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¿La soledad de Internet?

por 25 diciembre 2009

Miles de fotos y miles de mensajes se entrecruzan por todo el planeta en busca de la persona perfecta, o casi perfecta, la que llenará nuestras vidas solitarias hasta ahora. Buscamos virtualmente la compañía humana que nos falta. Y la red digital ayuda a encontrarse mucho más rápido que antes. O quizás alguien esté únicamente por años en comunicación virtual (es lo que algunos únicamente desean y se llama “Pen pal”, o sólo “amistad por e-mail o por mensajes de texto”).

¿Cómo se puede hablar de soledad en internet cuando se dice que estamos más conectados que antes?  Hay miles y miles de blogs cada día. La información discurre fluida como un río que se agranda cada vez más. Si se pusieran en línea todos los e-mails que se envían cada año en el planeta quizás traspasarían nuestra vía láctea. O los mensajes de texto enviados por celulares a cada asegundo. La información que se acumula y se recicla,  y sigue aumentado, podría  (o quizás no) almacenarse en billones de estantes. Estaríamos ante la infinita biblioteca virtual de Babilonia.

Si por ejemplo pensamos en sólo hace dos décadas cuando teníamos que esperar por días a recibir una carta de un amigo o amiga dentro del propio país o que venía de otras regiones del planeta.  O más atrás cuando una carta de un conquistador español, Hernán Cortés por ejemplo,  tomaba tres meses en llegar a España y tres meses más en recibir una respuesta. En tanto las ordenanzas de cartas anteriores se habían transformado en letra muerta.  O cuando no hace mucho leíamos y aceptábamos la información de un diario de provincia sin ninguna posibilidad de réplica o de contradecir al editorialista. O al articulista que parecía ser el sabio y nos guiaba por lo que debía ser y no ser.

Buscamos virtualmente la compañía humana que nos falta. Y la red digital ayuda a encontrarse mucho más rápido que antes. O quizás alguien esté únicamente por años en comunicación virtual

Y así ocurría con las ideologías. Las que fueran.  La Muralla  de Berlín, se decía del lado de la izquierda, era para defender la pureza del socialismo, la sociedad perfecta que no debía ser contaminada por el capitalismo imperialista.   Ahora podemos averiguar por muchos medios otras informaciones que en tiempos pasados se ocultaba o se nos daba como la única perspectiva. La única verdad. Ahora no es difícil contradecir las posiciones dogmáticas y absolutistas. Y he hablado aquí en otra columna sobre el blog de Yoani Sánchez en Cuba.  Ese blog sería impensable en Cuba en los tiempos que no existía el Internet. Sin duda el Internet es una de las revoluciones en la información y comunicación global que algunos semejan a lo que en el siglo XV fue el encuentro del Muevo Mundo. Y qué decir de los mensajes breves y rápidos que se hacen por celulares los que son más efectivos que tirar anuncios de papel desde un avión. Hay pues la obsesión del celular o el Blackberry.

Eso es lo que creemos. Y si ya no estamos solos, entonces  la felicidad, la profunda comunicación humana  es una realidad… pero virtual. Por mensaje de texto estoy cerca de alguien lejano. Allá por Asia por ejemplo, pero siento que está cerca. Unos signos rápidos expresan felicidad, besos, risas, tristeza, enojo. Eso nos acerca virtualmente. Es cierto. Estamos parece más próximos humanamente que antes. Podríamos pasar meses conectados así, virtualmente, pero podría también ocurrir que jamás nos tocáramos las manos. Nos viéramos los ojos de cerca, los reales, las sonrisas de verdad, los abrazos cálidos que jamás se pueden reemplazar por los signos en un mensaje de texto.

Hay un sitio global de busca de parejas (Mate 1) que se dice tienen 25 millones de gente por todo el planeta buscándose unos a otros. Solteros, viudas, perdedores, divorciados, mujeriegos, cazadoras de millonarios viudos, etc., etc. Miles de fotos y miles de mensajes se entrecruzan por todo el planeta en busca de la persona perfecta, o casi perfecta, la que llenará nuestras vidas solitarias hasta ahora. Buscamos virtualmente la compañía humana que nos falta. Y la red digital ayuda a encontrarse mucho más rápido que antes. O quizás alguien esté únicamente por años en comunicación virtual (es lo que algunos únicamente desean y se llama “Pen pal”,  o sólo “amistad  por e-mail o por mensajes de texto”). Y eso ha cambiado toda relación humana. Suena ridículo ya para millones el enviar cartas escritas con lápiz real o tinta y más encima con papel perfumado por el correo normal. Tomaría una semana en llegar al destinatario y otra con la posible respuesta.

Se ha roto aquel viejo romanticismo y ni siquiera es ya nostalgia sino algo petrificado, ruinas antiquísimas de otro tipo de relación que algunos aún piensan era más humana y la añoran. Pero los que viven ahora en Internet gran parte del día, consideran que la relación más humana es que se da por e-mail, por el mensaje de texto, por la correspondencia virtual.

O sea que  si no estamos en internet no existimos. Ni Ud. existe. Ni yo. Ni siquiera el amor ya es concebible sin la correspondencia virtual.

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