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El asalto de las salmoneras

por 26 julio 2010

Aprovechando el cambio de Gobierno y los efectos del terremoto, la urgencia de generar empleos facilita implementar “soluciones ejecutivas”, léase… apurar al máximo la entrega de nuevas concesiones.

No puedo llamar de otra forma a la estrategia que está llevando a cabo esta industria a fin de apoderarse de las aguas de fiordos y canales de Magallanes para expandir sus actividades. El paso 1 fue la presentación al Parlamento de una propuesta de modificación de la Ley de Pesca y Acuicultura, diseñada para favorecer a la industria salmonera y la banca acreedora. Les otorga, entre otras cosas, concesiones acuícolas gratuitas a perpetuidad y les permite entregarlas como garantía ante los bancos acreedores. Está afortunadamente detenida en el Congreso, con más de 160 observaciones que intentan cautelar el interés nacional, amenazado por esta travestía corporativa de los consorcios salmoneros.

El paso 2 fue la firma en Magallanes de un Acuerdo de “Declaración de Intenciones”, entre autoridades del régimen anterior, el Presidente de la Asociación de Productores de Salmones y Truchas de Magallanes AG y el Secretario Ejecutivo del Cluster Acuícola. La esencia del “Acuerdo” incluía perlas tales como:

“Identificadas las solicitudes de concesiones de todas las empresas que se encuentran solicitando concesiones de acuicultura en la región, (se debe) permitir fluidez en la tramitación de las mismas”.

“Todo lo anterior en el marco de la ley actualmente en trámite, con el fin de que estas solicitudes estén avanzadas en sus trámites al momento de definirse las nuevas agrupaciones de concesiones de esta Región”.

Aprovechando el cambio de Gobierno y los efectos del terremoto, la urgencia de generar empleos facilita implementar “soluciones ejecutivas”, léase… apurar al máximo la entrega de nuevas concesiones.

“El Gobierno Regional y los servicios pertinentes de la Región, tramitarán en lo que les corresponda, en el plazo máximo de tres meses, las solicitudes de ampliación, ya sea por área o por producción, de concesiones de acuicultura vigentes”.

Como si esto fuese poco, se establece que, en caso de…”  no haber acuerdo total”… respecto de la priorización de sectores geográficos entre los interesados, es decir, si existiere cualquier diferencia entre pesca artesanal, turismo o salmonicultura respecto del destino de estas áreas,…” el Gobierno Regional, a través de la Comisión Regional del uso del Borde Costero y con el apoyo del Secretario Ejecutivo del Cluster, resolverá sobre la priorización de los sectores.”

Más claro, echarle agua: Si la priorización de sectores geográficos se que realice no resultare del agrado de la industria salmonera, el “Acuerdo de  Intenciones” los faculta de hecho para ejercer veto absoluto sobre la priorización y decidir el destino final de los sectores bajo disputa. Como el texto del Acuerdo no especifica “cantidad de diferencias”, bien podría darse el caso que, por el expediente de simple oposición a la priorización de todos los sectores, el “Acuerdo” les permitiría tener la voz final sobre el destino de todas las aguas magallánicas.

El paso 3 de la estrategia ya está claro: aprovechando el cambio de Gobierno y los efectos del terremoto, la urgencia de generar empleos facilita implementar “soluciones ejecutivas”, léase… apurar al máximo la entrega de nuevas concesiones (hay pendientes más de 1.600 solicitudes). Basta escuchar las palabras del Subsecretario de Pesca.

Se entiende el interés de la industria, pero es incomprensible la actitud de las autoridades: se destacan las inversiones y el aumento del empleo, pero nada se dice de la calidad de esos empleos (baja calificación, poco valor agregado y además, inestables); tampoco se menciona siquiera el que las inversiones sumarán al PIB regional y nacional, seguro, pero el ingreso generado (que es la variable importante para el bienestar de la población) emigrará en su gran mayoría y beneficiará a las transnacionales detrás de la industria, en España y Noruega. Y por supuesto nada de la devastación ambiental que ya ha producido en Aysén y Los Lagos, sin ninguna propuesta seria para prevenir su repetición en Magallanes.

Y por último, aún más inentendible es la postura de las autoridades regionales: En una sola frase, declaran que el desarrollo de la Región pasa por fomentar el turismo, la acuicultura y la minería. ¿Hay alguien que crea seriamente que se pueda vender un entorno prístino, apenas intervenido, en un esfuerzo e inversiones de años del sector turístico, junto a jaulas de engorda de salmones por todos lados y a una mina de carbón que destruirá parajes maravillosos, además de contaminar irremediablemente las aguas interiores?

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