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Sucedió lo que tenía que suceder

por 26 julio 2010

Desde hace tiempo he venido anticipando que no habría perdón para los presos políticos uniformados. (Son tales porque están privados de libertad con desconocimiento de las leyes y sólo por razones políticas). Los uniformados en retiro habían creído entender a Sebastián Piñera, como candidato, que velaría por el respeto a las leyes para sus camaradas. En consecuencia, pensaron que haría cuanto estuviera en su mano por revertir las sentencias ilegales de los jueces que los han mandado a presidio. Una de las vías que tenía para cumplir su promesa era el indulto. Pero pensar que Sebastián Piñera iba a disgustar a la extrema izquierda y a la Concertación para cumplir una promesa electoral equivalía a no conocerlo. De hecho, apenas asumió, denegó el indulto al general (r) Odlanier Mena, ilegalmente condenado, octogenario, enfermo y, por añadidura, inocente, como lo acaba de reconocer una de sus supuestas víctimas (ver mi blog del día 23).

Como era de esperarse, en un país de opinión pública tan rudimentaria como la nuestra, que se "traga" cualquier cosa, el Presidente anunció hoy que no indultaría a reos de delitos de "lesa humanidad", en medio del aplauso de la izquierda. Eso, en lenguaje chileno (equivocado, pero es el que casi todos entienden) quiere decir que ningún ex uniformado será indultado. Las pocas personas que tienen algún conocimiento de derecho (lo que excluye a la casi totalidad de los "lìderes de opinión", a todo el Episcopado y a la mayor parte de los abogados), saben que no hay en Chile ningún preso por "delitos de lesa humanidad", porque la ley que los tipificó se dictó hace sólo un año y no se registra desde entonces ninguno de tales delitos. Y la misma ley se encarga de precisar que sólo regirá hacia lo futuro, cosa innecesaria, porque la Constitución lo dice y en el mundo civilizado las leyes penales no pueden tener efecto retroactivo.

Pero, en medio de la ignorancia general, cuando se habla de reos por delitos de lesa humanidad, se entiende entre nosotros que (como vivimos en el error) se hace referencia a los ex uniformados presos. De modo que el Presidente ha hecho una aseveración equivocada fundado en un conocimiento legal equivocado, con lo cual se ha ganado el aplauso de una gran mayoría de chilenos equivocados, Lo están gracias a un proceso de lavado cerebral masivo, constante e indiscriminado llevado a cabo durante veinte años.

Los autores del mismo, como Ricardo Lagos Escobar, tienen tan mal concepto acerca del entendimiento de nuestra opinión pública que se dan el lujo de reírse de ella en sus narices, como cuando el antedicho Lagos indultó a Manuel Contreras Donayre, uno de los condenados por el supuesto "delito de lesa humanidad" de asesinar a Tucapel Jiménez. Con eso Lagos dejó en claro, uno, que dicho delito no era de esa índole; y dos, que, siéndolo o no, era perfectamente indultable.

Piñera, con ese solo fundamento, podría hacer lo mismo, pero, primero, carece del coraje político de Lagos y, segundo, le tiene mucho más miedo que éste a la extrema izquierda. Tanto que ni siquiera se atrevió a indultar a un general inocente, octogenario y enfermo.

Resumen: en derecho, no se ha cometido en Chile ningún delito de lesa humanidad; pero, como estamos en Chile, donde, respecto de los uniformados, no existe el estado de derecho, hay personas presas por esos delitos; y aunque, por consiguiente, están ilegalmente presas y se justificaría a su respecto el indulto, el Presidente no se atreverá a indultarlas ni a cumplir su promesa de velar porque las leyes se aplicaran a los ex uniformados presos.

Como conozco bien a Chile y mejor a Piñera, yo anticipé que todo esto iba a suceder y lamento comprobar que tenía toda la razón.

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