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Demasiado Hitler

por 16 junio 2010

Es cierto que Pinochet, Fidel Castro etc. etc. pertenecen al vasto género de los dictadores, al que también pertenecía Hitler. Pero ese género tiene grados y categorías, e incluso tratándose de Pinochet la equiparación es abusiva.

Fidel Castro equipara a Israel de hoy con el nazismo de ayer en términos apocalípticos cuando escribe que “el odio del Estado de Israel contra los palestinos es tal, que no vacilarían en enviar al millón y medio de hombres, mujeres y niños de ese país a los crematorios”. Hace algunos años calificaba  a José María Aznar de "Hitler del bigotito". A la inversa, he escuchado a cubanos anticastristas decir que Fidel Castro es "el Hitler del Caribe"... Ahora José Piñera con un malabarismo compara a Allende con Hitler... Y así, la palabra "Hitler" se ha convertido en un insulto que unos a otros se lanzan alegremente.

Cuando yo trabajaba en Radio Moscú no faltó el entrevistado que  afirmara que Pinochet era el Hitler chileno (un dirigente sindical dijo "peor que Hitler") y siempre omití esa parte de la grabación por respeto al auditorio, a mí mismo, a los propios entrevistados que no sabían lo que estaban diciendo, a nuestra causa de entonces.

Es cierto que Pinochet, Fidel Castro etc. etc. pertenecen al vasto género de los dictadores, al que también pertenecía Hitler. Pero ese género tiene grados y categorías, e incluso tratándose de Pinochet la equiparación es abusiva.

Es cierto que Pinochet, Fidel Castro etc. etc. pertenecen al vasto género de los dictadores, al que también pertenecía Hitler. Pero ese género tiene grados y categorías, e incluso tratándose de Pinochet la equiparación es abusiva. Hitler no puede ser tomado como un dictador más y ni siquiera como el peor de todos, pues escapa a cualquier clasificación. Instaló cámaras de gases, que eran mataderos humanos altamente tecnificados. Fue el genocida absoluto, la encarnación perfecta del Mal o como se llame al pozo más negro e infame del alma humana.

A Pinochet tenemos que juzgarlo por sus crímenes reales, que sobran, y no necesitamos traer a colación a Hitler. Aznar y Netanyahu son, cada uno en su medio políticos demagogos y el segundo ha dado muestras de crueldad y racismo frente a los palestinos. Con todo, igualarlos a Hitler es un insulto a la racionalidad. ¿Y Allende? Aunque el gobierno de la UP hubiera derivado en una dictadura, no imagino a Allende convertido en tirano. La comparación de José Piñera no alcanza siquiera a ser un mal chiste.

Basta, pues. La equiparación de los políticos o dictadores que no nos gustan con Hitler es pura demagogia propagandística: desvirtúa la realidad y conduce a la banalización del nazismo y sus crímenes planetarios. Constituye una ofensa más a las víctimas de esos crímenes.

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