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Cameron, Mockus y la agenda internacional criolla

por 27 mayo 2010

Cameron, Mockus y la agenda internacional criolla
Tanto Cameron como Mockus serán personajes importantes en el nuevo escenario internacional. Qué trascendente sería para el debate democrático contar con información completa y objetiva sobre ellos. Puestas así las cosas, ¿serán alguna vez -Mockus y Cameron- iguales para la agenda nacional?

Probablemente nada. Pero en Chile se los ha tratado de forma muy distinta: mientras la campaña de Cameron gozó de más cobertura mediática que algunos candidatos presidenciales locales, Mockus es para muchos un desconocido. En efecto, hasta hace pocas semanas sobraban columnas de opinión en los medios escritos y reportajes televisivos para describir y analizar la campaña del líder de los torys. Mientras, en esta angosta faja de tierra el excéntrico candidato de los verdes colombianos brilla por su ausencia mediática. Es más, muchos ignoran que este domingo hay elecciones presidenciales en Colombia.

¿A qué responde esto? Fácil: al estado actual de los medios en Chile. No es necesario mencionar que el gobierno de Piñera se inauguró en un escenario excepcionalmente favorable para la derecha criolla. Además de contar ésta con un ordenamiento político, social e institucional especialmente diseñado para la acumulación y la concentración política y económica, posee también el control casi total de los medios de comunicación del país.

En términos de número, entre el gobierno y la derecha controlan 6 de 6 medios escritos de edición diaria y circulación nacional (El Mercurio, La Tercera, La Segunda, La Cuarta, Las últimas Noticias, La Nación); 6 de 6 canales de TV de cobertura nacional o al menos multiregional (Red TV, UCV-TV, TVN, Mega, CHV, C13); y una proporción similar de grupos de radiodifusoras comerciales y segmentadas. En definitiva, el gobierno y la derecha controlan aproximadamente el 99% de la comunicación masiva que se produce actualmente en Chile.

Por todo lo anterior, no es casual el trato diferenciado que se les da a estos dos candidatos. Responde a la política editorial de nuestros medios, que sintonizan ideológicamente con las derechas europeas. Y se refleja en la colosal cobertura que tuvo también la campaña del ahora presidente francés Nicolás Sarkozy y los escasos espacios que se les dedicaron a candidatos de nuestro hemisferio, como Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y José Mujica de Uruguay.

Por todo lo anterior, no es casual el trato diferenciado que se les da a estos dos candidatos.

La invisibilización que pretenden aplicar los medios de comunicación masiva en nuestro país no se remite sólo al ocultamiento de las alternativas nacionales a la institucionalidad existente. También busca negar las alternativas que se están construyendo en otras latitudes.

Mientras a David Cameron y a Nicolás Sarkozy se les describe como los nuevos referentes mundiales a seguir, a los candidatos latinoamericanos se les caricaturiza. Los primeros son los hijos pródigos de las democracias liberales y los líderes con mayor proyección para la defensa del capitalismo liberal. Mientras los segundos son calificados como antidemocráticos y poco capacitados para gobernar un país.

La información parcial que se tiene sobre los procesos sociales y políticos que viven nuestros países vecinos, ¿no ayudarán a explicar los problemas de convivencia intrarregional que nos aquejan?

Una información más objetiva y completa favorecería mejores vínculos entre los países de nuestra región. En eso no es posible tener dos lecturas.

Si efectivamente queremos ser los “europeos de Sudamérica” no podemos copiar de los regímenes europeos sólo las cosas que nos quedan a la medida. Seamos consecuentes y tengamos una Constitución realmente democrática como la francesa, donde la soberanía resida en el pueblo. O tengamos un régimen parlamentario que permita delinear políticas de Estado, con metas y objetivos de largo plazo, y donde las instituciones realmente funcionen al igual que Inglaterra.

Tanto Cameron como Mockus serán personajes importantes en el nuevo escenario internacional. Qué trascendente sería para el debate democrático contar con información completa y objetiva sobre ellos. Puestas así las cosas, ¿serán alguna vez -Mockus y Cameron- iguales para la agenda nacional?

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