales "igualitarios" con "igualitarismo", idea que Bobbio descarta por ser contradictoria con la libertad de las personas y que más bien debiéramos entender como "uniformismo". Es más, la construcción de una sociedad mas igualitaria requiere de una definición más precisa respecto a lo que entendemos por igualdad ya que se trata de un concepto relativo que necesita establecer entre quienes, sobre qué bienes o cargas y bajo qué criterio se define dicha igualdad. En tal sentido, "según la mayor o menor extensión de los sujetos interesados, la mayor o menor cantidad y valor de los bienes a distribuir y basándose en el criterio adoptado para distribuir un cierto tipo de bien a un cierto grupo de personas, se pueden distinguir doctrinas mas o menos igualitarias".

Pero Bobbio va más allá al sostener que lo que diferencia a la derecha de la izquierda no es que una esté a favor de igualdad y la otra a favor de la desigualdad. Tal simplismo es inaceptable. Lo que si se puede afirmar es que siendo los seres humanos iguales y desiguales desde distintos puntos de vista, la izquierda se caracteriza por enfatizar aquello que hace iguales a los seres humanos y por sostener que las desigualdades tienen su fuente fundamental en la organización de la sociedad y no en la voluntad divina o el destino de las personas, o en la naturaleza. Es por ello que, desde el punto de vista de la izquierda, las desigualdades sociales pueden ser eliminadas, corregidas o al menos, no fomentadas. Según Bobbio, hay una coincidencia fundamental en las diversas posiciones de izquierda: el que el derecho de propiedad privada (dicho más precisamente, el derecho de propiedad entendido como parte del individualismo posesivo al que se refiere McPherson) es la fuente fundamental de desigualdades.

De todas las dicotomías que Bobbio revisa, hay tres finalmente con las cuales trabaja para ordenar el cuadro de su análisis. A la ya señalada igualitaria-no igualitaria, agregar otras dos: moderada-extremista y libertaria-no libertaria. Está claro que las variables igualitarismo y libertaria se refieren a los fines mientras que la moderada-extremista se refiere a los medios.

A partir de estas distinciones, Bobbio distingue cuatro tipos de regímenes políticos, doctrinas o posiciones: una extrema izquierda, radical, autoritaria pero igualitaria; una extrema derecha también radical, igualmente autoritaria pero antiigualitaria. En el centro ubica dos expresiones moderadas que enfatizan, en el caso de la izquierda igualdad y libertad mientras que en la centro derecha respetuosos de la libertad pero que circunscriben el concepto de libertad a las libertades civiles y políticas.

El ordenamiento propuesto por Bobbio contribuye a comprender mejor las diferencias entre los partidos y aporta orientaciones para que la ciudadanía identifique los elementos ideológicos que están a la base de las coaliciones del sistema político chileno.

*Carlos F. Pressacco  es Director del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado.

 

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