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Rossi, Bitar y Piñera, ¿cómo se llama la obra?

por 3 julio 2010

El PPD es el mejor reflejo de lo que hoy son los partidos políticos chilenos: una oportunidad de negocio para sus líderes, quienes dejaron de practicar la política para dedicarse al lobbying.

Contexto

Hace veinte años Chile salió de la dictadura y vive en una seudo democracia a la que se acomoda casi todo el espectro político. La institucionalidad, el modelo económico y el sistema político se han mantenido incólumes  para garantizar la concentración de la riqueza económica más brutal que la historia de Chile ha conocido. El pueblo, o sea, el 95% de la población que no se beneficia de esta situación, sufre las consecuencias de esta institucionalidad que lo priva de sus derechos fundamentales, y ve cómo sus riquezas son saqueadas impunemente.

Ilustraremos esta “obra teatral” con tres actos. A ver si adivinan su nombre antes de que termine…

Primer acto

Un Partido Socialista, al que le queda cada vez menos de socialista, ha tenido dos presidentes del país en la última década. El primero, Lagos, no pasará a la historia como el gran “estadista” que él se imagina ser. Será recordado por su impetuoso TLC con EE.UU., la estafa de su “enchulada” Constitución y el “progresismo” de sus políticas medioambientales. O ¿alguien olvidará el genocidio a los cisnes de cuello negro de Valdivia?

El PPD es el mejor reflejo de lo que hoy son los partidos políticos chilenos: una oportunidad de negocio para sus líderes, quienes dejaron de practicar la política para dedicarse al lobbying.

Bachelet, la segunda presidente “socialista” de esta década, no podía ser menos. Será recordada por la represión a los estudiantes, los asesinatos a jóvenes mapuches y la entrega de la banda presidencial a Piñera. Pero no se adelante, que aún no hablaremos de Piñera. Hablando en serio, Bachelet pasará a la historia sólo por haber sido la primera mujer presidenta del país. Gran mérito para los socialistas.

Rossi no es presidente de Chile y esperemos que no lo sea. Ganas no le faltan, pero su codicia le ha permitido ser senador y presidente del PS, sin ganar una sola elección. Salió electo senador por los votos de su compañero de lista binominal y fue designado presidente partidario por un período que él mismo ha ido alargando.

Este PS, el mismo que ya no produce combatientes antiimperialistas y latinoamericanistas sino agentes de la OEA. El que ya no levanta sindicatos sino que les paga para desmovilizarlos. El que cuenta en sus filas con más directores de grandes empresas que líderes sindicales o sociales. Ese mismo PS es el que ahora ataca con más virulencia al proceso venezolano que a la dictadura pinochetista. Este PS es el protagonista de nuestro primer acto. Su tarea en la “democracia de los consensos” ha sido darle una imagen de “izquierda” a uno de los modelos más derechistas que hemos conocido.

Segundo Acto

Sergio Bitar es dirigente del partido instrumental con más larga vida de nuestra historia política. De hecho, el PPD se ha convertido en el ícono de lo que podríamos denominar partidos políticos “apolíticos” o “despolitizados”. No busque esta categoría en los clásicos estudiosos de los partidos políticos como Sartori o Duverger. Ellos no son culpables de no haber vivido en Chile durante esta época.

En efecto, el PPD es el mejor reflejo de lo que hoy son los partidos políticos chilenos: una oportunidad de negocio para sus líderes, quienes dejaron de practicar la política para dedicarse al lobbying. Donde la reflexión es entregada a los “Think Tanks” y en vez de movilizar a los ciudadanos, los alejan de la política para garantizar la “gobernabilidad” que eterniza el modelo.

El PPD, el protagonista de nuestro segundo acto, es el encargado de vaciar de contenido a la política de nuestra “obra teatral”.

Tercer acto

Hace rato que en Chile  no puede haber una “obra teatral” si no se considera a Piñera como uno de los actores principales.

Piñera representa la consolidación de la democracia de los “consensos” y del legado dictatorial. Pues desde ahora nadie puede decir que no hay “alternancia”. Esta nueva derecha le da garantías de gobernabilidad a los grupos económicos, permitiéndoles bajar el telón, pues ya ni siquiera necesitan a la Concertación como gobierno.

Piñera, el protagonista de nuestro tercer acto, es el encargado de recibir los aplausos.

¿Cómo se llama la obra?

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