domingo, 21 de octubre de 2018 Actualizado a las 01:50

Autor Imagen

Otra consecuencia del paro: la postergación del SIMCE

por 24 octubre, 2009

Es cierto que el SIMCE es una herramienta imperfecta y que sus usos sobrepasan su capacidad de diagnóstico, sin embargo ahora es el único elemento con el que contamos para verificar y conocer sobre la realidad tanto curricular como social de los alumnos.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Por Valentina Quiroga y Soledad Diez*

La ministra Jiménez anunció la suspensión de la prueba SIMCE debido a que no se encontraban las condiciones adecuadas para rendir la prueba. Se suma entonces otro costo más a los ya provocados por el paro de la deuda histórica.

Acá han perdido las municipalidades puesto que no reciben la subvención y corren por su cuenta en  la contratación de horas extras para recuperación de clases, pierden los padres por las complicaciones que implica que sus hijos no asistan al colegio y  por supuesto los niños a los que poco se ha escuchado en este problema. En fin, pierde la educación pública y el país completo. Ninguna demanda económica justifica poner en jaque la educación de un millón y medio de alumnos como medida de presión política, responder con abuso de poder sobre quienes no pueden defenderse sólo deslegitima.

Es prudente cambiar la fecha para el SIMCE si no están las condiciones. Sin embargo esta suspensión  daña  a aquellos que al final -y como en la mayoría de las veces- no tienen relación con los desacuerdos.

La prueba SIMCE tiene como función informar sobre el desempeño de los estudiantes en diferentes subsectores del currículum nacional relacionándolos con el contexto escolar y social en el que ellos aprenden. Lo esencial de esta es que es censal, se realiza a todos los que cursan 4to, 8vo y segundos medios. Quedarse sin este diagnóstico es desperdiciar no sólo el costoso aparataje que un test de esta envergadura requiere sino la imposibilidad de contar con datos para comparar, evaluar y  posteriormente corregir.

Es más, el sistema de educación regido por la competencia de mercado está basado en los resultados de esta prueba, supuestamente los padres elegirán el establecimiento de sus hijos de acuerdo con los resultados SIMCE de cada establecimiento.

¿Cómo podrán evaluar los docentes si sus programas implementados fueron exitosos?, ¿Cómo determinará el ministerio el desempeño de las escuelas y discriminar aquellas que necesitan refuerzos, (medida que proponen varios de los candidatos a  la presidencia) ¿cómo exploraremos la relación entre la vulnerabilidad  de los alumnos y sus aprendizaje?  ¿Cómo podrán los padres saber si el colegio de sus hijos es bueno, regular o malo? ¿Cómo sabrán si está mejorando o empeorando? Es a todas luces dañino quedarse sin estas respuestas.

Es cierto que el SIMCE es una herramienta imperfecta y que sus usos sobrepasan su capacidad de diagnóstico, sin embargo ahora es el único elemento con el que contamos para verificar y conocer sobre la realidad tanto curricular como social de los alumnos. En un tiempo que la educación es deficiente no podemos dejar de contar con estos antecedentes.

El ministerio ha propuesto nuevas fechas para tomar la prueba sin embargo el paro aún está en status indefinido, ¿quedará indefinido también este crucial elemento de diagnostico?

*Valentina Quiroga y Soledad Diez, departamento de Estudios Educación 2020.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV