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¿Quién es más pobre?

por 17 julio 2010

Lo que el ministro Kast podría recomendarle al Presidente Piñera es que recuerde al anterior Ministro Kast, don Miguel, aquel que introdujo a Chile en una tradición de análisis más riguroso de las evidencias.

El gobierno anunció con bombos y platillos que la pobreza en Chile aumentó en 1,4 por ciento entre el 2006 y el 2009. Aparte de ese dato, Mideplan sólo ha publicado  16 láminas de Power Point con gráficos y cuadros con cifras muy gruesas que siguen siendo grandes agregados. Comenzando por el Presidente Sebastián Piñera, se sacaron grandes lecciones y tremendas conclusiones en menos de 24 horas. Si sobre una base tan precaria de información un alumno de primer año de cualquier carrera en las ciencias sociales hubiera avanzado semejantes conclusiones, probablemente habría recibido una muy mala calificación.

Los promedios como los que hasta ahora ha publicado el gobierno pueden ser engañosos. Si  ponemos en una sala a 999 personas pobres, y a Bill Gates, el promedio dirá que todos son bastante ricos. De igual forma, para saber qué pasó en Chile con la pobreza, primero debemos entender cómo se desagrega ese gran promedio nacional de 1,4% más de pobres, preguntándonos ¿Quiénes son?

Esto es importante porque dependiendo de cómo se descomponga el promedio, se verá cuáles son las políticas públicas apropiadas para recuperar la trayectoria de disminución progresiva de la pobreza, que es el tema de interés que nos convoca.

Lo que el ministro Kast podría recomendarle al Presidente Piñera es que recuerde  al anterior Ministro Kast, don Miguel, aquel que introdujo a Chile en una tradición de análisis más riguroso de las evidencias.

¿Son más pobres hoy, los que ya lo eran para el 2006? Y si es un hecho que el ingreso real de los pobres cayó, ello se debe ¿a una disminución de los ingresos autónomos (es decir, los derivados del trabajo) o de los ingresos por transferencias sociales y subsidios? Si  los que ya eran pobres se hicieron más pobres porque sus ingresos autónomos cayeron, entonces hay que pensar en políticas que en el corto y mediano plazo generen empleo para personas poco calificadas. Mientras éstas tienen efecto, las mejoras a la educación o aquellas que van al hueso del capital humano, como el programa Chile Crece Contigo, deberían ser activadas.

Es muy improbable que los más pobres de antaño sean aún más pobres en la actualidad,  por una caída en los ingresos que dependen de las políticas públicas. Chile tiene una fuerte tradición y experiencia de focalización rigurosa de las políticas sociales. Si esa tradición se hubiera erosionado en apenas tres años, es algo que ya se habría observado y sabido, y es algo que “los Benitos Baranda” de este país habrían denunciado a voz en cuello, y con mucha razón, porque sería sacarle plata del bolsillo a los más pobres. Si así fuera,  efectivamente estaríamos ante un descalabro mayúsculo de lo realizado  en los últimos gobiernos.

También es factible que el ingreso de los pobres no haya caído, y que lo que pasó es que se incrementó la línea de pobreza. Es  decir, que hoy se necesita bastante más dinero que en el 2006 para que una persona o un hogar se califique como “no pobre”. De ser así, las políticas adecuadas serán las que protejan a los consumidores cuando suban los precios, por ejemplo (pecado mortal) regulando precios o indexando los salarios según el IPC.

¿Será posible que los  pobres de hace tres años no estén peor hoy en día, o que incluso estén un poco mejor, y las personas que cayeron sean de clase media baja, es decir, hogares que no eran pobres, pero sí  vulnerables? Ello podría haber sucedido si es que la pérdida de empleo durante la crisis se hubiese concentrado en forma desmedida en ese grupo de la población. Si esa es la explicación,  habría que  reforzar aún más políticas como el seguro o  los subsidios al empleo, para que abarquen a más personas cuando haya nuevas crisis económicas.

Si el aumento de la  pobreza se debe a que cayeron los ingresos de las capas medias vulnerables por pérdida de empleo, ¿en qué sector de la economía sucedió?  ¿Cuánto se explica por caída en la construcción, cuánto  por despidos en la PYME, cuánto por despidos en sectores dominados por empresas más grandes, o cuánto  por eventos que no tienen nada que ver con lo anterior como es el caso del colapso de la producción de salmón debido al virus ISA?

Los datos gruesos que publicó el Ministro Felipe Kast nos dicen que aumentó la pobreza en algunas regiones como las de Bío Bío y de La Araucanía. ¿Pero eso pasó en Pucón y Villarica con su turismo, o en Lautaro con su agricultura, o en  las zonas indígenas y de expansión de la industria forestal? Las conclusiones de un análisis territorial, fino y desagregado, pueden llevarnos a recomendaciones de política diametralmente opuestas.

En fin, lo que el Ministro Kast podría recomendarle al Presidente Piñera es que recuerde  al anterior Ministro Kast, don Miguel, aquel que introdujo a Chile en una tradición de análisis más riguroso de las evidencias para fundar en ellas las conclusiones y decisiones de política pública. De esta forma, si sabemos quién es más pobre y dónde se es más pobre, podremos comenzar a entender qué pasó, y qué hay que hacer para remediar este problema. Y cuanto antes el Ministro Kast publique los micro-datos de la última CASEN, más pronto tendremos un análisis que nos permita  pasar de curso en el primer año de alguna carrera de ciencias sociales.

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