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Educación 2020: dos años después

por 3 agosto 2010

Confieso que mientras más aprendo más furioso estoy. Siento cada vez con más fuerza el elitismo y clasismo de la sociedad chilena, con su correlato educativo, como una cachetada en la cara.

En agosto de 2008 publiqué una columna sobre educación, que  causó escozor. Ninguna cifra que no estuviera en conocimiento de expertos y funcionarios. Mostré la aterradora realidad de la calidad y equidad, y el deterioro de la carrera docente sin los eufemismos que suelen asociarse al tema: "Es complejo, toma tiempo, hay que seguir estudiándolo".

Esto desencadenó nuevos eventos, empujados por alumnos de las Escuelas de Ingeniería de  la U. de Chile y la PUC, que condujeron a lo que sería un movimiento testimonial que duraría sólo un mes, entregándoles a los policías de la puerta de La Moneda y el Congreso un "Manifiesto 2020" elaborado en 48 horas, con personas adhiriendo a un sitio web. Casi una humorada.

Lo imprevisto ocurrió. En menos de quince días la Comisión de Educación de la  Cámara y la Ministra de Educación, sin coordinación entre ellos, nos convocaron y pidieron que persistiéramos en el tiempo, gritando y marcando agenda. Recomiendo el video de 4 minutos de la sesión en la Cámara. No por lo que hayamos dicho, sino por lo insólito que nos plantearon los diputados de ambas bancadas. Está disponible en http://www.youtube.com/watch?v=Bh9VYZdX6Vk

Lo notable de ambos eventos es que el establishment político del Estado fue el que le pidió a un movimiento ciudadano improvisado, de in-expertos en educación, que siguiera gritando, porque si no entraba en escena algún nuevo actor, la ecuación del inmovilismo continuaría. Paradoja. Los que deben tomar decisiones solicitan la irrupción de un actor externo.

Confieso que mientras más aprendo más furioso estoy. Siento cada vez con más fuerza el elitismo y clasismo de la sociedad chilena, con su correlato educativo, como una cachetada en la cara.

A fin de Septiembre contábamos con  23 mil adherentes con RUT. En Diciembre tomamos la difícil decisión de salir a pasar el platillo a algunas empresas (oficio que odio) para institucionalizarnos como Fundación, con un directorio de gran nivel y que realmente conduce estratégicamente las decisiones, y tratar de seguir adelante hasta el 2020. Me saltaré aquí dos años y explicaré en qué me encuentro en lo personal, en qué se encuentra E2020, y la situación educativa.

Esta semana Random House Mondadori lanza mi libro denominado "Se acabó el recreo: la desigualdad en la educación". Es personal, no compromete a la institución, aunque hay obvios traslapos entre ambas esferas. Intento pasearme de manera didáctica por la atroz historia de la inequidad social y educativa de América Latina (el más atrasado y clasista rincón de Occidente); por la historia de la educación y su problemática, que es un mero corolario de lo anterior; la destrucción de la carrera docente durante 40 años; el concepto de calidad en la educación y el controvertido rol de las familias; las claves políticas, gremiales y sociales que definen el desafío de reconfigurar la política pública, y finalmente por la historia, planteamientos y tácticas de Educación 2020, en la esperanza que pueda ser útil a otros movimientos ciudadanos.

Agregué  un anexo sobre mi historia, convencido que el deber de alguien que escribe sobre valores es explicitar sus propios valores. Confieso que mientras más aprendo más furioso estoy. Siento cada vez con más fuerza el elitismo y clasismo de la sociedad chilena, con su correlato educativo, como una cachetada en la cara.

Educación 2020 ha tenido una azarosa historia, pero creo que vamos como avión. Pobres en lo financiero, nuestro staff no da abasto para satisfacer las demandas y consultas que nos llegan desde el Congreso; así como el fluctuante, discreto pero creciente diálogo con el MINEDUC que, hay que decirlo, es más que el que logramos con el gobierno anterior; el propio movimiento ciudadano con casi 70 mil adherentes al que hay que atender y consultar; las peticiones de la prensa y nuestra plataforma internet; la necesidad de informar y motivar a la ciudadanía de manera simple;  la todavía escasa presencia en regiones; la reconstrucción de la oficina que se nos cayó en el terremoto.

Lanzaremos pronto una plataforma electrónica de donaciones ciudadanas porque ya no nos la podemos. Pero estamos cada día mejor posicionados, y lo más importante, con capacidad para influir en la agenda, cosa que hacemos por rutas más y menos públicas. De una cosa no tenemos duda: hemos contribuido a imprimir un sentido de urgencia y relevancia a la discusión del tema, y estamos seguros de tener una capacidad que no teníamos hace un año: la de generar un costo político por NO hacer las cosas, costo que hasta ahora era casi inexistente en la ecuación sistema político-educación.

Nuestra percepción del nuevo gobierno ha sido fluctuante, con momentos felices, como el Mensaje Presidencial, y otros infelices como los famosos semáforos, pero nuestros más recientes diálogos con el Ministro y sus funcionarios nos tienen razonablemente optimistas. Sin embargo, estamos muy claros que, aunque  el Presidente Piñera y el ministro Lavín tuvieran una coincidencia absoluta con nuestros planteamientos, las batallas políticas, institucionales y legislativas que se avecinan harán nuestra presencia más necesaria que nunca. Y si algún día se materializa de verdad  la reforma, estaremos felices de retomar nuevos rumbos. La inequidad e injusticia de América Latina se arrastra por medio milenio y no se resuelve en cuatro ni diez años.

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