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Saavedra o los puentes Guatemala-Chile

por 27 abril 2010

Los puentes entre Chile y Guatemala son más profundos, múltiples y sinceros gracias a ese señor alto, barbón, canoso, divertido e inteligente, llamado Jorge Mario Saavedra.

Escena 1: Solidaridad. Cientos de guatemaltecos acuden a un Hotel de la zona comercial de Guatemala a una cena de solidaridad con Chile. Carlos Castresana, el abogado español que lidera la CICIG, institución supranacional que lucha contra la impunidad del crimen en el país centroamericano, explica sus lazos con Chile y su reconocimiento al embajador Jorge Mario Saavedra por la colaboración del país del sur en los desafíos de desarrollo institucional de Guatemala. Entre el público, Martín Arévalo, hijo del ex presidente filósofo, educador y reformista, Juan José Arévalo, recuerda sus años de infancia en 1970, en las calles de clase media del Santiago de Ñuñoa y Providencia, cuando su padre fue el embajador en Chile.

Escena 2: Intercambios. La prensa nacional informa que un economista liberal chileno inaugura curso conjunto de la Universidad Marroquín con Chile. El ex presidente de la Cámara de Diputados chilena, Rodrigo Álvarez, dicta conferencia junto al constitucionalista José Luis Cea en representación de la Universidad Católica. El ex jefe de la Policía de Investigaciones de Chile, Nelson Mery, colabora en ayudar a perfeccionar la capacidad de indagatoria criminal. Abogados y especialistas en derechos humanos contribuyen en asuntos de convivencia. Muchos profesionales guatemaltecos han estudiado y vacacionado en Chile. Están allí, empáticos con el dolor que provoca el maremoto que afectó a Concepción y la costa de Talca. También hay expertos en conservación patrimonial, desarrollo indígena y artistas textiles, que han ido a Chile a enseñar las buenas prácticas al respecto en el país.

Los puentes entre Chile y Guatemala son más profundos, múltiples y sinceros gracias a ese señor alto, barbón, canoso, divertido e inteligente, llamado Jorge Mario Saavedra.

Escena 3: Libre Comercio. A días del terremoto y de dejar el poder, Michelle Bachelet firma en Tikal el tratado de libre comercio con Guatemala, frente a una pirámide y altar maya. En los supermercados “chapines” se consume vino Concha y Toro, pastas Luchetti, dulces Ambrosoli y cajas de té y hierbas naturales “Supremo”. Guatemala quiere ampliar sus exportaciones azucareras,  introducir en los hogares del sur su café gourmet, los rones Zacapa y Botrán, ampliar el turismo y el conocimiento del preciado textil hecho por manos mayas.

Escena 4: Ideas. En el local de FLACSO Guatemala, académicos y estudiantes inauguran un magíster en desarrollo social. La conferencia inicial la dicta el ex ministro chileno, Álvaro García, quien pide pacto social, reforma tributaria, transparencia y gasto eficaz en los programas sociales. En segunda fila, tras saludar familiarmente a medio auditorium, el embajador Jorge Mario Saavedra escucha atento. Ya planificó nuevos invitados, entre ellos, la propia ex Pdta. Bachelet. El mismo embajador que hace más de tres años nos invitó a dar una conferencia sobre profundización democrática en el salón de honor de la prestigiosa  Universidad San Carlos, pionero y señero centro superior de las Américas.

El conocido abogado de los DD.HH. chileno, Jorge Mario Saavedra, tenaz para aclarar el caso de Tucapel Jiménez -un sindicalista moderado asesinado por la policía secreta de la dictadura el año 1982-, mostraba pasión por Guatemala, ganas de tender puentes políticos, económicos, sociales y culturales. Nunca imaginamos que esa invitación implicaría vínculos mayores con el bello país de las colinas verdes, de la multiculturalidad maya y de la escritura cuidada de Asturias y Monterroso.

Escena final: La Despedida. A las seis de la mañana de un miércoles de fines de abril, el Embajador Jorge Mario Saavedra culmina su misión de cuatro años en Guatemala. El era “a toda honra” (decía) un “embajador político”, de esa porción de legaciones que no encabezaban diplomáticos de carrera. Presentó su renuncia al nuevo Presidente Sebastián Piñera y cerró su ciclo con dignidad. Estuvo un mes de despedida en despedida. Un columnista lo tacha de valiente para hablar de transparencia, nueva policía y pago de los impuestos. Un alemán lo congratula por marcar huella en la colaboración de un país sudamericano. De empresarios a activistas de derechos humanos guatemaltecos les agradecen. Los puentes entre Chile y Guatemala son más profundos, múltiples y sinceros gracias a ese señor alto, barbón, canoso, divertido e inteligente, llamado Jorge Mario Saavedra.

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