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Al fondo a la derecha

por 30 julio 2010

Al fondo a la derecha
Piñera ya es Presidente por lo que, de no desfondarse o descollar, su popularidad no es lo más relevante, al menos no para las tendencias con las que se ordena el mapa político de largo plazo. Para su sector, sin embargo, estar en el gobierno ya comienza a brindarle los primeros frutos. Por lo pronto hoy son más los que se denominan de “derecha” y también son más lo que, llamándose de “centro”, están disponibles para calificar positivamente su gestión.

Aunque la aprobación al gobierno y a las principales figuras que pugnan por los corazones de los ciudadanos y potenciales electores es la parte más sabrosa de los resultados de la encuesta del CEP; una vez apagados los flash y los despachos en directo; calmadas las pasiones de los que luchan por encontrar lo malo bueno y viceversa, es razonable bucear en aquellos datos que podrían marcar tendencias que en algo modifiquen lo que hoy se da por cierto.

Mirado desde esta perspectiva, la última entrega del CEP tiene algunos datos en los que vale la pena detenerse y en particular uno que, estadística y políticamente, podría ser señal de algo nuevo: la gente que se identifica con la “Coalición por el Cambio” aumenta en tres puntos, mientras que quiénes lo hacen con la “Concertación” caen en seis puntos, lo que deja a ambos conglomerados en un nominal empate en lo que a identificación o simpatía se refiere.

Si bien ser de derecha aún no es algo cool, la consigna de “la derecha no” tampoco es la sandía calada que era hasta hace poco.

Asimismo, entre las mediciones de octubre de 2009 y la actual,  quiénes se decían de “derecha o centro derecha” pasaron de un 20% de la muestra a un 22%; mientras que quiénes se denominaron como de “izquierda o centro izquierda cayeron de un 22% a un 18%. Comparativamente, el mayor salto lo dan quiénes se denominan de “centro” que a fines del 2009 representaban un 13% de la muestra y hoy son un 18% de ella. Quiénes se dicen “independientes”, en tanto, continúan pesando un 40% del total, mientras que los “no sabe/no responde” eran más en plena contienda electoral (5%) que hoy (2%).

Si bien nada de esto es en sí dramático, no deja de ser llamativo que la “derecha”, una marca que se asemeja más a un electrodoméstico chino -que se vende por precio- que a un sofisticado juguete de Apple -que se exhibe más de lo que se necesita y vale menos de lo que cuesta- esté por sobre de lo que hasta hace poco se denominaba como la “irreductible mayoría sociológica”. Con eso como dato, la pelea por permear a los nunca bien ponderados centristas y a los inidentificables independientes es, para usar el cliché hasta el hartazgo, la madre de todas las batallas.

Centristas e independientes son un 58% del total de encuestados por el CEP y aunque cualquier metodólogo devolvería el desayuno al verme juntar a ambos en un solo conglomerado, si se trata de diputar ahí la mayoría sociológica del bicentenario, habría que fijarse en qué o a quiénes valoran quiénes ahí se ubican. Por ejemplo, centristas e independientes aprueban la conducción que Piñera da a su gobierno en un 49% y 37% respectivamente, porcentaje que baja considerablemente cuando la pregunta es por conducción económica (35% y 32%).

Por otra parte, los personajes favoritos de los centristas, en orden decreciente, son Bachelet, Tohá, Piñera, Lavín, MEO y Lagos Escobar; mientras que los independientes valoran a Bachelet, Lavín, Alvear, Piñera, MEO y Tohá. Centrsitas e Independientes empatan su aprobación y rechazo por la Concertación (33% y 22%) pero los primeros son benévolos con la “coalición por el cambio” a la que aprueban en un 44%.

Piñera ya es Presidente por lo que, de no desfondarse o descollar, su popularidad no es lo más relevante, al menos no para las tendencias con las que se ordena el mapa político de largo plazo. Para su sector, sin embargo, estar en el gobierno ya comienza a brindar los primeros frutos. Por lo pronto hoy son más los que se denominan de “derecha” y también son más lo que, llamándose de “centro”, están disponibles para calificar positivamente su gestión.

Para la oposición, en tanto, toman sentido las recientes palabras del ex senador PS Ricardo Núñez, quién alertó a su sector que el que tienen al frente es un adversario más peligroso, “una nueva derecha”, dispuesta a mucho más para conquistar y mantener el poder. Si bien ser de derecha aún no es algo cool, la consigna de “la derecha no” tampoco es la sandía calada que era hasta hace poco.

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