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La hora de los samurais

por 7 mayo 2010

La hora de los samurais
Si logra aprender, si logra no ser un fusible desechable de Piñera (que no quiso sacar la suma urgencia al proyecto y distender la situación) y si aprende a dialogar políticamente y no sólo con clisés comunicacionales, seguro tendremos al ministro más fortalecido del gabinete.

No hay mejor lugar para darse cuenta que la política es en serio que en la cartera de Educación. Aquí no se trata sólo de medidas efectistas: la PDI para perseguir a los matones en la escuela, cajitas feliz llenas de útiles escolares, 50 liceos de excelencia, obras de teatro itinerantes –realizadas por Carabineros- para prevenir delitos en las escuelas, carpas por salas de clases y clases por TV, y cuanta idea ingeniosa se le pueda ocurrir a nuestro Ministro, que en esto, es innegable, es mucho mejor que cualquier publicista. Es lo que, con elegancia inglesa, José Joaquín Brunner ha llamado “agenda desencaminada”.

El fracaso de esta semana en el Congreso -el rechazo a la Ley de Aseguramiento de la Calidad de Educación- es el primer “revés político” de la era Piñera y de un Ministro que sin samuráis, no es mucho más que un buen alcalde.

El caso no es menor. Recordemos, los Samuráis de Lavín eran, no sólo guardianes al fragor de una contienda política, menos simples pararrayos de una Concertación ávida en ese minuto de minar el capital político del hoy Ministro. Eran verdaderos “animales políticos” y muy serios (algunos de temer): Andrés Allamand, Cristián Larroulet, Gonzalo Cordero, Manfredo Mayol y Pablo Longueira. La desazón del Ministro en la Cámara era la de alguien que habla sin ser escuchado muy en serio.

La desazón del Ministro en la Cámara era la de alguien que habla sin ser escuchado muy en serio.

Qué es necesario un acuerdo para salir de la crisis de la educación. Qué necesitamos una agencia para la calidad. Qué urge una superintendencia para regular la satrapía rapas de algunos sostenedores. Todo eso, a qué negarlo, lo necesitamos. Pero el problema  es el contenido de esas leyes: completamente insatisfactorios. Incluso para cualquier liberal de fuste eran una miopía. En sí misma la educación liberal, la verdadera, es una de las mejores. El problema es el reducido modelo que se dejaba ver, como dijo el Diputado Montes en la sesión de la Cámara, que reduce a los niños a lenguaje y matemáticas, y agreguemos, completamente estandarizado a la baja.

¿Se acuerdan de esas manos levantadas y fotografiadas en el gran acuerdo por esta ley en la era Bachelet? La verdad, estaban escuchando una canción tropical -que pide levantar las manos- porque nadie estaba tan convencido de ello. Sólo basta recordar las palabras del actual Presidente de RN al salir de La Moneda quejándose que la Sra. Provoste le hubiese tomado la mano casi a la fuerza.

En consecuencia, necesitará rodearse de samuráis nuevamente este Ministro, que en la grand politique todavía es un aprendiz. Si logra aprender, si logra no ser un fusible desechable de Piñera (que no quiso sacar la suma urgencia al proyecto y distender la situación) y si aprende a dialogar políticamente y no sólo con clisés comunicacionales, seguro tendremos al ministro más fortalecido del gabinete, salvándose de la guillotina enarbolada por Moreira contra los mismos UDI.

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