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Qué piensan los robots sobre el periodismo ciudadano

por 19 mayo 2010

Siempre he creído -basta mirar el historial de este blog- que el periodismo ciudadano es un hecho amplificado absurdamente por los principistas de la web. Existen ejemplos interesantes, pero de ahí a creer que reemplazará al periodismo tradicional es sólo un espejismo o, como dice Frédéric Filloux, una "tontera".

“El porqué es lo que convierte el periodismo en un juego de adultos. Hacen falta periodistas comprometidos”, dice David Simon, periodista, creador de The Wire y uno crítico sobre la consistencia del periodismo no profesional. "Los bloggers se dedican en la mayoría de los casos a amontonar informaciones que encuentran en otros lugares sin hacer ellos mismos ningún ejercicio de periodismo”, dice Simon quien evidentemente exagera. Pero algo de eso hay.

En su artículo Filloux, dice que existen tres tipos de contenidos: El producto tipo (todos lo tiene y todos se enteran más o menos al mismo tiempo), El Mashup (contenidos trabajados) y Calidad (contenidos premium, con un valor único). Los dos primeros se han expandido con el crecimiento de Internet, pero el tercero parece ser el producto en el que los medios confían para convertir sus esfuerzos en dinero y detener la caída. Pero al mismo tiempo, es aquel periodismo que la colaboración, que la "inteligencia colectiva" o el apoyo ciudadano no son capaces de producir. Al menos hasta ahora, los ejemplos son pocos. No es un problema tecnológico, sin duda, es una dificultad de carne y hueso. La pregunta no es el poder de los ciudadanos, sino hasta dónde llegará el robot (la autoridad del algoritmo) para crear, filtrar y distribuir los contenidos necesarios. Y qué rol tendrán los periodistas en esta transformación.

Según el fundador de Monday Note, uno de los blogs más interesante sobre medios e industria, la tendencia más atractiva hoy (¿y mañana?) es combinar las habilidades de la agregación con el manejo de los periodistas. Es decir, hacer más inteligentes contenidos colectivos. Un concepto que Dan Faber, un abogado de Berkeley, denomina Aggrefilter. Ya hay ejemplos interesante como Techmeme o Mediagazer.

Este concepto vuelve a poner a la edición como una labor fundamental, esta vez mezclando las virtudes del robot (filtro) con las perspectivas del periodismo. Y probablemente el rol de las audiencias, sus conquistas y sus derrotas, deban también ser analizadas con menos pasión y emparejadas a la calidad de los contenidos. Hoy los medios buscan tráficos ciegamente, quizás haya que buscar calidad. Más robot y periodismo se asoman como una mejor opción al inflado periodismo ciudadano.

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