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Análisis electoral

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Los 360 mil chilenos que hicieron un Pato Navia

por 19 enero 2010

Los 360 mil chilenos que hicieron un Pato Navia
Habrá que considerar que más de 360 mil chilenos tuvieron el mismo comportamiento electoral que el analista político Patricio Navia, quien ha declarado que la vez pasada votó por la Presidenta Bachelet y que esta vez votaría por Piñera, generando gran polémica, y una serie de acusaciones respecto a vueltas de chaqueta y otros epítetos irrepetibles.

Hablaron las urnas. Los resultados son elocuentes, y muchas de las teorías que había en la primera vuelta merecen una revisión profunda. Hay una multitud de fenómenos nuevos ya evidentes y otros que saldrán en los próximos meses en la revisión fina de los resultados.

Asumo que en lo personal pensaba que iba a ser una elección que se decidiría por menos de 100 mil votos, entre otras razones, porque las encuestas publicadas daban un porcentaje alto de nulos e indecisos.  La campaña del comando freista y también de la Presidenta pidiendo a los chilenos que no votaron nulo fue efectiva. En la soledad de la cámara, les encontraron razón, se olvidaron del nulo y simplemente votaron por Piñera. Era más importante el castigo y el deseo de algún cambio, no importa cuál. De todas maneras, fue una elección mucho más estrecha que la que se imaginaban en el piñerismo, pues se decidió por un poco más de 220 mil votos, valores similares a la ya histórica Lagos – Lavín.

En relación a los votos validamente emitidos, la vez pasada la Presidenta Bachelet aventajó por  un poco menos de 500 mil votos al entonces candidato Sebastián Piñera, y con una cantidad de votos válidos muy similar a la actual, ergo somos los mismos los que estuvimos en las dos elecciones.

Por tanto, habrá que considerar que más de 360 mil chilenos tuvieron el mismo comportamiento electoral que el analista político Patricio Navia, quien ha declarado que la vez pasada votó por la Presidenta Bachelet y que esta vez votaría por Piñera, generando gran polémica, y una serie de acusaciones respecto a vueltas de chaqueta y otros epítetos irrepetibles.

En el caso de la Región Metropolitana, la diferencia a favor del actual Presidente se dio en los distritos más pudientes de la zona, donde las diferencias fueron abrumadoras.

¿La solución será tratar con los mismos adjetivos a los otros 360 mil chilenos? ¿Por qué tendrían que ser leales a una coalición que, como dijo Navia en su momento, ya había dado lo mejor de sí? Está claro que a ellos no les hizo sentido alguno una especie de pelea épica contra la derecha. La dictadura ya fue derrotada y muchos de ellos participaron en aquella lucha dando su voto.

Uno de los desafíos de la Concertación, además de las necesarias reestructuraciones internas, será leer qué pasó con esta marcha de los 360 mil, a los que la adicción por el cambio los hizo cruzar el río. Es muy probable que muchos de ellos, hayan votado por Enríquez-Ominami en primera vuelta. Ellos son el Chile que ha progresado al que se refirió Ricardo Lagos y de los cuales se sintió orgulloso, y  con el que dijo compartir la crítica a las malas prácticas políticas en que había caído la coalición de gobierno. Y por cierto, la razón de fondo por la que votaron por Piñera es porque lo encontraron más capacitado para dirigir el país. A ellos les debe la Presidencia.

El otro fenómeno es la división del país. Frei ganó en Antofagasta, Atacama, Coquimbo, O’Higgins, Maule y Santiago Poniente, y perdió en zonas donde tradicionalmente la Concertación campeaba por sus respetos, como lo es Bío Bío, Los Lagos, Tarapacá y Magallanes. Estas dos últimas regiones, tradicionalmente reductos concertacionistas, fueron muy exitosas para Enríquez-Ominami, donde obtuvo porcentajes mayores que su promedio nacional, por lo que la lectura lógica, y considerando el historial de sus votantes era que Frei obtenía mayorías seguras en segunda vuelta.

¿Qué pasó en cada una de esas zonas donde el voto del díscolo diputado se fue a Piñera? Nunca había ocurrido una elección con tanta dispersión regional, y nunca la oposición había tenido tantas regiones completas a su favor. Por cierto, claramente la Concertación se farreó una oportunidad histórica al no querer legislar por la elección directa de intendentes, algo que obviamente causará ahora resquemores en la Alianza.

En el caso de la Región Metropolitana, la diferencia a favor del actual Presidente se dio en los distritos más pudientes de la zona, donde las diferencias fueron abrumadoras. Si se comparan los resultados del total de los distritos de Las Condes, Ñuñoa - Providencia y La Reina, Piñera obtuvo un 64% y una diferencia de 150 mil votos, los que llaman la atención, considerando que en toda la Región Metropolitana Piñera obtuvo alrededor de 95 mil votos más que el candidato de la Concertación. Si bien no han sido distritos favorables a la Concertación, nunca antes había sido tal la diferencia. En las comunas populares, ganó Frei cómodamente y tuvo pequeñas ventajas en sectores emergentes, lo que implica una correlación positiva entre el nivel de ingresos y la preferencia por la Alianza.

Es probable que el discurso del nuevo Presidente de unidad nacional y los cuidados para no hacer referencia alguna al desalojo  se deba a que leyeron correctamente a los nuevos votantes que tiene, donde hay un buen caudal de  ex concertacionistas a los que tendrá que garantizar también  que su gobierno no tendrá nostalgias del pinochetismo, no caerá en las tentaciones neoconservadoras de la UDI, que será capaz de convocar más allá del tradicional club de la derecha y que respetará todo lo logrado en los últimos 20 años. Tendrá el desafío de mantenerlos contentos, porque como bien sabe la Concertación en su hora más negra, no tendrán ningún remilgo en darle la espalda si no cumple con sus expectativas.

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