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La e-ronía política de Jaime Ravinet

por 10 febrero 2010

Como mis pocos pero fieles lectores han percibido, en las últimas entradas he dedicado tiempo para comentar sobre la política de Chile. En esta oportunidad, pese a la mise en scène ocurrida hoy en la tarde, dedicaré unas líneas a un aspecto muy marginal del episodio, pero que de tan marginal refleja como nuestra clase política sigue desconociendo un aspecto fundamental de su presencia en las redes: su identidad digital.
Hay que reconocer la voluntad del presidente electo Sebastián Piñera de plasmar en Internet lo que denomina "la nueva forma de gobernar", poniendo a disposición de la ciudadanía la información sobre el Gabinete recién nombrado a los pocos minutos de ser anunciado. No realizaré ahora un análisis más detallado del sitio, que espero hacer en los próximos días.
Pero esfuerzos como ese no logran esconder (gracias de lo digital para desgracia de la clase política) inconsistencias como la que hoy está cometiendo Jaime Ravinet. Y no me refiero a que haya aceptado ser ministro de un gobierno de derecha, habiendo sido hasta hoy militante de un partido que forma parte de la coalición de centro izquierda. No, sobre eso no me pronuncio.
Me refiero a que si hacen clic en www.ravinet.cl, podrán acceder al sitio web que utilizó en su campaña en las elecciones municipales de 2008, ¡hace ya quince meses!.
Es raro ver hoy esta imagen a las 11:30 pm, casi seis horas después del anuncio del futuro Gabinete. La comparto porque supongo que en los próximos días ya no estará disponible:
Más raro es aún cuando la noticia de portada habla de cómo el comando iniciaba el retiro de la propaganda de las calles días antes de la elección, para cumplir con las obligaciones establecidas por la legislación electoral a quienes son candidatos. Preocupación analógica, desidia digital.

En la red todo es rastreable. Eso es algo que nuestra clase política debiera terminar de comprender. Pero una cosa es cuando un reportero de un medio o un simple ciudadano logran subir a Internet una declaración desafortunada, una foto inoportuna o un video poco digno de un político, y otra muy distinta es que un sitio oficial de ese político lleve ya quince meses al aire mostrando información desactualizada.
Bien podríamos acuñar un nuevo término, el de la e-ronía (pronúnciese la e como i), para describir como la publicidad en línea de un candidato derrotado quedó a la deriva en Internet mientras él mudaba de coalición política. Supongo que los electores que en octubre del 2008 votaron por él, pueden legítimamente -aunque no haya resultado elegido- preguntarse si lo que en aquel entonces defendía, hoy sigue creyendo en ello. Para eso, sin duda, este sitio resultará de utilidad.
En el año 2010, todos debiéramos ser conscientes de nuestra identidad digital, ese trazo que voluntariamente vamos construyendo de nosotros en las redes. Pero también debemos considerar el dossier digital, la información que si bien no forma parte de nuestra identidad circula en Internet, aspecto analizado por John Palfrey y Urs Gasser. Incluso de las personas desconectadas y analfabetas digitales, existen datos en la Red.
Esta exigencia -la de cuidar su identidad digital- es mayor aún para un político, porque no hacerlo da cuenta de su desconocimiento y desinterés por un espacio donde la ciudadanía ya está evaluando en forma permanente su labor como servidor público.

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