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Reconstruyamos con los fondos de las AFP

por 22 marzo 2010

Los chilenos tenemos recursos para afrontar las pérdidas que nos provocó el terremoto: hay miles de compatriotas que podrían recurrir a sus fondos previsionales, sobre los cuales tienen pleno dominio, para resolver su problema de vivienda.

Todos los estudios realizados a propósito de la reforma del sistema de pensiones  indican que la llamada industria previsional ha tenido sustanciales ganancias a costa de los dineros que mes a mes depositamos en las AFP. Estamos hablando de billones de pesos, es decir, de sumas que permitirían abordar el costo de la reconstrucción del país sin ninguna dificultad. Estos billones de pesos salen de nuestros bolsillos y han permitido la formación de poderosos grupos económicos tanto nacionales como extranjeros. Cabe precisar que se da la paradoja que los chilenos dueños de este dinero no tienen derecho a participar en la administración. No hay representantes de los ahorrantes en los directorios de las AFP.

La crisis económica significó para la totalidad de los fondos pérdidas por 25.168 millones de dólares (la reconstrucción total del país se ha calculado en 30 mil millones de dólares). Esto quiere decir que el sistema ha soportado una gravísima pérdida y sin embargo, según todas las autoridades, sigue siendo viable como modalidad de sistema de pensiones.

Hubo entonces un terremoto en el sistema de pensiones y según declaraciones de los agentes de la industria y del Gobierno el sistema sigue siendo viable. Este terremoto no afectó a los empresarios de las AFP cuyas ganancias, basadas fundamentalmente en los cobros por administración, no fueron dañadas por las ondas de la crisis económica mundial.

Invocando la libertad, la propiedad privada, el derecho a la seguridad social y el derecho a la vivienda sostengo la existencia de la facultad de disponer, por el titular del fondo, de los ahorros de su cuenta individual de la AFP para enfrentar la pérdida o reparación de su vivienda.

Otro negocio que no experimentó pérdidas en Chile fue el de los bancos: varios de sus dueños son también dueños de las AFP. Actualmente si un particular deposita dinero para ahorrar recibe tasas escandalosas (el interés de un depósito de 10 millones de pesos a 30 días no llega  los 5 mil pesos). Si pide esta misma suma al banco paga intereses que rayan en la usura ($526.000).

Cada persona que cotiza en una AFP es dueño de sus fondos previsionales. Tiene la propiedad sobre el dinero que  mes a mes administra esta industria. El dinero de estos chilenos, su propiedad, experimentó una gravísima merma por efectos de la especulación y desregulación de los mercados, sin embargo, todo sigue igual para la industria y el negocio sigue siendo rentable.

El Decreto Ley que regula el negocio de las AFP se dictó antes de la actual Constitución. De acuerdo con las normas constitucionales vigentes cada chileno, incluso el más pobre, tiene hiper garantizado el derecho de propiedad. Es más, la norma constitucional asegura que los derechos jamás pueden ser afectados en su esencia por medidas de la administración o el legislador. Todo el que cotiza es propietario de su fondo previsional y esta propiedad está amparada por la garantía constitucional.

La historia del derecho nacional tiene pruebas concretas que en décadas pasadas los chilenos hicieron uso de los fondos previsionales para la adquisición de viviendas (varias de ellas soportaron también este terremoto) e incluso para enfrentar la cesantía. La normativa que lo estableció reguló también el mecanismo de devolución de lo retirado y los requisitos para acceder al derecho de retiro. Esto quiere decir que la seguridad social en Chile se ha extendido también a la protección del derecho a la vivienda y del derecho a una remuneración.

El sagrado derecho de propiedad y la libertad que funda todo este sistema no son privativos de una clase social. Una parte importante de la clase media que sufrió los efectos del terremoto tiene dinero ahorrado en las AFP para enfrentar sus problemas de seguridad social. En Chile la seguridad social ha comprendido el derecho a la vivienda.

Invocando la libertad, la propiedad privada, el derecho a la seguridad social y el derecho a la vivienda sostengo la existencia de la facultad de disponer, por el titular del fondo, de los ahorros de su cuenta individual de la AFP para enfrentar la pérdida o reparación de su vivienda.

Es hora de recurrir a la propiedad privada sobre los fondos previsionales para cubrir esta emergencia. La propuesta está hecha. La palabra la tiene el Gobierno y los legisladores que han sostenido gobernar en función de los intereses de la clase media y del pueblo de Chile.

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