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Un “súper domingo” tras 2 semanas de televisión australiana

por 29 julio 2010

El domingo recién pasado fue un día especial en la televisión australiana. A poco menos de un mes de las elecciones “presidenciales” (que en realidad, se trata de votar por un partido, el cual ya tiene definido su líder) 3 de los 5 canales de televisión abierta (aquí la digitalización lleva ya varios años aunque tuvieron que retrasar el apagón analógico) transmitieron el primer debate entre la actual Primera Ministra, Julia Gillard, y el candidato de la oposición, Tony Abbott (ambos nacidos fuera de Australia).

Durante la semana, y como buen chileno acostumbrado a “la franja”, me sorprendí de ver cómo la campaña vía TV se concretaba mediante avisos pagados por cada partido, donde atacaban sin piedad los puntos flacos de sus opositores y recordaban sus errores y fracasos anteriores.

El debate en sí no tuvo nada demasiado particular. Los temas que están sobre el tapete son los impuestos, la inmigración y las fronteras, la presencia de tropas en Afganistán (hace poco murió un soldado australiano) y los altos precios de los insumos básicos. Al igual que en Chile (creo) las diferencias entre los dos bandos son más bien matices, pero nada sustancial.
Como oradora, Gillard sacó ventajas. Es tranquila, transmite confianza y pareciera que no le entran balas. Abbott, por su parte, fue más a la ofensiva, pero dejaba ver sus nervios en algunos momentos del debate.

Lo interesante fue que en el salón donde se llevo a cabo esta discusión, había 150 votantes indecisos (el voto aquí es obligatorio) y tenían en sus manos un marcador de tendencias, que se traducía en pantalla en un “polígrafo”, un gráfico de línea que mostraba al instante la aprobación o rechazo a las palabras del candidato. Además, había dos líneas diferentes para separar hombres y mujeres, por lo que también se dejaba ver la tendencia en términos de género (Abbott va perdiendo 40% a 60% en la intención de voto femenino según las encuestas). Incluso, uno de los canales (Nine) se atrevió con comentarios de twitteros puestos en pantalla durante la hora de debate.

Sobre el formato, poco que decir. Un presentador, 3 periodistas y sin interacción directa entre los candidatos. Es decir, igual de fome que los nuestros, aunque más breve. Una hora sin comerciales y eso es todo. Y el horario de programación fue el horario de las noticias. Créanlo o no, aquí ese horario es a las 6:30 de la tarde (media hora de noticiero, una lección para aprender), y una hora después comienza el prime.

Pero era precisamente el prime y no el debate el que tenía a los australianos pendientes de la televisión. Justo después del debate (y según ha trascendido, la razón por la cual el debate fue a la hora de las noticias y no en el prime) estaba programada la final del programa más popular de la televisión australiana en este momento. Master Chef. Un show (dudo en calificarlo como reality, porque no está basado en la vida cotidiana o los amoríos, sino casi exclusivamente en las competencias y habilidades de los participantes) de cocineros y aspirantes a cocineros que ha tenido un tremendo impacto.

A nivel publicitario, por ejemplo, varias marcas se asociaron oficialmente a los colores y rostros del programa, mientras que otras venden sus productos acercándose peligrosamente al concepto de Master Chef. Los jurados, así como los concursantes, copan las páginas de las revistas y son invitados a distintos programas de TV. Master Chef tiene a los australianos aprendiendo de cocina y disfrutando de la gastronomía. Y es un show tan “blanco” (los jurados no son agresivos, los participantes no se pelean entre sí) que hasta puede resultar aburrido. No es “Hell Kitchen” o “Iron Chef”, sino lo opuesto. Y es tan así que ahora lo que se viene una vez terminado “Master Chef” es la versión con niños cocineros.

Más adelante y con más semanas de visionado, espero poder contarles acerca de algunas tendencias que me parece descubrir, como por ejemplo que los sitios web de los canales más vistos en Australia están asociados a grandes del mundo web, como Yahoo o MSN. Otro punto que me llama poderosamente la atención es que prácticamente NO existe televisión para jóvenes en la oferta semanal de televisión abierta.

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