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Inconsecuencias, Deslealtades y Odiosidades

por 13 julio 2010

La crema y nata del "pensamiento políticamente correcto" se reunió en la Fundación Frei para reafirmar la condena social unánime al crimen del General Prats y su cónyuge, acaecido hace 36 años. Incluso acudió un diputado de la UDI, Felipe Salaberry, que vio premiada su solitaria asistencia como representante de la Alianza con un beso en la mejilla por el mismísimo autor del "grito de Aguiló". Que la imagen televisiva quede para perpetua memoria.

Por supuesto, nadie soñaría con un acto solemne similar para condenar el asesinato a sangre fría de cinco escoltas del Presidente Pinochet y el frustrado magnicidio de éste, múltiple crimen cualitativamente igual y numéricamente peor que el doble asesinato del matrimonio Prats. Nadie. Al contrario, los autores del sangriento atentado de Achupallas fueron todos indultados y no me extrañaría que hubieran cobrado jugosas pensiones e indemnizaciones del Estado chileno, pues éste sabidamente las concede para purgar su "atropello" de haber impedido por las armas que la extrema izquierda instalara un gobierno totalitario, también por las armas. Hemos visto al cabecilla de aquel atentado y crimen múltiple, César Bunster, disfrutando de un cóctel en La Moneda (donde trabajaba) y departiendo con la mismísima Presidenta Bachelet. Además, escribió un libro vanagloriándose de su hazaña. Pues la sociedad políticamente correcta nos enseña que ese quíntuple crimen no constituyó un atentado contra los derechos humanos.

Ahora el ínclito juez Solís (basta dar su nombre para saber cuán apegado a la verdad y al derecho fue el proceso en el caso Prats), y los tribunales superiores, también políticamente correctos, han condenado a larguísimas e inconmutables penas de presidio a numerosos uniformados.

Y el senador Frei, que últimamente siempre pierde la oportunidad de quedarse callado, ha aprovechado el acto en la Fundación de su apellido para elevar el grado de su creciente odiosidad, rasgo que sólo se ha venido a acentuar en los últimos años, proclamando que jamás aceptará un indulto a los "violadores de los derechos humanos", que es como él, también ahora, a semejanza de la extrema izquierda y el Presidente Piñera, designa a los militares procesados o condenados. No llama así a los asesinos de izquierda, por supuesto, ya indultados, indemnizados y pensionados por un gobernante de su mismo partido.

También debemos dar por sentado que nunca oiremos a un dirigente comunista o socialista, por nombrar a los partidos que organizaron grupos terroristas y proclamaron la vía violenta, ni tampoco a ningún DC, refiriéndose en términos condenatorios a los asesinos de izquierda, a diferencia del comandante en jefe del Ejército, que no ha omitido severidad de términos para calificar la acción de sus camaradas hoy condenados, en la práctica, a presidio perpetuo inconmutable e inindultable. No, hay lealtades básicas en la izquierda que ni siquiera en las peores circunstancias son abandonadas. Ojalá las observaran nuestros uniformados, pero ya es hora de perder toda esperanza de que lo hagan.

No hay ni siquiera que preguntarse, pues, cuál va a ser el contenido del indulto del Bicentenario. Para que fuera igualitario y general este país tendría que ser otro. Y claramente sigue siendo el mismo de los últimos veinte años.

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