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Apostando contra el Willy

por 5 julio 2010

Desde los inicios de la actual crisis, hace tres años, estas notas han venido apostando a la historia y a la teoría económica más clásica. Siempre con el respaldo de analistas mucho mejor enterados que su autor acerca de la evolución de los acontecimientos mundiales, como el diario londinense Financial TimesPaul Krugman, que acaba de advertir acerca de la posibilidad de una Tercera Depresión Mundial si los gobiernos retiran su estímulo antes de tiempo.

Han tenido importantes aciertos, como advertir a las autoridades chilenas con un año de anticipación acerca de la profundidad con que la crisis azotaría a nuestro país y sus fondos de pensiones. También equivocaciones, algunas en el ámbito privado que a veces han perjudicado a amigos y familiares, como hacer supuestos respecto de cosas complemente impredecibles en tiempos como éstos, como el precio de las divisas, por ejemplo.

Otras mayores en el ámbito público, puesto que, al igual que los editorialistas del diario británico, este autor tampoco previó la magnitud ni la extensión de la reciente recuperación de los mercados financieros y los fondos de pensiones. En los mercados desarrollados se inició en marzo del 2009 y terminó en abril del 2010, mientras en Chile partió en octubre del 2008 y que se prolonga hasta hoy,al menos en la bolsa de comercio medida en Euros.

Ello puede haber afectado transitoriamente a algunos lectores que siguiendo estas notas mantuvieron sus ahorros previsionales en el más conservador fondo E y no aprovecharon la fuerte recuperación de los fondos más riesgosos en meses recientes. En todo caso, el autor no ha hecho lo que los jefazos de las AFP, que recomendaron a la gente mantenerse en los fondos más volátiles contra viento y marea, mientras ellos cambiaban los propios a los más seguros. Ha mantenido sus ahorros todo el tiempo en el conservador fondo E y piensa dejarlos ahí hasta que pasen definitivamente las turbulencias, siguiendo la vieja sabiduría de guarecerse hasta que amaine el temporal. Se ha evitando así sufrir los malos ratos de quiénes estaban en el fondo A, que perdieron  la mitad de los suyos en un momento dado y hoy, a pesar de la recuperación reciente, han perdido un quinto de sus ahorros anteriores a la crisis. Lo que es peor, pueden perder nuevamente si, como es altamente probable, la recaída en curso se prolonga y es seguida de otras. A la larga, por lo demás, los mercados financieros tienen  resultados muy modestos y pasan a pérdida la mayor parte del tiempo.

A pesar de estas equivocaciones, hay que alegar en defensa del autor que siempre ha partido del supuesto que la economía y los mercados tenían que recuperarse tarde o temprano antes de volver a caer, puesto que no hay mal que dure cien años ni recesión que dure más de dos a la baja y ésta empezó junto con el 2008. Tampoco las depresiones duran mucho más de dos décadas, puesto que también son seguidas tarde o temprano por auges muy prolongados, es decir, una sucesión de ciclos al alza.

Nadie puede saber a ciencia cierta lo que va a ocurrir en los meses y años venideros. Hay que optar por el escenario que parece más probable, como hace Krugman y tomar las precauciones correspondientes.

Estas notas, basadas en la teoría económica sólidamente fundada en la historia, apuestan decididamente en la misma dirección que el premio Nóbel. Lo más probable, a juicio de este autor, es que las turbulencias mundiales en curso se prolonguen todavía durante una década o quizás más. A través de una sucesión de recuperaciones parciales seguidas de nuevas caídas, antes que se inicie un nueva etapa de expansión prolongada de la economía mundial a lo largo de una nueva serie de ciclos, esta vez en ascenso uno tras otro a lo largo de algunas décadas.

Eso probablemente continuará afectando a todo el mundo. No habrá quién se escape. Tampoco China ni los países emergentes, que todavía dependen completamente de las economías desarrolladas que representan dos tercios del total mundial. Que vayan a ser las principales potencias de la segunda parte del siglo probablemente no las eximirá de las penurias de la Tercera Depresión. Del mismo modo que los EE.UU. tampoco escaparon de la Segunda. Muy por el contrario.

La emergente economía chilena se viene recuperando en forma más o menos dinámica de su fuerte caída del 2009. Aquella no fue tan severa ni prolongada exclusivamente por la enérgica reacción fiscal del gobierno de Bachelet, con cierto sentido social. Ahora crece principalmente por el fuerte estímulo de gasto fiscal y privado como secuela del terremoto, que para estos efectos viene a ser como una guerra. Sin embargo, el gobierno debe permanecer alerta ante la evolución internacional, a la cual la economía chilena es extremadamente vulnerable y mantener una política fiscal muy activa, así como el Banco Central en lo monetario, mientras sea necesario. No hay que hacerle caso a Buchi y compañía, en nada.Las exportaciones no recuperarán pronto su nivel anterior a la crisis. Bien pueden transcurrir una o dos décadas antes que ello suceda. Después de 1929 transcurrieron 35 años antes que las exportaciones volvieran a su nivel anterior a la crisis. Es probable, por lo mismo, que el país se se vea forzado a girar hacia el mercado interno, tal como entonces. Ojalá sirva para que todos comprendan que contar con un mercado más amplio y estable requiere construirlo con los países de la región, creando las instituciones estatales supranacionales que lo regulen y protejan, como ha hecho la Unión Europea.De hecho, las exportaciones no cobre se hayan todavía casi un quinto por debajo de sus niveles anteriores y no tienen trazas de recuperarse. Las de cobre se han inflado casi exclusivamente por efectos especulativos que han afectado el precio del metal. Los burbujazos especulativos que lo mantiene inflado, junto a las bolsas y las monedas emergentes, reventarán tarde o temprano, para alinearse con los desarrollados, los que todavía andan en menos de la mitad de su valor de inicios de la década.

Ello afectará especialmente a la bolsa chilena que sigue todavía subiendo si se la expresa en Euros y anda por las nubes impulsada en buena parte por la especulación de las AFP, lo cual es completamente insostenible. Todo ello repercutirá muy severamente sobre los fondos de pensiones chilenos y si bien la economía mundial de seguro se recuperará tarde o temprano y reiniciará una nueva fase larga de auge, lo más probable es que las AFP terminen esta crisis en el cementerio.

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