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¿Porqué eliminaron los recursos naturales de la teoría económica?

por 13 julio 2010

La pregunta se la hace Martin Wolf, editor económico del Financial Times, el 12 de julio del 2010. Argumenta que en la economía clásica los tres factores de producción eran la tierra, el trabajo y el capital. Sin embargo - escribe - los economistas neo-clásicos los redujeron a dos: trabajo y capital. La tierra pasó a formar parte de este último. Su argumentación es poderosa:

"La idea que la tierra y el capital son lo mismo es evidentemente ridícula. Requiere que creamos que la máquina económica es auto sustentable - una especia de máquina de movimiento perpetuo. No existiría la economía - y de hecho tampoco la humanidad - sin un flujo constante de recursos naturales hacia el sistema; lo que está encima de nosotros (el sol y la atmósfera), lo que tenemos cerca nuestro (la tierra, los mares y la ubicación misma) y lo que está debajo de nosotros (los combustibles fósiles, metales  y minerales y calor). La humanidad no fabrica estas cosas; las explota. Algunos de estos recursos se pueden apropiar y constituyen por lo tanto una fuente de riqueza personal no ganada."

Observa que la tierra se sacó de la teoría económica probablemente en parte porque durante mucho tiempo este factor apareció como inextinguible. Sin embargo, hay además razones políticas - dice - porque la renta de los recursos no son una recompensa a los esfuerzos de sus propietarios, sino el fruto del esfuerzo de otros. Sería muy justo, como opinaban los clásicos, socializar las rentas y utilizar su producto para financiar la infraestructura pública que los hace valiosos. Sin embargo, los propietarios de los recursos naturales deseaban proteger sus inmerecidas ganancias. La economía - argumenta - fue empujada a sostener esta manera de organizar la vida económica.

Sin embargo - continúa Wolf - esta manera de pensar de los economistas ya no parece razonable, si alguna vez lo fue. La tierra debe ser tratada nuevamente en forma separada del trabajo y el capital.

La escasez de recursos es un tema cada vez más candente. Aparece en la preocupación acerca de la polución (incluyendo el calentamiento global), en la discusión del agotamiento del petróleo y así sucesivamente.

Por otra parte - observa el editorialista del FT  - en una economía globalizada, gravar el trabajo y el capital resulta cada vez más difícil. Eso deja a la tierra. El gobierno de Australia tiene toda la razón al querer extraer toda la renta de sus recursos naturales en beneficio del pueblo australiano. Del mismo modo, el Reino Unido debería querer extraer el valor de la renta de Londres para su propio uso. Los beneficios de la infraestructura que hace a Londres más productivo serían recuperados de modo automático si los arriendos fueran gravados fuertemente. Al mismo tiempo, los impuestos sobre el capital y el trabajo pueden ser reducidos.

De este modo - concluye Wolf - por razones tanto económicas como políticas, deberíamos poner nuevamente a los recursos naturales en el corazón de la economía, remediando de este modo un error neo-clásico.

No podemos estar más de acuerdo. Con la única salvedad que al parecer no todos los autores neo-clásicos  se olvidaron de la teoría de la renta. Paul Samuelson, por ejemplo, hace un excelente tratamiento de la misma e introduce el concepto de "cuasi-renta" para analizar los monopolios en industrias no intensivas en recursos naturales.

Más que los neo-clásicos, al parecer, los que olvidaron la renta fueron los neo-liberales.

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