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Los aciertos de TatanCard

por 6 enero 2010

"TatanCard" lo hizo enojar y lo mostró en TV sin la sonrisa prefabricada y sin el supuesto ánimo festivo de su campaña.

La segunda vuelta empezó mal para Eduardo Frei, con muchos errores, desencuentros, pifias y sin una estrategia definida. No obstante, la franja presidencial inaugurada el domingo tiene varios puntos atrayentes que pueden generar un ambiente favorable para su campaña.

En términos comunicacionales, existe un mensaje claro: atraer los votos casi seguros de Jorge Arrate y los más esquivos de Marco Enríquez-Ominami, apelando al rechazo compartido a la Coalición por el Cambio. Es ahí donde la Concertación se está jugando esta elección.

Aunque muchos argumenten que las decisiones políticas ya no se toman bajo la distinción izquierda/derecha, para la mayoría de los electores que Frei necesita conquistar esa diferencia sí importa. Muchos de los votantes de ME-O corresponden a personas desencantadas con la Concertación, informadas, interesadas en la política y militantes o simpatizantes de la centro-izquierda. Por eso, las renuncias de los presidentes de los partidos de la Concertación era un recurso necesario, aunque Camilo Escalona y Juan Carlos Latorre demostraron que desean más mantener su cargo (y su partido) que la victoria de Frei.

“TatanCard” lo hizo enojar y lo mostró en TV sin la sonrisa prefabricada y sin el supuesto ánimo festivo de su campaña.

Este tipo de votantes sí toma en cuenta lo que pasa en los ambientes partidarios y las señales programáticas. A ellos se está apelando con el anuncio de la reforma tributaria de Frei y con la tramitación de las leyes exigidas por ME-O en las próximas semanas.

Sin embargo, estos mismos electores también han pedido caras nuevas, audacia y cambios profundos. Y ésta es la parte más débil del comando de Frei. Por más que hoy aparezcan Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos Weber, ninguno de ellos representa justamente renovación, sino simplemente un cambio generacional en las cúpulas. Todos ellos pertenecen a la Concertación histórica y son herederos de una tradición política. Sorprende, eso sí, que en esta nueva primera línea no exista ningún liderazgo socialista, lo que demuestra que el PS está profundamente dañado y sin un horizonte claro.

Pese a lo anterior, Frei aún puede ganar, sobre todo considerando que en la derecha existen algunas situaciones inconclusas. Aún no se sabe qué papel jugará la UDI en el próximo gobierno y cómo se zanjara la disputa entre los más liberales y los más conservadores en la Coalición por el Cambio. Además, Piñera ha cometido errores que en la primera vuelta siempre evitó.

El candidato de la derecha criticó a la Presidenta Michelle Bachelet por la Línea 6 del metro, calificando el anuncio como un “ofertazo” (aunque el gobierno no aprovechó esa coyuntura para responder a Piñera) y luego se molestó por la alusión a su condición de multimillonario aparecida en la franja de Frei. Éste es el tema que más incomoda a Piñera. En los debates y entrevistas, frunce el ceño y alza la voz para defender su vocación de servicio público, pero lo hace con poco convencimiento y aún con sus empresas más conocidas en el bolsillo. “TatanCard” lo hizo enojar y lo mostró en TV sin la sonrisa prefabricada y sin el supuesto ánimo festivo de su campaña.

Frei aún tiene tiempo para atreverse en serio con los cambios que le exige una parte importante del electorado. Si no escucha esas voces, la Concertación experimentará definitivamente el funeral que ya se instaló en muchos el 13 de diciembre.

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