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¿Y a quién le importa?

por 31 diciembre 2009

Es la falta de mensaje, la falta de proyecto, la incapacidad llevada al extremo de liderar su propia campaña, esos son los problemas reales de Frei y los que explican que su candidatura no avance ni convoque.

La Concertación sigue en sus incesantes esfuerzos por pavimentar la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda. Alcanzamos a vivir 12 horas de adrenalina en esta sorprendentemente tranquila segunda vuelta. Eduardo Frei tomaba distancia de los partidos de la Concertación y validaba la critica a su conducción, acto seguido vino la renuncia del presidente de los radicales, seguido de cerca por la dimisión de Pepe Auth, ex timonel del PPD. De ahí en adelante se abrió la especulación, la caja de Pandora. El corazón concertacionista volvía a latir. Sería la jugada perfecta que obligaría a ME-O a apoyar a Frei sin condiciones, pero aún faltaban Latorre y Escalona. Y en medio de todo la DC decide afirmar a su presidente, y negar su renuncia poniendo en entredicho todo el intento de remecer al oficialismo.

Asi quedamos con mucho comentario apresurado: se daría inicio a la renovación concertacionista, sería el terremoto que relanzara a Frei a una elección más competitiva. Pero al final no pasó nada.

El error no es que fallara la generosidad o la visión, el problema de fondo es que la Concertación, o al menos la DC y el PS, no terminan de digerir la elección del pasado 13 de diciembre. Ese día la mayoría política, social y cultural que había gobernado Chile los últimos 20 años murió, así de claro. Lo dijo Pepe Auth: asumir que se es minoría es el primer paso para rearticularse.

Es la falta de mensaje, la falta de proyecto, la incapacidad llevada al extremo de liderar su propia campaña, esos son los problemas reales de Frei y los que explican que su candidatura no avance ni convoque.

Las cabezas de los presidentes de los partidos eran sólo un trofeo, que más de alguien quería ver rodar. Pero sólo eso, un trofeo. Su significación real era dudosa. Dependía de si existía una voluntad real de cambio o sólo era un efecto cosmético y comunicacional. Nuevamente mucha elucubración política y poco hechos.

Si al final, el problema de Frei no son los partidos, su problema no es el desorden concertacionista, si ellos sacaron 15% más que el ex presidente en la elección parlamentaria. Es la falta de mensaje, la falta de proyecto, la incapacidad llevada al extremo de liderar su propia campaña, esos son los problemas reales de Frei y los que explican que su candidatura no avance ni convoque.

A la Concertación ya no le basta con ordenarse, no alcanza. Por primera vez el problema es que no están los votos. Sus llamados ya no convocan, son miles los que se sienten en libertad de esta vez decirle no a Frei, porque no pasa nada en Chile si pierde. O al revés, son muchos los que esperan que ahora sí pase algo en la Concertación si pierde.

El 30 de diciembre fue un día inusualmente intenso de política, de carreras, reuniones, llamados públicos y privados, pero de pocos resultados. Pero es difícil concluir que algo ha cambiado, la elección presidencial sigue su rumbo. Piñera ya cuenta los días para abrochar lo que aparece, a estas alturas, como inevitable.

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