ME-O: ¿Jurel tipo Salmón? - El Mostrador

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ME-O: ¿Jurel tipo Salmón?

por 24 octubre, 2009

Tan brutal es este dato que el "fenómeno" se ha vuelto en una suerte de niño de cristal en esta contienda, al que se le trata con guante blanco desde el comando de la Coalición y probablemente se le enfrentará con algo más de rudeza desde el oficialismo.

Por Pablo de la Vega*

Tormenta perfecta, acabo de mundo. En fin, son millones los calificativos que a modo de lamento se sienten en las filas del oficialismo cuando a 60 días de las presidenciales y sondeos más o menos serios, todo indica que Marquito, no sólo se estaría acercando a Frei, sino que superándolo con miras a un ballotage contra Tatán.

En el mundo concertacionista parecen haber tomado en serio este dato y hemos visto como en el diseño de su campaña, el desembarco del gabinete de la presidenta Bachelet se ha adelantado y no sería raro que a la ex ministra Albornoz, se sumen otros Secretarios de Estado a ver si en una de esas le traspasan algo de la popularidad de la mandataria a Eduardo  Frei.

Marco Enríquez-Ominami, Marquito, Meo, ME-O, llámelo o escríbalo como se le antoje, es sin dudarlo y desde hace rato el Ronaldo de la política chilena. En efecto, el "fenómeno" se ha transformado en el último tiempo en ídolo de disconformes, progresistas y héroe de calcetineras de toda edad que han visto en este chico de verbo fácil al niño símbolo de lo que los analistas de toda calaña denominan como Político 2.0.

Tremendo favor el que le hizo entonces Camilín al "fenómeno", negándole el participar de las primarias de la Concerta a comienzos de año, permitir su salida del Partido Socialista y con él, al resto de los indeseables que seguramente a juicio del mandamás del partido de don Marma, no cumplían con la máxima de serlo y también parecerlo.

Y es que el "fenómeno" representa en alguna medida la disconformidad ambiente del electorado concertacionista, que tiene un alto grado de decepción con el régimen del arcoiris y que al momento de las encuestas suelto de cuerpo y enfrentado a la pregunta de si le tinca marquitos como presidente responde: why not?

Sin embargo, y como dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho. En otras palabras lo que se le responde al encuestador no necesariamente es lo que se va a votar. Esto último es un dato no menor al momento de planificar, y lo tienen en cuenta tanto entre las filas de Tatán como en las de Frei.

Tan brutal es este dato que el "fenómeno" se ha vuelto en una suerte de niño de cristal en esta contienda, al que se le trata con guante blanco desde el comando de la Coalición y probablemente se le enfrentará con algo más de rudeza desde el oficialismo. La razón es simple. Si el "fenómeno" pasa a segunda vuelta, en el piñerismo ven con algo más de esperanza el conquistar La Moneda en Enero y, si por el contrario, pasa Frei; lo más probable es que los grandes números amaguen la opción de Tatán.

Sin embargo la pregunta que flota en el ambiente y que al parecer todos temen responder es si marquito tiene estatura presidencial. De candidato las cifras ya lo ungieron y solo resta por ver si su "verbo fácil" le sirve para convencer al electorado concertacionista de que "sí se (la) puede".

Y en eso está el "fenómeno". En una carrera contra el tiempo para demostrar que puede encarnar un proyecto viable hacia La Moneda. Sus periplos internacionales demuestran que fuera de Chile se le ve como un vector con posibilidades y la tarea que le resta por definir en casa es si cuenta con la infraestructura conceptual y humana para gobernar.

¿Con quiénes? that is the question. A simple vista el mozaico de sostenedores de su campaña no aportan un panorama muy claro respecto a despejar esta variable. Lo más probable en todo caso es que de pasar a segunda vuelta, "el fenómeno" tenga alguna mínima chance de encabezar un 5º gobierno de la Concertación y de paso, gane o pierda, entregar bonos de reconocimiento y jubilaciones anticipadas a viarios de los actuales jerarcas del oficialismo (partiendo por Camilín, supongo).

Lo anterior suponiendo que pasa a segunda vuelta y que es capaz de convencernos que "sí se (la) puede".

Será de suponer entonces que el "fenómeno" tendrá que afinar su lenguaje  y entender que el país no se gobierna sólo con la voluntad de legislar, sino que también  con el trabajo de un soporte técnico y humano que tiene que darle consistencia a su propuesta, o en otras palabras ser capaz de darle gobernabilidad al país.

Sí puede comunicar esta sensación (la de gobernabilidad), estamos frente a un aspirante serio a La Moneda, que probablemente podrá trasladar su apoyo de simpatía y frustración desde las encuestas a las urnas. Si, por el contrario, en estos 60 días no da señales de aquello, lo más probable es que sigamos escuchándole líricos mensajes, llenos de ofertas y buenas intenciones que, como es común en política, saben más a palabras vacías que a programa de gobierno. En buen chileno, a lo que estamos acostumbrados: Jurel tipo Salmón

*Pablo de la Vega es periodista.

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