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El diario de Aysén: los poetas australes

por 15 febrero 2010

Hay muchas maneras de cubrir un accidente de tránsito. Pero es posible que jamás leamos un texto como el publicado por El diario de Aysén.

Nada de pirámide invertida, nada de fríos partes policiales transcritos con ese frío lenguaje tan propio de nuestros carabineros. No, lo de los periodistas de este austral periódico es poesía pura.

Es lo que escribieron en esta nota y que, por temor a que algún día sea borrada del sitio del diario, aquí copiamos. Desde Santiago vayan las más calurosas felicitaciones de Ojo del Medio.

Dos Heridos Graves Deja Violento Choque en Plaza del Pionero

Se produjo en circunstancias en que un vehículo marca Jeep, modelo Gran Cherokee, del año 2000, y en cuyo interior viajaban 4 personas, bajaba a exceso de velocidad por la mencionada arteria de Coyhaique.

La noche transcurría en calma en el sector de calle Baquedano. El ovejero, junto a su blanco rebaño, mantenía su paso eterno haciendo frente al viento, en medio del frío silencio forjado en hierro que lo envolvía. Las casas dormían, la luna también. Un gato negro, más negro que la misma noche, se deslizaba como una sombra invisible y acechante. Algunas cuadras más arriba, un grupo de jóvenes amigos bajaba velozmente por esa misma avenida a bordo de un vehículo lleno de bromas, risas, música. De vida y algunos tragos de más.

El reloj marcaba cerca de las 02:30 de la madrugada. Las luces del jeep Gran Cherokee iban abriéndose paso entre la espesura de la oscuridad. El gato escuchó el ruido del motor a lo lejos, rompiendo el silencio. Acercándose cada vez más rápido. Entonces, asustado, tuvo un impulso y decidió escapar de aquello que le parecía amenazante. El conductor del vehículo apenas alcanzó a ver la negra silueta que se cruzaba en su camino, y bruscamente giró el manubrio para esquivarla. Un breve estrépito trizó abruptamente la quietud de aquellas primeras horas de la madrugada. Luego, el silencio volvió a cubrirlo todo.

Y el gato, desde la vereda de enfrente, volteó la cabeza, contempló por un segundo las flores destrozadas de la plaza, esparcidas por el suelo, y desapareció.

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